Vida en Marte 火星の生活 


Doravideo - Con Yoshimitsu Ichiraku
Marzo 29, 2008, 10:30 am
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El pasado miércoles tuve la oportunidad de conocer a Yoshimitsu Ichiraku, cuyo nombre artístico es Doravideo. Pude colaborar con la traducción de las preguntas que los periodistas querían hacerle a este artista, quien, para sorpresa de los medios, no hablaba inglés. Son las cosas que ocurren cuando se crean falsos mitos. ¿Lección aprendida? Aún habrá quien vaya diciendo que en Japón habla inglés todo el mundo… cosas sin importancia.

Ichiraku-san, como Doravideo, es un batería que fusiona la imagen con la música de una manera especial. Con una serie de sensores en la batería, que a su vez van conectados a un Mac, hace aparecer imágenes aleatorias dependiendo de la intensidad con la que toque. El resultado es una música potente cargada de significado, reforzada por imágenes que en ocasiones resultan cómicas, y en otras una evidente crítica política y social.

La reacción del público del Teatro Central de Sevilla ha sido extraordinaria. Durante el año 2006 había estado en el Sónar, y días antes de venir a Sevilla daba un concierto en Granada. Esperemos que este sea el comienzo de una serie de visitas frecuentes a nuestro país. Para no ponerme pesado, os dejo con los vídeos.





Ha muerto Kon Ichikawa
Febrero 14, 2008, 10:32 am
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El gran Buda de Kamakura 大仏
Octubre 26, 2007, 2:26 pm
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Sin duda una de las imágenes que mejor ha soportado el paso del tiempo ha sido el Daibutsu (gran buda) de Kamakura. La historia, no obstante, no cuenta un par de hechos que sí recogen Pierre Loti (Julien Viaud) en Japoneries d’automne, publicado en 1889; y Lafcadio Hearn (también Yakumo Koizumi) en Kokoro. El daibutsu fue realizado en 1252 por los escultores Tanji Hisamoto y Ôno Gorôemon, a petición de un monje llamado Jôkô y una señorita de nombre Idanono Tsubone. (Esta última explicación está parafraseada del cartel explicativo que hay cerca del Daibutsu en múltiples sitios de internet).

Daibutsu de Kamakura

En 1498 un tsunami barre por completo el templo que albergaba al gran buda, dejando, sin embargo, intacta a la estatua. También sobrevive el daibutsu al gran terremoto de Kantô de 1923, siendo dañada lamentablemente la base que lo sustentaba hasta entonces, que será reparada en 1925. La última modificación que sufre la imagen será en 1960-61, año en el que se refuerza el cuello, preparando así al centenario buda para las sacudidas de los frecuentes terremotos.

Interior del Daibutsu

Todo esto que llevo contado hasta ahora es la versión oficial. Ahora viene lo bueno, lo que estoy investigando en mis ratos libres. A finales del siglo XIX Julien Viaud y Lafcadio Hearn, como muchos otros europeos, son destinados a Japón. Por supuesto, tienen como visita obligada el daibutsu. De él recogen algunas anécdotas muy curiosas, y entre todos los datos, ofrecen sendas explicaciones de la situación en la que entonces se encuentra la imagen. Al parecer, según cuentan, el proceso de modernización a marchas forzadas de Japón puso en serio peligro al gran buda. El bronce de la estatua entonces debía ser muy valioso, puesto que la imagen estuvo a punto de ser vendida por piezas, y sólo el pueblo de Kamakura salvó a su gran buda de la destrucción, en un ejemplo claro de iniciativa de “abajo a arriba” para la conservación del patrimonio artístico e histórico de una nación. Tomando un estracto de Kokoro, veamos cómo lo cuenta Hearn:

<<”Los ídolos de bronce empiezan a escasear. Antes los comprábamos y vendíamos como chatarra. ¡Lástima no haber apartado unos cuantos!¡Tendría Vd. que haber visto los bronces que nos llegaban de los templos en aquel entonces: campanas, jarrones, ídolos! Hubo un momento en que incluso estuvimos a punto de comprar el Daibutsu de Kamakura.

“¿Cómo chatarra?”, pregunté.
“Sí. Calculamos su peso y establecimos un consorcio. La primera vez ofrecimos treinta mil. La ganancia hubiera sido pingüe pues hay mucho oro y plata contenidos en esa estatua. Los sacerdotes querían vender pero la gente se opuso.”>>*
*Hearn, Lafcadio: Kokoro. Ecos y nociones de la vida interior japonesa. Pág. 121. Miraguano Ediciones. Madrid, 1986. Traducción de Jose Kozer.

Cabeza del Daibutsu

Pero hay otro dato curioso que no se cita en otros libros. El interior del daibutsu es accesible, y cuando se visita es normal entrar en él, aunque no alberga absolutamente nada. En aquella época, según cuenta en sus relatos Pierre Loti, parece ser que durante algún tiempo otras imágenes de dioses fueron conservadas en las entrañas del gran buda. La pregunta que me he planteado y que trato de resolver ahora. ¿Pudo ser esta otra estrategia para evitar el expolio o la destrucción del arte religioso de Kamakura? Más datos cuando resuelva el misterio, o cuando conozca si esto es realmente un misterio o alguien ha dado ya con la tecla.

En ambas fotografías podéis comparar el estado del Daibutsu a finales del siglo XIX y en la actualidad. La fotografía en blanco y negro pertenece al libro La sociedad japonesa, de André Bellesort. También hay una imágen iluminada muy interesante de la misma época realizada por Adolfo Farsari (click en el enlace para verla).

Daibutsu a finales del siglo XIX
Daibutsu en la actualidad



Movidos por la sombra
Agosto 24, 2007, 5:34 pm
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Marioneta de Bunraku 2 Marioneta de Bunraku 1

Las figuras del teatro Bunraku aparecen en escena. Varios interpretes cuentan la historia mientras hombres-sombra manejan tal como dicta la norma a los protagonistas. Estos hombres-sombra simbolizan la nada, no existen. El publico asume su inexistencia, como asume el trájico destino de las figuras de teatro Bunraku. De este arte viene el Kabuki, por ello los actores de este otro arte se mueven y gesticulan de manera tan histrionica.

Siempre he adorado estas imágenes. Aunque inhumanas son bellas. No tienen que imitar a la perfección la condición humana. Son existencias fantasmales, que con suaves marcas irradian japoneidad. No pueden ser mas que japoneses. Y al fin y al cabo siempre he pensado que, de una u otra forma, todos somos como marionetas de teatro Bunraku: manejados por hombres-sombra, que significan antiguas convenciones sociales, el peso de la tradición religiosa, el inevitable camino que nos marca la economía. La libertad es una idea aun por completar.

Me paro siempre a observar estas marionetas, y entiendo a aquellos que salen a adorar una imagen. Yo también lo hago a mi manera.