Vida en Marte 火星の生活 


Firefox Download Day 2008
Mayo 30, 2008, 12:05 PM
Archivado en: De Viaje


El Pachinko y Win Wenders
Mayo 29, 2008, 8:00 PM
Archivado en: De Viaje, Lugares, Tokyo, curiosidades, otros pensamientos | Etiquetas: , , ,

Ayer el blog amigo de un extraordinario viajero y cronista hizo un enlace a Vida en Marte. Este blog se llama El Pachinko, en honor al juego por antonomasia de los salones recreativos japoneses. Yo mismo he vivido durante dos meses encima de una ruidosa sala de pachinko, en el barrio tokiota de Uguisudani.
Antes de ir a Japón descubrí en la biblioteca de Huelva un VHS con la portada fotocopiada del documental de Win Wenders Tokyo-Ga, rodado en 1982. En un fragmento de esta producción Wenders se introduce en una sala de Pachinko, dando su particular visión de este juego y de las personas que lo disfrutan o lo sufren.

Ahora las salas de pachinko han cambiado mucho. Los ‘Kogichi’ han dejado de ser necesarios porque las máquinas son digitales. Cada mes aparecen nuevas temáticas en las máquinas. Los personajes famosos publicitan nuevos juegos de Pachinko. Hasta las salas han cambiado de aspecto.



Elefante de escayola
Mayo 27, 2008, 12:20 PM
Archivado en: De Viaje

Estimados lectores. Estoy preparando un post sobre el Tsukiji Hongan-ji, que espero terminar pronto. Mientras tanto podéis ver algunas fotos en mi álbum de flickr.

Os dejo con una cosa inquietante que me encontré en las escaleras de este templo. Seguramente muchos de los blogeros que están en Japón saben lo que es. Yo no tengo ni la más remota idea. Me imagino que podría tratarse de una figura para un festival. Aquí tenéis al elefante de escayola.

Elefante de Escayola



Un paseo en tren. Visiones urbanas de Japón.
Mayo 17, 2008, 6:44 PM
Archivado en: De Viaje, arquitectura

Os ofrezco este fin de semana un nuevo vídeo: un trayecto en tren que lleva de una zona urbanizada a otra, a través de varios espacios rurales. He aderezado esto con un poco de música de la película ‘Tokyo Sora’ (muy aburrida, por cierto). Podéis fijaros en los detalles que hay en el camino, como por ejemplo, un par de banderas americanas que aparecen. Espero que lo disfrutéis.

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¿Existe realmente el ‘Japón pacífico’?
Mayo 16, 2008, 9:59 AM
Archivado en: Actualidad, Política, historia

Recientemente ha sacado el diario Asahi Shinbun, uno de los periódicos de referencia en Japón, una nueva encuesta con motivo del Día de la Constitución. Los resultados a los que siempre se hace alusión con estos estudios son los relacionados con el artículo 9 de la constitución, que reza:

Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación, y a la amenaza o el empleo de la fuerza como medio de solucionar las disputas internacionales.
Con el fin de realizar el propósito expresado en el párrafo anterior, no se mantendrán las fuerzas de tierra, mar y aire, al igual que cualquier otro potencial bélico. El derecho de beligerancia del estado no será reconocido.

