Vida en Marte 火星の生活 


Grandes ideas (1): El Chirigami Koukan
Julio 27, 2007, 1:27 am
Archivado en: Oficios, curiosidades

El otro día, camino de la estación para tomar la línea Odakyu, me topé con el Chirigami Koukan (ちり紙交換). Es el tipo que se encarga de recoger periódicos viejos, la mayoría procedentes de subscripciones, y cambiarlos por papel higiénico, financiado oficialmente (como el B.O.E.). Con este servicio de reciclaje las comunidades de vecinos, los colegios y otros grupos pueden obtener además un poco de dinero. El contrapunto es que la calidad del papel no es precisamente “doble capa”. Pero gracias al wc ultramoderno multichorro no es necesario hacer grandes esfuerzos (esto es para todos aquellos amantes del… ejem… gotelé, que abundan en los baños universitarios españoles).

Chirigamikoukan


Esto de la conversión del periódico en papel de baño puede tener muchas lecturas e infinidad de chistes. A saber: podemos afirmar que muchos japoneses se pasan por el “forro” la política nacional e internacional. Y asimismo que el periódico ya no es un sustituto del papel higiénico, sino que es el mismo papel higiénico. Si esto ocurriera en España seguramente gente como Jiménez Losantos sólo utilizaría papel procedente de la razón, la razón higiénica, aunque podría producir cáncer de colon.



Paseos por Aoba-Ku
Julio 26, 2007, 12:47 am
Archivado en: De Viaje, Lugares | Etiquetas: ,

Ya he apuntado en el post anterior que me alojaba en Yokohama. Estoy viviendo unos días con los padres de mi novia, los Miyairi, en un lugar llamado Aoba. No sabría definirlo aún, pero creo que está en el limbo entre mediana ciudad y pueblo desarrollado. Lo cierto es que tiene comercios interesantes y algunos lugares precioso, y sobre todas las cosas mucha vegetación. No obstante no todo es lo que parece: las bellas alambradas de bambú que veis en muchas fotos están hechas la mayoría de PVC u otro material imitando al bambú, y muchos de esos caminos con barandas de madera en realidad son netamente de cemento. Pero aún así está bien.

Vista de una parte de Aoba-Ku.

En los paseos por Aoba, aparte de oir las cigarras, se pueden encontrar algunas cosas curiosas. Por ejemplo, un pequeño templo, el de Nuboko Yama, que sería el equivalente a una de esas parroquias metidas en una casa prefabricada. Al parecer, el año pasado ardió por completo la antigua estructura, y lo que allí se levanta ahora es demasiado nuevo. El Torii es interesante, pero creo que los hay mucho mejores. Lo más alucinante de todo es el bambú en el que se enmarca el conjunto. La vegetación es tan espesa y hay tanta humedad que es difícil que no te pique uno de esos mosquitos que te recuerdan a las películas de Rambo. Las arañas tampoco están mal dotadas.

Toori de un pequeño templo.

Nuboko yama.

La arquitectura en Japón es sin duda una de las cosas más interesantes del paisaje. Desde los barrios residenciales a las grandes aglomeraciones urbanas, los edificios están concebidos como una experimentación, ya sea estética o estructural (y ahora os dejo tirarme piedras por este comentario). Camino a la estación de tren, nos topamos con un par de casas interesantes. La primera, de un arquitecto famoso que nadie ha sabido decirme aún quién es. Según Ikuko, esta casa tiene tintes Frank-Lloyd-Wrighdianos. Es posible que hayamos insultado a Frank Lloyd Wright con este comentario, así que a lo mejor su espíritu se nos aparece en sueños para asustarnos. Ya os contaré si sucede.

Casa famosa.

Otra de las casa está realizada con madera en su totalidad (a excepción de las ventanas). Los pilares están hechos con troncos directamente cortados y pelados, respetando la forma original. Y la peculiaridad de este edificio es que en el techo están preparados unos huecos para el cultivo. Esto sí es una casa ecológica. Este tipo de edificios pueden ser de gran utilidad ante la falta de espacio para plantar tomates. Tengo planeada una visita en profundidad para escribir un artículo concienzudo al respecto.

Casa Cultivo.

