Vida en Marte 火星の生活 


Movidos por la sombra
Agosto 24, 2007, 5:34 pm
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Marioneta de Bunraku 2 Marioneta de Bunraku 1

Las figuras del teatro Bunraku aparecen en escena. Varios interpretes cuentan la historia mientras hombres-sombra manejan tal como dicta la norma a los protagonistas. Estos hombres-sombra simbolizan la nada, no existen. El publico asume su inexistencia, como asume el trájico destino de las figuras de teatro Bunraku. De este arte viene el Kabuki, por ello los actores de este otro arte se mueven y gesticulan de manera tan histrionica.

Siempre he adorado estas imágenes. Aunque inhumanas son bellas. No tienen que imitar a la perfección la condición humana. Son existencias fantasmales, que con suaves marcas irradian japoneidad. No pueden ser mas que japoneses. Y al fin y al cabo siempre he pensado que, de una u otra forma, todos somos como marionetas de teatro Bunraku: manejados por hombres-sombra, que significan antiguas convenciones sociales, el peso de la tradición religiosa, el inevitable camino que nos marca la economía. La libertad es una idea aun por completar.

Me paro siempre a observar estas marionetas, y entiendo a aquellos que salen a adorar una imagen. Yo también lo hago a mi manera.



Vivir durmiendo
Agosto 24, 2007, 4:32 pm
Archivado en: La propia japoneidad, otros pensamientos

Man’in densha

Los que toman el metro, el tren, los taxistas, las ancianas que van engalanadas a las representaciones de teatro bunraku, todos aprovechan cualquier momento del día para dormir. No es una cuestión de agotamiento, porque no todo el mundo está agotado. Es algo cultural, o si se me permite la osadía, diré que es algo biológico. Los japoneses aprovechan cualquier momento para rendirse al descanso. ¿O a los sueños?

Observando este fenómeno he llegado a pensar que esta es una cultura que se regodea en los sueños. No siempre duermen, sino que imaginan. Así el viaje en metro o en tren cada día es distinto. Es, tal vez, quién sabe, un mecanismo para escapar de la rutina del transporte. Además, todo ayuda al sueño: el movimiento del tren, la temperatura, el sonido, la luz.

Se ha hablado infinitas veces de la capacidad que tienen los japoneses para despertarse justo en su estación. La realidad es que, por ejemplo, en la famosa línea Yamanote, cada parada dista dos minutos de la siguiente. Por otra parte, las señales y advertencias tanto sonoras como visuales son constantes, por lo que se hace difícil perderse. Esta puede ser la razón de este aparente fenómeno. Y, por supuesto, también hay quien se pasa de estación.

Uno de los días que volví de Shinjuku tarde, me tocó subir al tren junto a una multitud casi ebria de Salary-man. Es el ManIn Densha, el lugar donde más contacto físico puede encontrar uno en Japón, a excepción de los barrios al puro estilo “Yoshiwara”. Cada vez que alguien sale, los vagones se movilizan. Todo el mundo ha aprendido ya la norma. Además, hay más lectores en el metro y el tren que en las bibliotecas. Sería un gran invento llenar de estanterías con libros los andenes, para que allí la gente pudiera tomar y dejar libros, como ideó Borges, y como llevan a cabo en Bookcrossing.

Aún me queda mucho por saber de todo lo que sucede en estos trenes, como por ejemplo, qué ocurre de madrugada. Evidentemente, para alguien que ya ha vidido aquí durante un tiempo, todos estos comentarios que he realizado le parecerán absurdos e ingénuos. Hay muchas cosas de Japón por descubrir, y otras que ya se sabían hay que confirmarlas como si jamás hubieran sido oídas.