Vida en Marte 火星の生活 


El museo Meiji Mura, o el descanso de una época
Octubre 29, 2009, 6:23 PM
Archivado en: Cultura, De Viaje, Fotografía, Lugares, Tokyo, arquitectura, arte, historia

Volviendo de nuevo a la calma (después de dos polémicos y absurdos post que nunca debieron existir), ahora prefiero regresar a los temas de los que nunca debí salir, los arquitectónicos, sociales e históricos.

Una cuestión que atañe especialmente al desarrollo de las urbes y a su modernización tiene que ver con la conservación del patrimonio. Si visitamos una gran metrópolis como Tôkyô, Nagoya u Ôsaka, podemos pensar que el patrimonio se resume en varios templos y edificios anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lo que se llama el Kindai Nihon, o Japón moderno, tiene como escenarios bellos edificios de estilo europeo u oriental, que introducen por primera vez elementos cerámicos y son una evidencia histórica de la influencia que los pueblos europeos tuvieron sobre esta cultura.

Hoy día, los principales edificios emblemáticos que han desaparecido de la ciudad pertenecían a la era Meiji, Taishô y Shôwa. Muchos de los antiguos templos y casas importantes de estilo netamente japonés se conservan. ¿Qué es lo que ha ocurrido con los de estilo europeo? Cualquier investigador podría afirmar que los japoneses han destruido este patrimonio si no conoce Meiji Mura.

Escuela secundaria de Mie y escuela primaria Kuramochi, 1888

La razón de ser de este museo dedicado a la arquitectura del Kindai Nihon viene, precisamente, de la necesidad de llevar a cabo una acción para la preservación del patrimonio. Esta acción, que paso a describir, puede ser muy discutible según los estándares occidentales, de conservar la ciudad e incluso reutilizar antiguos espacios. El paulatino aumento de la población en las principales ciudades japonesas después de la guerra fuerza, en muchas ocasiones, a recuperar solares que están ocupados por antiguas estructuras dañadas y ya peligrosas, pues cuando fueron concebidas, en algunos casos, se encontraron con las dificultades propias de la orografía, climatología y, cómo no, convulsión política de Japón.

Vista general de una de las calles de Meiji Mura

Fue a raíz de la demolición del Rokumeikan de Josiah Conder que los arquitectos Yoshiro Taniguchi y Moto Tsuchikawa reconocieron la necesidad de conservar los símbolos de la arquitectura de la era Meiji, que paulatinamente estaban siendo sacrificados por su deterioro y en favor del desarrollo. El 16 de julio de 1962 ambos arquitectos crearon una fundación con el objeto de trasladar y conservar estos edificios. Tres años más tarde, en 1965, se inauguraba Meiji Mura a orillas del lago Iruka, conteniendo entonces 15 edificios. Hoy el museo contiene 67 edificios, entre los que se encuentran el vestíbulo y la recepción del Hotel Imperial de Frank Lloyd Wright y Antonyn Raymond, una reconstrucción de la catedral de San Francisco Javier que se construyó en Kyoto en 1890, o la casa de Ogai Mori y Soseki Natsume.

Interior del Hotel Imperial, 1923

A estas construcciones, algunas de ellas meramente reproducidas y no trasladadas, se les suma la recuperación de objetos, documentos y transportes de época, que cualquier visitante puede disfrutar. Una de las buenas cosas que tiene este museo, en el caso particular del Hotel Imperial, es que el vestíbulo sigue teniendo uno de sus antiguos usos como cafetería y restaurante, y que incluso se ha reproducido el mobiliario que diseñó Wright para el hotel.

El museo es muy extenso (un pueblo entero), y recomiendo que sea visitado durante un par de días. Nagoya también es una gran ciudad que tiene mucho para ver. Una gran desventaja es que, precisamente por el enclave natural donde se sitúa, está un poco lejos y se tarda alrededor de una hora entre tren y autobús en llegar. Lo bueno es que una vez dentro, uno tiene libertad absoluta. Más fotos en el álbum de flickr sobre Meiji Mura.