Lo que más me ha llamado la atención de Aoba, y he comprobado que también ocurre en otras zonas, es la alternancia entre residencias particulares y campos de cultivo que funcionan a pleno rendimiento. Es un hecho curioso, que me ha hecho pensar que tal vez la diferencia con España es que en Japón abundan las pequeñas huertas que se explotan con mucha eficiencia, y en mi país hay grandes campos de cultivo que en muchos casos se desaprovechan. No obstante, aquí el cultivo se hace mucho más sencillo por el clima húmedo, si bien es cierto que siempre amenazan tifones y que llueve una barbaridad. La inclemencias climáticas de España, especialmente en el sur, donde llueve menos, hace más difícil el cultivo. Aún así, tenemos fruta y verduras en abundancia.

Cultivos.

Aquí la fruta y la verdura no es ni por asomo tan cara como suele comentarse. Normalmente viene perfectamente preparada y seleccionada para que ninguna pieza contenga imperfecciones. Este es un tema del que ya os hablaré, cuando pueda ilustrarlo con fotos y precios. Hasta entonces, un saludo a todos, y gracias por vuestros comentarios.



Graficamente hablando
Julio 24, 2007, 1:11 pm
Archivado en: De Viaje

Como no tengo adaptador para el portatil, escribo desde un ordenador de Japon. Por eso no hay tildes ni enhes. Y por eso, hasta que consiga un adaptador o instale la fuente espanhola, solo puedo poneros fotos. Son de la llegada y otros momentos que ya os contare’.

Mi amigo Fidel (mochila con una especie de H gris), ha escrito ya algo sobre nuestro periplo de entrada. En Amsterdam ya empezamos a ver a muchos japoneses guiados por un lider carismatico. El guia de KLM, supongo. Yo me encontraba bastante impaciente por tomar ya el avion hacia Narita, Tokyo, asi que la espera se me hizo eterna. Fidel no perdio un minuto, y hablo un rato con una anciana japonesa antes de embarcar. Creo que fue algo sobre el pin de Tako Yaki que le di hace algun tiempo, y otro de una radiografia del craneo de Homer Simpson que tiene en su mochila verde limon. Hontou ni nihongo ga pera pera.

En Narita Fidel y yo nos separamos. Mi destino era Aoba-ku, en Yokohama, concretamente una casa en el extrarradio de la periferia, pero un lugar precioso. En el autobus hacia Tama Plaza, donde nos encontrariamos con el padre de Ikuko, pude ver algunos edificios famosos de Tokyo. Pasamos muy cerca, por ejemplo, de Roppongi Hills. Lastima que aqui las autopistas que se extienden a lo largo y lo alto de la ciudad esten valladas en gran parte. No me dio tiempo a obtener una buena foto, pero tengo planteado escribir algo serio sobre Roppongi Hills y sacar muchas fotos con la Reflex. Asi que ya tendreis noticias de este mega-edificio.

Finalmente alcanzamos Tama Plaza Eki, dos horas mas tarde. Mientras esperabamos, habia un anciano un poco sucio (se ve que estuvo tirado en la hierba) que a Ikuko le daba un poco de miedo. En todos lados cuecen habas. Pero estas habas no son tan pesadas para el estomago. Recorde que Vallejo-Najera, en su libro Mishima o el placer de morir hablaba de que los enfermos mentales de Japon parecian presentar menos actitudes violentas que los de otros paises. Es algo de lo que creo recordar sin demasiada seguridad que hablaba tambien Arthur Koestler. Vimos poco despues a este tipo deshacerse en reverencias frente a un hombre trajeado que hacia publicidad de Softbank delante de unos “medianos almacenes” (lo de grandes y enormes almacenes lo dejamos para algo que se pueda encontrar en Shibuya, Akihabara y otros lugares de infarto).

Por cierto que aun no ha venido nadie a venderme mecheros que no necesito, o a pedirme dinero por la cara, o a joderme la cena con una guitarra o un acordeon en los sitios en los que he estado. Parece que de eso no suele haber por aqui, por suerte para los consumidores. No obstante estare alerta para ver si en realidad hay alguien que se dedique a estas historias.

Y finalmente llegamos a casa de los padres de Ikuko, donde pude quitarme el sudor aeroportuario, y descansar un rato. Y asi ha comenzado mi japonizacion completa: durmiendo en futon, comiendo continuamente alimentos japoneses, viviendo en el suelo, e incluso aprovechandome de las ventajas de los Konbini.

Ahora solo me falta un adaptador para poder cargar mi portatil, y asi poderos escribir mejores post donde no chirrie la falta de acentos. Hasta muy pronto, y gracias por vuestros comentarios.



