Hace un tiempo os hablé de un programa educativo que adoro que se llama Shakin!. En aquella entrada os enlazaba un video de una canción titulada Kanjite goran, con la que se podían aprender los primeros 80 Kanji de la escuela primaria en Japón. Pues bién, hace poco me he topado con el segundo video, mucho más trabajado, donde se pueden aprender un centenar de Kanji más con su vocabulario. Sigo afirmando que adoro este programa, y que cuando pueda conseguiré los DVD del mismo. Está realizado por un grupo artístico (Manzai entre otras cosas) llamado Rahmens, y si hacéis una búsqueda sobre el mismo en Youtube podréis encontrar videos muy interesantes que os servirán como complemento para estudiar japonés.
Sin más, os dejo con el video. Os recomiendo su visionado diario, y la lectura de la letra para su buena memorización.
Y a modo de recordatorio, el primer Kanjite Goran:
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Desde mi regreso a la patria, he podido notar muchas desventajas con respecto a Japón. No sólo en cuanto al transporte o a la educación o limpieza, sino que he observado cuáles son las pequeñas cosas que marcan la diferencia. Si ya en cuestiones de educación y civismo Japón se me antoja un país muy superior más agradable que la malograda España, estas pequeñas cosas convierten cualquier argumento en contra de Japón en una llana pataleta. No obstante, como admirador del cambio que soy, creo que algunas de estas pequeñas grandes cosas podrían ser un día adaptadas a nuestro país. Eso espero, por el bien de todos.
Máquinas expendedoras
En general, el mundo de las máquinas expendedoras japonesas pertenece al futuro si lo comparamos con el ridículo y canalla sector del vending español. En primer lugar las máquinas expendedoras japonesas, al contrario de la gran mayoría de las españolas, aceptan billetes. Esto que parece una estupidez, para mi supone una gran ventaja, ya que así actúan al mismo tiempo de improvisadas máquinas para conseguir ese cambio que tantas veces nos hace falta para utilizar la fotocopiadora u otras máquinas que sólo van a monedas y que por pudor no mencionaré aquí.
Además, el precio de las bebidas en estas máquinas suele ser el mismo vayamos a donde vayamos, con una ligera oscilación, como mucho, de diez yenes, una miseria. Por otra parte, la oferta de bebidas y de tipos de máquinas expendedoras es muchísimo más amplia. Aquí en España es vergonzoso y aburrido tener que enfrentarse a las cinco o seis bebidas de siempre.
Bicicletas
Ya es conocido aquello de que en Japón uno puede circular tranquilamente en bicicleta sin necesidad de carril bici, sin que los viejos y viejas se quejen y luchen por acaparar cada centímetro de acera, y pudiendo dejarla en casi cualquier sitio sin candado sin riesgo a que la roben. Japón es el paraíso del ciclista. En España, en cambio, iniciativas como Sevici en Sevilla acaban yéndose al traste por el carácter mangante y berraco del español, y por la ineficacia de las autoridades competentes. Además, cuídese uno de no dejar la bici en la calle sin vigilancia, ya que por muchos candados que ponga, desaparecerá en un abrir y cerrar de ojos, o será destrozada.
Atención al cliente
En Japón el cliente es dios. Salvo extrañas excepciones, el trato a uno como cliente siempre es excepcional y respetuoso, diligente y eficaz. Si en algún momento uno recibe un mal trato, una queja a la empresa será suficiente para recibir toda una serie de disculpas y tributos. Así es. En España más de una vez, más de dos, y más de tres la persona al otro lado del mostrador parece que te está perdonando la vida en lugar de atenderte. Muchas personas que atienden de cara al público dedican sin pudor tiempo a conversaciones personales mientras esperas, y las reclamaciones de poco o nada sirven, salvo honrosas excepciones. La atención al cliente en Japón es otra de esas cosas que son enormemente superiores a lo que tenemos en España.