Central telefónica de Sapporo, 1898



Tôkyô. Caos y Orden.
Agosto 17, 2009, 10:34 PM
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Como he comentado en post anteriores, mi tesis doctoral está centrada en la megalópolis japonesa, la red de metrópolis y su relación con la sociedad de la información. Entre los distintos conceptos que manejo, están los de entropía (el cual está cargado de importancia en mi investigación) y los de caos y orden. En relación con Tokyo, o mejor, con el área de la capital, o más aún con lo que se denomina Itto Sanken 一都三県(Una ciudad, tres prefecturas) donde viven más de 35 millones de personas, hay muy diversas opiniones. Generalmente, me he enfrentado a la opinión de que Tokyo es un “caos”, habitualmente a causa de una mirada occidental y monolítica propia del estándar europeo que adora el esquema heredado de la antigua ciudad amurallada o de una ciudad rígida, o el orden artificial de la ciudad lineal.

Haré un inciso sobre este último punto. ¿Puede el esquema de la ciudad lineal, con ejemplos visibles en Barcelona, luchar contra la entropía? Y con entropía me refiero, hablando mal y pronto, del desorden. Mi opinión personal es que un esquema lineal, de cuadrícula, es poco intuitivo y que su crecimiento tiene límites. Aunque no por ello es menos práctico en algunos aspectos. Hagamos un paralelismo con un enorme supermercado, con sus lineales ordenados, y donde, aunque resulta difícil perderse, cualquier cambio puede ser fatal para nuestra orientación o sentido del espacio. Por otra parte, siempre he opinado que una ciudad donde la geometría juega arbitrariamente con el transeúnte ofrece una experiencia más plena.

Respecto al aparente caos de Tokyo, hubo una voz que se alzó en la década de los noventa. Se trata del arquitecto Yoshinobu Ashihara. Tanto en Kakureta Chitsujô 隠れた秩序(El orden oculto) como en su revisión posterior, Tokyo no bigaku – konton to chitsujô - 東京の美学、混沌と秩序(La estética de Tokyo – caos y orden)*, defiende que bajo el aparente caos de la metrópolis (o megalópolis en proceso, o de facto como llega a afirmar ambiguamente), subyace el orden propio de la geometría fractal del matemático Benoît Mandelbrot. Aunque deja muy en el aire esta cuestión, y no profundiza apenas, aclara su posición de manera más directa con una sencilla pregunta: ¿Cómo es posible que una ciudad en la que conviven 35 millones de personas funcione tan bien?

En este punto hay que dar la razón casi sin matices a Yoshinobu Ashihara. En Tokyo los trenes llegan a tiempo, el tráfico fluye mejor que en ciudades con cinco veces menos su población, las calles están aceptablemente limpias, y hay seguridad sin necesidad de establecer un régimen tan estricto de vigilancia y penalización como el de Singapur (the fine country).

De todo esto, observaría que el carácter y la cultura propia de un país tiene una estrecha relación con el orden o el desorden que se vive en sus ciudades, ya que éstas, como organismo vivo (y Tokyo más que ninguna) no son sólo una gran estructura, sino que se hacen y funcionan con la conducta de sus ciudadanos.

En ese caso, considero absolutamente erróneo el concepto de Tokyo como una ciudad caótica. Una ciudad debe ser observada de lejos y de cerca. Por ello, os propongo una imagen de aspecto caótico. Una vez hagáis click sobre ella, os daréis cuenta de que se trata de una estructura perfectamente ordenada. Y con esto quiero decir que el caos y el orden, en algunos casos, es también un problema de perspectiva.

* Los libros mencionados en este post están también publicados en inglés como The hidden order y The aesthetics of Tokyo, en una versión bilingüe.



Crónica de los últimos días en Tokyo – Impresiones de Minami-Senju -
Mayo 31, 2009, 3:55 AM
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Homenajeando a Daido Moriyama.

Homenajeando a Daido Moriyama.

He regresado a Tokyo. Pasaré aquí mis últimas dos semanas de vida nipona. Como hice en diciembre de 2008, me alojo en una guest house acogedora y barata, Aizuya Inn, en Minami-Senju.