En esta nueva ocasión, el 66% de los encuestados se ha mostrado en contra de cualquier modificación que afecte a ese mismo artículo. No es que la constitución sea intocable -de hecho, el 56% desea algunos cambios en la Carta Magna-, sino que el artículo 9 representa una garantía, una especie de escudo o símbolo del ‘Japón pacífico’ que nace durante la ocupación norteamericana.
Es cierto, sin embargo, que Japón ha incumplido ese artículo bajo la presión del mismo padre y escriba de su constitución, los EE.UU. La primera excepción sucede justo después de abandonar MacArthur el país. En 1951 los americanos están en guerra contra el comunismo en Corea. Entonces es primer ministro japonés Shigeru Yoshida. La situación en Corea empujó al gobierno norteamericano a romper con la estrategia que MacArthur desarrollara para la neutralización militar de Japón. Pero para entonces los japoneses ya habían asumido el rol de nación pacífica. Las presiones para que Japón organizase un auténtico ejército, rompiendo con el artículo 9, no darían el fruto deseado, pero sí uno más deseable. Yoshida se negó rotundamente a proporcionar los 350.000 soldados japoneses que EE.UU solicitaba. Sin embargo, al menos 75.000 fueron a Corea vestidos con uniformes sobrantes del ejército norteamericano. En contrapartida, a cambio de respetar en parte la constitución japonesa, los EE.UU tendrían acceso ilimitado para instalar bases en territorio nipón, encargándose a su vez de la defensa del país. Esto último propició que el gobierno pudiese volcar sus esfuerzos en el crecimiento industrial hasta los años ‘70. Este es también el origen de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.
Fue esta una de las primeras pruebas del nacimiento de un ‘Japón pacífico’, protegido por el escudo de la constitución. La segunda prueba de mayor valor para este análisis está en el suicidio de Yukio Mishima, o, mejor dicho, en la prácticamente nula acogida de su mensaje. Mishima pretendía devolver a Japón unos valores éticos y estéticos anteriores a la guerra, propios de una cultura amante de las ideas de Confucio. Su intención no era, como se suele decir, la imposición de un Japón marcial y expansionista. Todo lo contrario. Para criticar a aquellos le tildaban de fascista y amigo de los dictadores Mishima escribió la sátira Mi amigo hitler.
Mishima, no obstante, sí quería que las Fuerzas de Autodefensa se convirtiesen en un ejército. Ese fue uno de los motivos por los que eligió, finalmente, el ministerio de defensa como escenario para su muerte.

¿Pero este rechazo sigue vigente hoy día? Por parte de Mishima podríamos pensar que así es. Pero el gobierno envió hace pocos años a sus “Fuerzas de Autodefensa” a Irak, durante el mandato de Koizumi, cumpliendo con los deseos de los EE.UU. ¿Las escasas protestas significan que la gran mayoría de la población estuvo de acuerdo con esa decisión? Más bien no. Es una muestra del escaso interés que cualquier japonés muestra por la política. De hecho, los asuntos ocurridos en el exterior tienen menos peso que la política desarrollada en el interior a la hora del voto.
Los intentos de normalizar las relaciones con los países de Asia-Pacífico están devolviendo la confianza a los actores internacionales sobre un Japón Pacífico. A día de hoy, las antiguas protestas de China y las dos Coreas sobre un posible regreso del Japón beligerante sólo pueden ser interpretadas como arrebatos oportunistas sin ningún contacto con la realidad. La encuesta del Asahi Shinbun, aunque de relativo valor, arroja algo de luz sobre la conciencia colectiva respecto a la guerra. A Japón no le interesa más que Japón. El ejército puede esperar sentado.




En Japón hay fruta y “fruta”
Mayo 15, 2008, 12:36 PM
Archivado en: Lugares, Tokyo, curiosidades

Hace unos días leía en UnGatoNipón un gran post titulado La perfección de la fruta japonesa. Anteriormente había rechazado la posibilidad de escribir un post sobre fruta por cansino. Esta vez me uno al autor del anterior blog para arrojar luz sobre otra de las historias sesgadas que llegan a España en relación a Japón. De hecho, hace un par de años tenía yo una curiosa pelea con un amigo que me insistía en que un trabajador japonés necesita medio sueldo para comprarse una manzana. A eso lo llamo yo exagerar, ciertamente por culpa de la información que traen todos esos “japonólogos” que se marchan un par de semanas a Tokyo sin tener ni idea del idioma y hacen la compra en el comercio más caro del centro de Shibuya.
Pero voy a ser fiel a esa realidad también. Empecemos por la fruta que se vende para regalar, que es la cara. La razón de ser de esto es el on, algo de lo que los propios japoneses han perdido conciencia pero que es una característica de la sociedad del país. Ruth Benedict lo explica ampliamente. Yo lo hago en unas líneas: las relaciones de igual a igual en Japón son un toma y daca en el que se busca el equilibrio. Si yo hago un gran regalo carísimo a un amigo, le entrego una carga que tiene que devolver en su justa medida, por equilibrio social. Si yo le regalo un disco, por ejemplo, él se verá “obligado” por su propia conciencia a regalarme algo de igual o ligeramente superior valor. Por ello, cuando alguien te invita a su casa, lo normal es devolver ese favor con un regalo “en su justa medida”, algo además que pueda disfrutar toda la familia. De ahí que se preparen algunos packs especiales con fruta de alta calidad.