¿Es ético abrir otro blog sobre Japón?
Julio 16, 2007, 9:32 am
Archivado en: La propia japoneidad, historia

Desde que los religiosos españoles y portugueses, y los comerciantes ingleses y holandeses visitaron Japón a partir del siglo XV, mucho antes del sakoku, han existido numerosos registros personales sobre la vida y las costumbres de los nipones. Uno de los primeros y más característicos trabajos fue el de Luis Frois, que de una manera muy simplificada explicaba las costumbres del pueblo japonés en contraste con la norma occidental. Este afán por registrar visiones fascinadas de lo extraño tuvo su declive durante los años de gobierno del shogun Tokugawa, y sólo recuperó su esplendor con la restauración Meiji, especialmente a través de los trabajos de Lafcadio Hearn, Julien Viaud o André Bellesort. La necesidad de registrar las costumbres de un país tan distinto al fin abierto al mundo fue algo común a la tarea de los embajadores y cónsules de la época, como Townsend Harris o Francisco de Reynoso. Algunos vivieron increíbles historias, que luego fueron el caldo de cultivo de novelas de éxito.

La II Guerra Mundial frenó de nuevo el volumen de diarios y escritos en torno a Japón, y sólo Ruth Benedict, a través de El Crisantemo y la Espada, lograría reanimar el interés científico por el archipiélago. A partir de ahí, muchos otros estudios surgieron arrojando experiencias más personales que científicas sobre el “milagro económico” y el mantenimiento de la base cultural japonesa. Hasta el mismísimo MacArthur mantuvo un diario de la ocupación. Otro ejemplo de ello lo encontramos en las líneas que dedica Arthur Koestler en El Loto y el Robot. Koestler separa el Japón tradicional (Lotolandia) del Japón del boom económico (Robotlandia), haciendo mención en este caso de otro tipo de tradiciones: las plastificadas.

Hasta John Lennon vivió una especial fascinación por Japón, o las japonesas, llegando a tener dos novias de esta nacionalidad, una de las cuales se convirtió en su esposa, y posteriormente viuda: Yoko Ono. Ni que decir tiene el boom asiático que se vivió en los años ‘80, donde lo japonés tuvo una aceptación enfrentada. Por un lado, el miedo ante la ya emergida y aparentemente imparable economía japonesa; por otro, el registro incansable de diferencias, apreciable en documentales de prestigiosos directores de cine como Chris Marker, en Sans Soleil, o Win Wenders, en Tokyo-ga. Amén de populares canciones como Domo Arigato Mr. Roboto, de Styx.

En los ‘90, con la explosión del ‘Baboru’ (Bubble) y la crisis económica (aunque ríome yo de esas crisis) el mundo respiró tranquilo. El “peligro amarillo” no era lo que parecía. Pero la fascinación, aunque oculta, permaneció. En los últimos años la admiración ha crecido, y los nuevos cronistas de la japoneidad se manifiestan, especialmente, a través de Internet, como www.kirainet.com, de Héctor García, que ha cosechado un éxito sin precedentes en la blogosfera española gracias a artículos (o post) frescos y llenos de conocimiento.

No obstante, las facilidades que nos otorga la red tiene dos caras. La buena, es la democratización de los medios de comunicación sociales. La mala, es la contaminación informativa por exceso. Esto ha afectado notablemente a los estudios sobre Japón. Hoy cualquier persona que hace un viaje a Japón, o consigue trasladarse allí, abre un blog comentando todo lo que vive, a menudo con excesivas apreciaciones personales que no parten de una base científica, sino plenamente emotiva. ¿Es esto malo?

Tengamos en cuenta que los blogs hoy día siguen siendo una herramienta para plasmar impresiones personales, y no sólo para presentar artículos científicos. Además, los blogs se han convertido en un recurso muy válido para mantener el contacto con un numeroso grupo de personas a las que se conoce directamente, en los casos en los que se quiere lanzar un mensaje colectivo. Sustituyen a los correos masivos, pero tienen la desventaja de estar abiertos a toda la comunidad de internautas. Por otra parte, el exceso de información contenida en los blogs ha afectado sensiblemente a los buscadores, siendo ahora más importante saber discriminar entre información contrastada y conocimientos personales vertidos en una página personal. En este caso, mi blog se sumaría al ingente número de bitácoras dedicadas a Japón, siendo uno más de la familia. Por este motivo, ¿es ético abrir otro blog sobre Japón?