Sin duda, el barrio en el que estoy es un sitio singular. Podríamos decir que se trata de una zona bastante deprimida, de esas en las que cuando la crisis aprieta, uno lo nota más. En este barrio, al que se llega en metro o en la línea Joban de tren, se pueden encontrar algunos de los Bussiness hotel y las guest house más baratas de Tokyo. Sin embargo, no un sitio agradable para pasear a ninguna hora.

Los edificios envejecidos, feos, grises, de balcones y rejas oxidadas, donde sólo quedan las sombras de los letreros de antiguos locales, son el escenario de la depresión humana. Cuando estuve en Minami-Senju por primera vez, en diciembre, un grupo de personas que habían perdido su empleo se manifestaban frente a los antidisturbios. Al día siguiente, los voluntarios de una Organización No Gubernamental, posiblemente con un trasfondo religioso, repartían comida entre los sin techo. Hoy, cada día, ves a mayores y no tan mayores pasear y reunirse sin nada que hacer, algún que otro tipo tirado en el umbral de una casa abierta, y algún que otro anciano de cabellera amarillenta y uñas largas, que te hace gestos para que le des una moneda de 500 yen. También algún que otro vecino se alivia sin ningún pudor en cualquier alcantarilla abierta en un rincón de una pequeña calle. Aparte de lo dicho, nadie más te molesta.

Una de las tiendas cercanas a la guest house vende paraguas recogidos en las estaciones o en la calle, por 100 yen la unidad, y ropa por poco más de 1000 yen cada pieza. Un bar de yakitori expone la oferta al aire. Los policías de los dos Koban que hay a lo largo de la calle principal, hacen guardia y paran a algún que otro conductor o transeúnte borracho. Un bar llamado “amor” enciende su cartel luminoso frente a su pared y puerta color violeta, cerrado a cal y canto. Un poco más allá, Unas estrechas escaleras y las fotos de unas chicas te invitan a subir a un Pub de hostes por 3000 yenes la hora. Frente a él, cruzando la calle ancha, el Seven Eleven, abierto las 24 horas, lleno de personas que leen revistas de pie, para aligerar la noche.

Minami-Senju, a dos estaciones de la línea Yamanote, no tan lejos del embriagador corazón de la metrópolis, es lo que la mayoría de guías no quieren mostrar de Tokyo. Es el órgano degradado de un organismo mayor, que es la metrópolis.

Pero hay dos caras. La parte de Minami-Senju donde me alojo, es la parte mala. El muro que separa la parte mala de la parte no tan mala son las vías del tren. Hay que sortearlas por un enorme puente peatonal.

Curiosamente, una enorme torre de viviendas se está construyendo justo frente a la estación. Me imagino que pocos de los que hoy viven en esos bajos fondos de Minami-Senju se podrían permitir un apartamento ahí. Tal vez (y digo tal vez), esta sea una de las estrategias que los constructores tienen de revitalizar la ciudad. Tal vez, con la llegada de un centenar de familias a la zona, el paisaje de Minami-Senju, su estructura y su desencanto cambien para siempre. Sangre nueva, que desintoxique una vieja zona deprimida por el propio sistema que la sustenta, tal vez.

Sin embargo, si algo he de apuntar, es que la cantidad de extranjeros de todas las nacionalidades que se han alojado en Aizuya Inn atestiguan que Minami-Senju, contrariamente a lo que se podría pensar, no es un lugar peligroso. Al menos, esta es la impresión que yo tengo.



Caricatura de Tadao Ando
Marzo 8, 2009, 2:40 AM
Archivado en: Oficios, Osaka, Personajes, arquitectura, curiosidades, otros pensamientos

Ayer, mientras revolvía los papeles aún más revueltos que hay encima de mi mesa, pensando en esas cosas que están entre dar batalla a la entropía y el reciclaje, encontré un sobre que me dieron en la última conferencia del arquitecto Tadao Ando a la que asistí en Ôsaka. No me había fijado antes en que en la parte inferior del sobre hay un cuadro pequeño con una caricatura de Tada Ando muy conseguida. Me ha resultado tan divertido que voy a guardar el sobre, aunque sólo lo tenga como recuerdo.