Puntualidad y palabra
Si en Japón te dicen que el libro que encargaste estará el lunes, estará con un 99% de seguridad el lunes. En el poco tiempo que llevo en España desde mi vuelta, he sufrido el vapuleo de empresas (que no nombraré) que no han cumplido su palabra, retrasándose y dándome largas hasta durante 15 y 20 días. Aquí, mal que nos pese, es la tónica general. En Japón por norma general la palabra se cumple. Es algo que admiro y que todo españolito de a pie, y especialmente aquellos responsables de empresas, deberían apuntarse.
Desfibriladores
En Japón, en todas las estaciones y edificios públicos hay desfibriladores. Es así, y es posible y muy útil, por muy extraño que parezca. Son mecanismos sencillos de usar, y cualquier persona que haya hecho un curso de primeros auxilios (encargados de las estaciones, policía, voluntarios, conserjes, etc.) saben utilizarlos. Esta iniciativa ha salvado ya miles de vidas en Japón. ¿Alguien piensa que esto sea posible en España? Ví hace años desfibriladores en un centro comercial de Madrid. No sé que habrá sido de ellos. En España los más estúpidos hasta roban el martillo para romper el cristal de la salida de emergencias de los autobuses, o joden las mangueras y roban los extintores.
Prácticas
Algo que en Japón no hay por una razón muy sencilla: porque los empresarios japoneses han aceptado de buen grado que la esclavitud se aboliese. En España todavía estamos hablando de prácticas no remuneradas o mal remuneradas como un favor que se hace a los universitarios y estudiantes de postgrado. Una estafa apoyada por todos los gobiernos en España, y fomentada por unas universidades que no saben qué hacer con tanto licenciado al que se le envía a la calle sin futuro y desamparado. Por cierto que en Japón un sueldo “normalito” ronda los 2.000 euros, y tal como están las cosas ahora mismo, la vida no es mucho más cara que en España. Aquí hay que estudiar una carrera, hablar dos idiomas, tener un máster, haber hecho “prácticas” gratis y ejecutar una voltereta y el pino en el bigote de una gamba para poder acceder a un sueldo de 1.000 euros con un contrato precario.
Reciclaje
La estricta política de basuras de Japón, aunque algo incómoda, supone una grandísima ventaja para la ciudad y para el ciudadano. En España no es raro pasear por la calle y ver un sofá al lado de un contenedor, además de cientos de bolsas de apestosa e insalubre basura calentándose bajo el cielo veraniego. Esta es una escena que se puede admirar y oler en el mismo centro de ciudades como Huelva. En Japón hay, como en todos los países, mucha basura. La diferencia está en que su política de residuos evita situaciones tan insalubres como la descrita anteriormente, y menos aún huelgas de basureros a costa de la salud pública.
Televisión educativa
¿Imagináis un canal público donde aprender inglés, alemán, ruso, checo, árabe, francés, italiano, portugués, chino y coreano? Existe, es la NHK, la televisión pública japonesa. Algo así es imposible en España. De hecho, lo único que ha hecho la televisión española por los idiomas ha sido ‘That’s english’ y había que levantarse a las siete de la mañana para ver un programa rancio y sin gracia. La televisión educativa y pública en Japón es otra de las cosas muy superiores en comparación con lo que tenemos en España, donde lo más educativo que ha dado la televisión ha sido Jordi Hurtado.
Estas son algunas de las cosas por las que un servidor considera a Japón como un país superior a España. Obviamente cualquier persona puede presentar sus argumentos en contra, pero con una excepción: tienen que ser argumentos que combatan lo presentado aquí. No valdría, por ejemplo, decir: “En Japón está la Yakuza” o “En Japón no hay cerveza a un euro”. Así que nada, esta es mi visión de la vida y de las cosas por el momento.
ACTUALIZACIÓN: Visto cómo se ha puesto el panorama por Internet, creo que hay puntos que aclarar. En primer lugar la palabra “superior” se ha utilizado muy a la ligera, con ánimo, como siempre, de herir el orgullo patrio de muchos que, como siempre, más que aceptar los problemas reales que tenemos y a los que no les ponemos solución, se ceban en problemas tópicos (y en algún caso ciertamente exagerados) que otras culturas, no sólo la japonesa, tienen. Ni hablar de la tonadilla eterna del “como en España no se vive en ningún lado”, y de lo bien que se trabaja aquí, donde, curiosamente, aún no he conocido a nadie que esté contento con su trabajo. Desde luego en materia de sueldos sí que nos podemos quejar.