Esta fruta, a más de 8.000 y 12.000 yenes, sería nuestro ejemplo de fruta a precio desorbitado, para ocasiones especiales. La otra cara de la moneda la descubrí en el barrio de Uguisudani, en el que, como sabéis los que soléis leerme, viví durante un tiempo. Una noche, a eso de las once y media de la noche, volvía a casa cuando, al bajar las escaleras que llevan a la estación, vi llegar una pequeña furgoneta que rápidamente habría una carpa con melocotones a 300 yenes 6 unidades. Más baratos que en cualquier mercado de España. Me disponía a comprar unos cuantos cuando de repente salió de entre las sombras un ejército de marujas, monedero en mano, dispuestas a pelear por los mejores melocotones. Me quedé un tanto impresionado, y saqué unas fotos. Desafortunadamente el tipo del camión no me dejó sacarle fotos al género, que aunque no era gran cosa para los estándares japoneses, tampoco estaba tan mal.

Por último, sólo me queda ofreceros el precio normal al que se puede comprar fruta de buena calidad. La selección de los productos en cualquier supermercado japonés suele ser extraordinaria. Realmente, esa es una de las razones por las que añoro Japón cada vez que voy a hacer la compra. Aquí no se salva ni el hiper… ese al que va la aristocracia.



“You can satisfy not only your thirst but your heart with this”
Mayo 7, 2008, 9:05 AM
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El comienzo del viaje podría decir que fue el Onsen de Yugawara, en Tokyo. Dejo la explicación completa de la experiencia a Fidel, que lo hace de manera magistral. Acabábamos de llegar pocos días antes a Japón, y aún nos curábamos del Jet Lag. ¡Qué mejor remedio! Las aguas del Onsen, el futon, el olor del tatami y el sonido de las cigarras. Realmente había deseado todo aquello desde hacía mucho tiempo.

Mientras esperábamos a Fidel y Yuriko en la estación, tome un primer bentô y observé el paisaje entusiasmado con la idea de que, definitivamente, me encontraba frente a frente con Japón por primera vez en mi vida. Poco después de llegar mis amigos, aparecía también el autobús del Onsen. Por el camino dediqué todos mis esfuerzos a observar concienzudamente el paisaje de Yugawara.

Digan lo que digan, y por muy ateo que sea uno, la tradición de un país cala hondo en el cerebro. La mía, la española, la que ha bebido de la ideología judeocristiana, se reveló en el mismo instante en el que fui a entrar en el Onsen por primera vez. Ahí estaba yo, las aguas termales y el pudor en medio. Por suerte, pude aprovechar un momento en el que aquello se quedó vacío, para disfrutar de las aguas en maravillosa soledad y silencio. Fuera el stress, abajo el inestable futuro, aquí y ahora – bueno, allí y en ese momento -.

Después la jornada no pudo venir mejor: una cena japonesa entre japoneses. Un salón repleto de familias, todos de rodillas frente a la mesa, palillos en mano y bandeja llena. Y Fidel y yo, dos alienígenas imitando las maneras niponas. Buen ensayo y mejor provecho. Después de probar el sabroso pescado, en un alarde de entusiasmo, le dejé un mensaje en el plato al cocinero: “Umai” (¡Muy bueno!).

Y para culminar, en una bebida que había pedido Fidel, un slogan que describía lo que Japón suponía para mí en esos momentos, lo que ha significado este viaje: “You can satisfy not only your thirst but your heart with this”.