La caricatura de Tadao Ando

Sobre la conferencia de Tadao Ando, que tituló 「新しい道を切り拓く」 (‘Atarashii michi-wo kiri hiraku‘), que significa “Abrir un nuevo camino“, puedo contaros que habló, con bastante gracia, de la experiencia que está teniendo con el proyecto que está realizando en Abu Dhabi, de sus impresiones sobre el Burj Dubai, y también de sus trabajos en Italia. Luego se deslizó hacia algunos aspectos concretos de su arquitectura, como la aparente ausencia de identidad cultural, con casos como el santuario en el Awaji Yumebutai, el cual reconoció que fue aceptado a regañadientes por los sacerdotes; o bien la falta de comodidad y el diseño poco práctico de algunos de sus primeros proyectos. También, como suele hacer, se refirió a Ôsaka y a la imagen que esta ciudad tiene en Japón, y al edificio que diseñó para albergar el Museo Suntory que se levanta en Ôsaka-ko.

Y Tadao Ando de verdad. Imágen vía www.wallpaper.com (Link en la foto)

Y Tadao Ando de verdad. Imagen vía 'www.wallpaper.com' (Link en la foto)

La verdad es que en las dos ocasiones que he asistido a una conferencia de Tadao Ando, siempre he oído lo mismo, aunque con un orden distinto. El comienzo de esas conferencias, no obstante, no fue el mismo, y en ese punto sí que resultó muy interesante. Y por supuesto, me encanta que sepa hacer reir a la gente. Espero poder ver de nuevo al maestro del hormigón, ahora copiado hasta la extenuación por los nuevos arquitectos de Asia.



Gate Tower Building (II). Ingeniosas soluciones en Ôsaka
Marzo 7, 2009, 5:23 AM
Archivado en: Lugares, Megalópolis, Osaka, Tecnología, Urbanismo, arquitectura

Hace ya más de un año hablé del Gate Tower Building de Umeda, en Ôsaka. Recientemente he descubierto en el blog Bouncing Red Ball una entrada que aporta nuevos e interesantes datos sobre este edificio y, entre otras cosas, aclara la razón por la que una autopista lo cruza a la mitad (Por cierto que el post usa una foto mía nombrando la fuente, lo cual, en estos tiempos que corren, agradezco mucho).

Según explica el autor del blog antes mencionado, el terreno donde se levanta el edificio estaba siendo utilizado por una industria procesadora de madera y carbón desde la era Meiji (1867 – 1912). Después de una larga historia, en 1983 la empresa decidió renovar sus oficinas y planeó un nuevo edificio. Sin embargo, los urbanistas que estaban planeando el desarrollo y transformación de la ciudad en aquella década ya habían decidido que el terreno se destinaría al desarrollo de la Autopista de Hanshin. Cinco años de negociaciones culminaron en la solución que hoy puede contemplarse.

En Bouncing Red Ball también se destaca que el edificio fue diseñado para que ambas estructuras (las oficinas y la autopista), no se tocasen ni se viesen perjudicadas en su coexistencia. De hecho, el Gate Tower Building fue diseñado de tal manera que su posible demolición no afectase a la autopista (yo, al igual que el autor del blog mencionado, no puedo imaginarme cómo).

Lo interesante del caso es que se ha convertido en un buen ejemplo de cómo el desarrollo de una ciudad, los problemas de espacio (no sólo físicos, sino también desde el punto de vista económico), y el encuentro de iniciativas públicas con intereses privados y viceversa, pueden dar lugar a soluciones poco comunes en las que el talento de los arquitectos e ingenieros tiene que exprimirse al máximo.


Algunos datos más sobre el edificio:

Dirección: 5-4-21 Fukujima, Fukujima-ku, Ôsaka-Shi, Ôsaka, Japón.
Obra concluida en 1992.
Superfície del solar: 2,353 m2
Superficie construída: 760 m2
Superficie total: 7,956 m2
Altura: 71.9 m
Distribución: 16 plantas, más 2 plantas subterráneas.
Diseñado por Catalpa Design y Yamamoto Nishihara architectural design office.
Constructora: Satô Kôgyô

Y por último, un vídeo en el que un motorista sale disparado desde el Gate Tower Building. La publicidad en cuestión nos invita a hacer el gilipoyas y poner en peligro nuestra propia vida y la de los demás, así que no os entusiasméis mucho, que lo más probable es que de hacer estas chulerias en moto por Ôsaka, o bien acabéis en la cárcel, o con la cabeza incrustada en un muro de hormigón.