Karôshi, xenofobia, suicidios. Como ya adiviné en un comentario ese trio de la muerte ha venido a formar el argumento principal en contra. Os doy toda la razón con un sólo matiz. En el post hablo de cosas que no tenemos en España y que podríamos adoptar, igual que ellos han tratado de adotar durante su historia reciente lo bueno que le ha podido dar occidente, que es mucho. Sobre el machismo ya ni me meto, porque con mujeres muertas en España a manos de sus maridos cada día en las noticias, es mejor no hacer comparaciones de un país con otro.
And last but not least. Sí, por supuesto, vivir y trabajar allí, y estar como becario investigador es muy distinto. Aún así, de modo personal, encuentro muchas más satisfacciones trabajando allí al nivel de mi cualificación y bien pagado, que trabajando aquí en un puesto donde no puedo aprender nada y en el que me podré dar con canto en los dientes si me pagan a tiempo y dignamente. Pero bueno, no me entendáis mal, también valoro los horarios españoles frente a los infernales horarios japoneses. ¡Pero es que el post no va sobre eso! ¡Sino sobre pequeñas, casi insignificantes, cosas!
Dejó ahí el tema para retomarlo en una entrada que será “Pequeñas cosas que hacen de Japón un país inferior”Pequeñas cosas que detesto de Japón. Gracias por aumentar el número de visitas por una noche, y a disfrutar de la vida, con o sin compañía.
Suelo hablar poco de los Owarai (programas de humor) japoneses. Hoy quiero hablaros de Downtown, un manzai liderado por Matsumoto Hitoshi y Hamada Masatoshi, dos humoristas de gran prestigio en Japón. Concretamente, quiero ofreceros algo de información sobre uno de sus personajes más llamativos, Aho Aho Man アホアホマン.
Aho Aho Man es el “hombre tonto tonto” o “tonto tonto man”. Los sketches de este personaje suelen seguir una línea muy simple (como cualquier sketch en un espacio de humor): dos extraterrestres planean sus maldades contra la tierra, pero un chico (interpretado por Hamada) les sigue la pista. Cada vez que éste está en apuros, llama a Aho Aho Man, y entonces comienzan los despropósitos.
Como podéis imaginar por el nombre, Aho Aho Man no sabe más que ser idiota, y la gracia está en las idioteces que hace. Mención especial merece su traje, que describiremos enlazando la siguiente caricatura que aparece en la galería Nigao de Sugaikotsu Danchô (http://gutsweb.kt.fc2.com/chi01nigao.html).

Autor: Sugaikotsu Danchô
Aho Aho man lleva una armadura musculosa con un trozo de pastel como emblema. Slips no demasiado presentables, calcetines altos de escolar, y una especie de mocasines. El estilo de su pelo, modo casco, resalta su estupidez. Una gran interpretación de Matsumoto Hitoshi.
De esta guisa, provoca las situaciones más estúpidas posibles. Podemos ver algunos vídeos que hay en Youtube, aunque advierto que algunas imágenes pueden herir sensibilidades.
Lo más característico, sin duda, después de su aspecto, es el baile de entrada. Encontramos una recopilación de estos bailes en Youtube.
Y ya, para terminar, observamos con vergüenza ajena la aparición del hermano de Aho Aho Man: Aho Aho Brother. Sí, y digo con vergüenza ajena porque el caballero de la armadura rosa con un helado como escudo no es otro que ¡el gran compositor Ryuichi Sakamoto!
De ahí que interprete el tema de Merry Xmas Mr. Lawrence.
Esperando que os hayan entretenido los videos, me despido hasta que tenga cosas mejores que escribir.
La línea de tren tokiota Yamanote, circular, con sus 29 estaciones, es el auténtico corazón (o arteria mayor) de la metrópolis. Esta línea es tan famosa, y forma una parte tan importante de la historia y la vida de Tokyo, que hasta se le ha compuesto una famosa canción que ayuda a recordar sus estaciones. Si alguna vez vas a Tokyo, y quieres conocer mejor esta línea, apréndete la canción y disfruta de los 4 minutos que hay entre estación y estación. Aquí, un video para que la escuches.