La España del escupitajo
Mayo 6, 2008, 12:05 PM
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Este artículo no tiene tanto que ver con Japón como con mi vivencia personal – o concretamente la de mi novia japonesa – en este país en el que tuve el mal gusto de nacer. Reconozco antes que nada que mis palabras surgen enojadas desde mi cerebro a las manos que las teclean en el ordenador. No puedo evitar estar contrariado por todo cuanto sucede a mi alrededor sin explicación lógica posible. Ya hablé de ello en otra ocasión, mentando a la física. Ahora lo hago desde una experiencia más sangrante, y – kami sama no okage de - con la esperanza de que el proceso que me lleva a Osaka se culmine sin imprevistos.
El fin de semana pasado me encontraba yo en Huelva, mi ciudad natal, disfrutando en la comodidad de mi hogar originario. En Huelva, dicho sea de paso, no puedo encontrarme cómodo en otro sitio. El trato que esta ciudad me ha dado sólo me genera estrés cada vez que piso sus sucias calles. Volviendo a la cuestión principal, terminada la visita y de regreso ya en Sevilla, llegó mi japonesa a mi encuentro y me contó, sin demasiado nerviosismo, algo que le había ocurrido el día anterior en mi ausencia. Volviendo de su taller -donde practica el arte cerámico- cargada con un jarrón que al menos pesa seis kilos, un par de niños gitanos de esos del Este -la Mordor de Europa-, viendo su dificultad de maniobra, intentaron robarle el bolso. Da la casualidad de que éste tiene una apertura difícil, y que siendo todavía plena la tarde no había oscurecido, por lo que los sucios cabrones no pusieron mucho empeño y, no pudiendo obtener lo que querían, se despidieron de mi novia soltándole un repugnante escupitajo en plena cara.
Este suceso, aunque me revienta por dentro, no me sorprende. Lo que sí me resulta interesante es que mi novia no quisiera ya denunciar lo sucedido a la policía. Tal es la mala fama que han adquirido a pulso los supuestos defensores de la ley de nuestras ciudades que hasta una japonesa, repugnante y sonoramente agredida, no ha querido perder el tiempo denunciando algo que no va a ser perseguido, al no haber hurto, delito ni falta.
Y ahora soy yo, que tampoco ando sobrado, el que tiene que acompañar a la japonesa cada día para evitar que esto vuelva a suceder. ¿Pero cómo? Realmente yo tampoco puedo hacer nada. Si me los encuentro y les doy una leche a cada uno estaré agrediendo a la infancia -una infancia que nada tiene de infancia, dicho sea de paso-. El resultado para mí no puede ser más lamentable, teniendo en cuenta además que sería perseguido por asociaciones del inmigrante por xenófobo -Sí, lo han leído bien, ¡siendo mi novia una inmigrante incluso!-, por la sociedad romaní, y por otros gitanos del Este sedientos de sangre. Ese es el argumento de la historia. Nadie me defiende, nadie pone justicia, nadie se fía del Estado de Derecho -¿Derecho a qué, a soportar escupitajos?-.

Siendo esto así, cabe un lugar para la esperanza: Japón. Ahí me entierren. Un país en el que, culturalmente, hay un respeto indiscutible por la ley, por el bien común -ese que parte del sentido común-, por lo justo y por lo noble, por la supervivencia de nuestra propia especie, cultura, comunidad. Algo indiscutible, que no ocurre, mal que nos pese, en España, donde “el que no corre, vuela”. En el que el esfuerzo personal no es sinónimo de éxito si uno no se deja seducir por el mundo del “enchufismo”. España es el país del “esto es lo que hay”, que ahora ha aprendido también mi japonesa, y gran coraje que me da. Yo recomiendo a todo el mundo que esté tan harto del mal funcionamiento de las cosas y de la cara dura de la administración que reúna lo que pueda y se vaya el tiempo que le sea posible a Japón. Que viva en un lugar donde las calles están limpias y el vecino no te molesta. Donde la policía hace su trabajo. Donde no tienes que vigilar tu equipaje en las estaciones de autobús. Donde puedes comprar sin necesidad de vigilar que no te estafen. Donde casi nunca nadie te pide dinero por la calle, ni un músico sin talento viene a joderte la velada en el restaurante de turno. Donde el autobús y el tren llegan a su hora, y “por favor” y “gracias” son palabras de uso diario.
Me digan lo que me digan, el que no haya estado en Japón y haya vivido esto, que no me venga con gaitas sobre las bondades de nuestro país. Porque bondades pocas, más bien usufructos y paridas contenidas en sonrisas pícaras y cejas levantadas. Honor, poco. Justicia, mínima. Dignidad, ninguna. La única imagen que tengo de España en estos momentos es un escupitajo en la cara de una persona noble y amada.