El color de un Jinja 神社
Marzo 6, 2009, 1:17 AM
Archivado en: Fotografía, arquitectura, curiosidades

Cuando uno visita un Jinja, templo shintoísta japonés (shintoísta y japonés en una misma frase es casi una redundancia), una de las cosas que debe notar es el color que envuelve a todo el edificio. En el Itsukushima Jinja de Hiroshima tomé esta foto para captar el peculiar color de esta creencia. El color rojo ha sido utilizado en la cultura japonesa con gran aprecio desde la era Heian (794 – 1185), especialmente el pigmento que se obtiene del cártamo o azafrancillo (Carthamus tinctorius), en japonés Benibana 紅花. De hecho, muchas ropas y accesorios que se fabricaron a partir de la era Heian aún se conservan con gran cuidado en numerosos templos. Se podría decir, en definitiva, que este color es sagrado para la cultura japonesa, el color de la diosa sol Amaterasu 天照, tal vez. Según tengo entendido, aunque no estoy muy seguro, cuando un hijo del emperador contrae matrimonio una de las ceremonias que debe realizar es un baile vistiendo una serie de pesados kimonos, siendo el último que viste uno de este color.


Y a vosotros, ¿os gusta este color?



Fotografía de arquitectura – Obras de Tadao Ando en Osaka
Diciembre 16, 2008, 8:46 AM
Archivado en: Fotografía, Lugares, Osaka, Personajes, arquitectura | Etiquetas: , , , ,

Hoy quiero mostraros algunas fotos de edificios del arquitecto Tadao Ando que he tomado en Osaka durante los dos meses y medio que llevo aquí. Estas instantáneas las realizo con una Pentax Optio A30, nada especial, e incluso con algún que otro problemilla que ya sabréis percibir. Las fotos no están photoshopeadas, aunque no hace falta que lo diga.

Empecemos con el museo de Chikatsu Asuka.


Y seguimos con el Museo Suntory.

Bueno, eso es todo. Pero hay y habrá mucho más. Para todos aquellos que quieran perder un poco el tiempo, les remito a mi álbum de arquitecturas en flickr. Zehi, goran kudasai.



Estudiando la megalópolis japonesa
Diciembre 15, 2008, 3:15 AM
Archivado en: Literatura, Megalópolis, Oficios, Personajes, Tôkaidô, Urbanismo, arquitectura

Como ya sabéis algunos que me leéis, estoy en Japón escribiendo mi tesis sobre la Megalópolis de Tôkaidô. Sin embargo, creo que aún no he explicado bien de qué se trata esto de la megalópolis. Para empezar, debéis saber que el primero que utilizó el término megalópolis para definir el área que acoge a una trama de grandes zonas urbanas que se conurban fue el geógrafo francés Jean Gottman, allá por el año 1961. Podemos decir, en general, que una megalópolis es el área donde conviven varias grandes ciudades, metrópolis, y ciudades intermedias; o bien, el área que acoge una red de ciudades interconectadas. De hecho, se habla de megalópolis cuando la población de una urbe supera los 10 millones, aunque teniendo en cuenta el incremento de la población mundial y el desarrollo de las ciudades, esto podría ser discutido.

En el caso de Japón, concretamente, después del desarrollo extraordinario y caótico que sucede a partir de 1945, los urbanistas tienen la necesidad de definir el crecimiento de las ciudades de otra forma. Eso les lleva a acoger con entusiasmo en la segunda mitad de los años ‘60 y comienzos de los ‘70 el término megalópolis, y a describir toda una serie de áreas del archipiélago donde la trama urbana había crecido notablemente. Uno de esos estudiosos es Eiichi Isomura, un geógrafo social que en 1968 escribe un libro titulado La megalópolis japonesa (日本のメガロポリス), en el que, por primera vez, se hace una descripción detallada del área de Tôkaidô. Por suerte he podido conseguir ese libro, gracias a mi tutor, y ahora estoy leyéndolo (no sin esfuerzo).