Tôkyô, Kanda, Akihabara,
Okachimachi, Ueno, Uguisudani,
Nippori, Nishinippori, Tabata,
Komagome, Sugamo, Ôtsuka,
Ikebukuro, Mejiro, Takadanobaba,
Shin-Ôkubo, Shinjuku, Yoyogi,
Harajuku, Shibuya, Ebisu,
Meguro, Gotanda, Ôsaki,
Shinagawa, Tamachi, Hamamatsuchô,
Shinbashi, Yûrakuchô, Tôkyô… (xN)
Mientras termino el próximo post sobre el desarrollo japonés (¡mañana estará listo!) os dejo un aperitivo de uno de los programas infantiles de Japón que más me han llamado la atención por su calidad artística. Se trata, como ya expliqué en un post anterior, de Shakin!
La siguiente canción, bastante pegadiza, habla a los niños sobre algunos de los secretos de la naturaleza, a través de un paisaje que se va transformando, dibujado con un aire bastante naïf que ayuda a despertar su imaginación. Me resulta especialmente agradable tanto por su duración como por la voz de la cantante. Se titula “¿Lo sabías?” 知るや君? (shiruya kimi?).
La segunda canción que quiero mostraros me ha sorprendido por su contenido. Se trata de la “canción del tiempo” o “canción reloj” うた時計 (Utadokei). Lo que muestra esta curiosa canción es la historia de la tierra desde el mismo momento del big bang, hasta un sorprendente y divertido final. Es uno de esos contenidos educativos que levantarían ampollas entre ciertos sectores conservadores recalcitrantes en los EE.UU. o incluso en España. Allí, en cambio, se muestra con la mayor naturalidad.
Esa es mi aportación de hoy. Espero que podáis disfrutarla. Opino que estas canciones tienen mucha más calidad que, por ejemplo, aquella del “superchufitroco” (que buenos, que buenos, los hace Damián) que perturbó nuestros subconscientes de pequeños.
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Os dejo aquí, como prometí, el vídeo del Robot-arma-destructora-del-espacio Mobile Suit Gundam. La calidad del vídeo y del sonido es horrible. La cámara que he usado es la Pentax A30 de fotos que compré en 2007. Tiene ya su trote, por lo que espero que me disculpéis. Perdonad los comentarios innecesarios.
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Tal como otros célebres blogueros han hecho ya, yo también he ido hoy, mi último día en Japón, a ver el monstruoso Gundam que han montado en Odaiba. También he tomado un vídeo, que os pondré a modo de despedida en el próximo post. ¡Disfrutad las fotos! (Y perdonad las manchas de la cámara).
Sin duda, los japoneses son muy buenos haciendo televisión. Pero si en algo realmente destacan, creo que es en la programación infantil. No voy a extenderme demasiado, hoy tan sólo quiero presentaros unos vídeos de un programa que me tiene fascinado. La primera vez que lo vi fue un día casi de madrugada. Por la calidad y la originalidad de los pequeños espacios del programa, al principio pensé que se podría tratar de un espacio de arte para adultos. Pero no, era la reposición de un maravilloso programa infantil. No obstante, eso no quita que pueda ser disfrutado por adultos.
Este programa es Shakin! Contiene varias secciones, y alguna que otra miniserie. Entre los apartados que más me gustan, están las canciones educativas, el mundo en 30 segundos, un día en 20 seguntos, y el “arte simple”. Como muestra un botón. Os dejo unos vídeos. El primero de ellos, una original canción que nos enseña los primeros Kanji que todo pequeño japonés debe aprender. Disfrutadlos, que para eso están.
La canción de los Kanji:
Presentación del programa “Shakin! the night”. Con el Ending.
La canción del “Ru Ru Ru” (El chico-lobo). Para explicar algunos verbos terminados en “ru”.
Y la miniserie “Obetomo Gakuen”.
Os invito a ver más vídeos de este genial programa en Youtube.