En mi defensa, que es lo que presento aquí, puedo decir que dedicando mis esfuerzos al estudio de Japón, y asumiendo el papel de periodista sin medio, he querido escribir artículos para exprimir al máximo este viaje tan esperado. No obstante, haré lo posible por aportar nuevas informaciones a la extensa blogosfera. No hay que olvidar que esto es un blog personal, y no una revista científica, por lo que, en otro orden de cosas, las investigaciones más serias que vaya realizando serán parcialmente expuestas en este espacio. Además, siempre y cuando aprendamos a discriminar la información y a contrastarla entre diversas fuentes, el volumen de información sobre Japón que se pueda aportar desde la experiencia personal será interesante para comprender mejor de qué manera puede ser percibida una cultura desde occidente.

Por este motivo, veo ético abrir este nuevo blog sobre Japón, otro más. Pero esto es sólo una opinión personal. ¿Qué pensáis vosotros?



Una admiración que viene de lejos
Julio 9, 2007, 10:07 pm
Archivado en: La propia japoneidad

Mi admiración por Japón nació en algún momento de mi más lejana infancia. Desde que comencé a hacer como el que estudiaba en el Juvenal de Vega de Huelva, sentía una admiración inconsciente por este país. No sabía apenas nada de él, sólo que era especial, distinto. Era la diferencia, posiblemente, lo que más me atraía de Japón. Recuerdo con orgullo abrir aquellos incompletos libros de historia, e irme a las pocas líneas que hablaban sobre Japón, invariablemente referidas a la segunda guerra mundial. Mi desinformación por aquella época, y también mis pocas ganas de explorar, dejaron en reserva mi interés investigador.

Lo que sí recuerdo con nitidez, es ver en Televisión Española por primera vez El Imperio del Sol. Me gustó tanto, que inmediatamente se convirtió en mi película favorita. Desde entonces, mi atención se centró en los episodios de Hiroshima y Nagasaki. Admiré la capacidad que tuvo el pueblo japonés para levantarse de nuevo y convertirse en una gran potencia. Es más, una potencia sin ejército, y que pese a las decisiones del ex primer ministro Koizumi, y del actual lider del PLD, Shinzo Abe, sigue manteniendo un notable carácter reservado y, en cierta manera, pacifista.

Uno de los últimos episodios en los que recuerdo que tomé definitiva conciencia de que debía dedicarme al estudio de Japón ocurrió los últimos días de bachillerato, cuando ya todo estaba dicho y hecho. Estábamos hablando del futuro con la profesora de Historia de España, como se suele hacer cuando terminan etapas en la vida. Ella nos decía lo importante que era estudiar una carrera y todo eso, y mencionó con bastante seguridad que lo esencial en la vida era aprender inglés. -No, Japonés - le corregí. Pero ella despreció mi respuesta sin dudarlo, y tenía razón. Pero esa corrección espontánea que surgió de mí me estaba aclarando algo. Japonés no era el idioma más importante para los demás, pero sí para mi. Debía dedicar mis esfuerzos a Japón (lo que no quitaba seguir estudiando inglés). Podía no ser una opción útil, pero era la que yo quería. Gracias a ello he cosechado no pocas críticas, pero ninguna ha podido aún mermar mi interés-obsesión.

Una vez llegué a la universidad, marchándome a Sevilla, pude hacer cuatro años de Japónes, y durante ese periodo de tiempo fue cuando sumergí, hasta llegar a obsesionarme (casi ahogándome, en cierta manera) en el conocimiento de Japón y Asia Oriental. Hoy soy periodista (o licenciado en periodismo, como quiera el gremio llamarme), obtuve el diploma en lengua japonesa y el Noken 3 el pasado año (lo que se traduce en seguir estudiando mucho japonés), y realizo un doctorado cuya investigación implica una mejor comprensión del modo de entender la realidad en Japón.

Después de mucho tiempo esperando, este año por fin puedo alcanzar una meta: viajar a Japón. El viaje forma parte de mi investigación. Además, después de vivir desde hace tres años con una japonesa, y de estar rodeado de una gran comunidad de japoneses en Sevilla, me atrevo a decir que con razón muchos escritores han afirmado que Japón es una “raza extraterrestre”, marcianos en el planeta tierra. No es una cuestión de amarlos u odiarlos, sino de querer comprenderlos, o seguir viendo sólo un espejismo.