Isomura distingue cuatro megalópolis en Japón: la megalópolis de Tôkaidô, que es la más importante, y en la que se reunen las ciudades de Tokyo, Yokohama, Shizuoka, Nagoya, Osaka y Kobe; la megalópolis de Setouchi, que llega hasta Fukuoka; la megalópolis de Hokuriku, dentro del distrito de Ishikawa; y la megalópolis de Doou, en Hokkaido.

Con el paso del tiempo, por supuesto, estas áreas han sido redefinidas e incluso olvidadas. Por ejemplo, muchos estudiosos se refieren posteriormente a la megalópolis de Setouchi como la Extensión de Setouchi-Kitakyushû, englobándola dentro de lo que sería el área de la gran megalópolis de Tôkaidô.

Mi investigación, sin embargo, es algo peculiar. No soy urbanista ni arquitecto, aunque he estudiado y estudio estos temas. Por ello el punto de vista desde el que estoy estudiando el fenómeno (o realidad) de la megalópolis es desde las ciencias sociales y la teoría de la información. De hecho, la megalópolis y la Sociedad de la Información tienen una estrecha e imprescindible relación.

Así que, por el momento, ya sabéis un poco más qué es lo que estoy haciendo en Japón. Espero que los resultados de mi investigación, volcados en una tesis, sirvan para aclarar, redefinir y reconquistar la definición de megalópolis. Un concepto que resulta bastante difuso en la actualidad.

La obra de Eiichi Isomura, La megalópolis japonesa, en mi poder

La obra de Eiichi Isomura, 'La megalópolis japonesa', en mi poder



El puente de Tajiri-Cho, el puente de cada mañana
Diciembre 13, 2008, 12:41 AM
Archivado en: Lugares, Osaka, arquitectura, curiosidades

Estas fotos muestran el paisaje con el que me despierto, me duermo, estudio, almuerzo y convivo cada día que paso en el ‘Kansai Kokusai Sentâ’. Salir, saldré poco por el momento, pero al menos las vistas son buenas. Me imagino que los holandeses confinados en Dejima también debieron pensar lo mismo. De todas formas es un paisaje del que no me canso. Hoy os quiero mostrar algunas instantáneas del mismo paisaje en diversos momentos del día. También tengo videos (de hecho, tengo uno en un día de tormenta muy interesante), pero eso será ya para otra ocasión.

Y la última que os ofrezco la he tomado esta misma mañana. Es algo especial. Si picáis en la imagen para verla a mayor tamaño, creo que podréis descubrir dónde está el puente. Una pista, tenéis que mirar las gotal del centro de la foto.



Camino de hierro
Diciembre 1, 2008, 2:39 PM
Archivado en: De Viaje, Lugares, arquitectura

Hoy, después de un día excesivamente agotador y decepcionante, me propuse descansar un poco y recuperar material del viaje de 2007. Aquí tenéis un vídeo de algunos recorridos en tren entre Tokyo y Kyoto.

Con este último vídeo, doy por concluida la primera saga sobre recorridos en tren, que viene precedida por un conjunto de visiones urbanas, el recorrido del Yurikamome, y el más reciente video sobre trenes nocturnos a Osaka. La peculiaridad del último video que os presento, es la diferencia de paisajes que podemos observar. Primero, saltamos de una vista general de Tokyo desde el mirador de la Mori Tower de Roppongi Hills, a un paisaje puramente urbanita, volando entre las viviendas. Después entramos en una zona rural, de anchos campos verdes, en un día lluvioso. Sin detenernos, entramos en una zona industrial,  un paisaje metálico, que nos recuerda a Il Deserto Rosso. Atravesamos la montaña, y nos acercamos a Kyoto entre los valles. Llegamos a nuestro destino. El Shinkanzen se detiene en la estación.

Espero que os guste la música, que me acompaña en muchos viajes. Just in the mood.

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