Vida en Marte 火星の生活 


Aparecí en una revista japonesa
abril 27, 2008, 5:43 PM
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No tenía pensado sacar esto, pero últimamente estoy viviendo un momento de entusiasmo con mi regreso a Japón, y he decidido finalmente mostrar en mi blog la aparición que hicimos Fidel y yo en la revista japonesa Coyote. No es que este onubense y el sevillano Fidel seamos famosos por allí, nada de eso. Es que una amiga nuestra trabaja para la editorial Switch (responsable de esta y otras publicaciones), y un día pensó que sería divertido que un par de occidentales posaran con ropa de montaña para una de las secciones.

Salimos en la revista Coyote!

Así que ahí estamos inmortalizados, en Kamakura, yo removiendo té y Fidel con un wagashi en la mano. Un trabajo agradable que fue recompensado además con un memorable almuerzo con sushi en Roppongi días más tarde.

Ah, salimos en el número de diciembre de 2007. Y a partir de octubre no me importaría salir en otros números…



Frente al Buda de la montaña
febrero 14, 2008, 7:45 PM
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En Japón hay muchos budas gigantes, daibutsu 大仏, como el de Kamakura o el de Nara, en el Tôdaiji. De viaje por Chiba nos encontramos con uno más en el Nihondera, durante un día de incesante lluvia y espesa niebla. Esto hizo, si cabe, la experiencia en la montaña mucho más emocionante. Indianajonesca diría yo. Nos llevaron a este lugar maravilloso Keita, Tomo y Mitsu, tres grandes amigos que tenemos allí en Japón. Prácticamente conducimos recorriendo toda la costa de Chiba, parando a comer algo de pescado, e incluso visitando alguna fábrica de madera. Algunas instantáneas de ese día en el Nihondera:

Delante del Daibutsu del Nihondera

El gran Buda del Nihondera
En la imagen de arriba podéis calcular el tamaño del buda comparándolo con la estatura de Fidel (al fondo), que ronda el metro ochenta y cinco. El buda mide en total 31 metros de alto (y eso estando sentado…).
Nihondera - Chiba

Nihondera - Chiba
La gente que visita el Nihondera compra estatuillas pequeñas en las que escriben mensajes o su nombre, para después lanzarlas a un montón protegido por Kwannon. Poco después de ver al gran buda, se sube la montaña por unas escaleras de piedra. En el camino, encontramos un pasadizo perfectamente tallado en la roca. Era una antigua cantera de dónde se extraían las piedras que pavimentarían el templo. Pasando entre la roca tallada se llega a una explanada, desde la que se ve el “Pico del Infierno”, el punto más alto al que se puede subir. En esa misma explanada hay un gran hueco rectangular en la pared en el que se ha tallado una enorme figura de Kwannon.
Gran relieve de Kwannon

En Chiba, detalle del relieve
En el “Pico del Infierno” el viento y la niebla eran muy salvajes. Hay otro punto de vista, el de aquel que sube allí en un día soleado. A nosotros no nos tocó en esta ocasión, pero estoy seguro de que desde allí se puede ver el océano, porque se encuentra realmente cerca.
El pico del infierno

La montaña está repleta de imágenes de bosatsu y otros monjes. La cantidad y diverso aspecto de estas estatuas provoca la sensación de estar siendo observado. Hay figuras con el rostro desfigurado, de mirada severa, y también de aspecto pacífico y meditativo.

Nihondera - Chiba



El gran Buda de Kamakura 大仏
octubre 26, 2007, 2:26 PM
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Sin duda una de las imágenes que mejor ha soportado el paso del tiempo ha sido el Daibutsu (gran buda) de Kamakura. La historia, no obstante, no cuenta un par de hechos que sí recogen Pierre Loti (Julien Viaud) en Japoneries d’automne, publicado en 1889; y Lafcadio Hearn (también Yakumo Koizumi) en Kokoro. El daibutsu fue realizado en 1252 por los escultores Tanji Hisamoto y Ôno Gorôemon, a petición de un monje llamado Jôkô y una señorita de nombre Idanono Tsubone. (Esta última explicación está parafraseada del cartel explicativo que hay cerca del Daibutsu en múltiples sitios de internet).

Daibutsu de Kamakura

En 1498 un tsunami barre por completo el templo que albergaba al gran buda, dejando, sin embargo, intacta a la estatua. También sobrevive el daibutsu al gran terremoto de Kantô de 1923, siendo dañada lamentablemente la base que lo sustentaba hasta entonces, que será reparada en 1925. La última modificación que sufre la imagen será en 1960-61, año en el que se refuerza el cuello, preparando así al centenario buda para las sacudidas de los frecuentes terremotos.

Interior del Daibutsu

Todo esto que llevo contado hasta ahora es la versión oficial. Ahora viene lo bueno, lo que estoy investigando en mis ratos libres. A finales del siglo XIX Julien Viaud y Lafcadio Hearn, como muchos otros europeos, son destinados a Japón. Por supuesto, tienen como visita obligada el daibutsu. De él recogen algunas anécdotas muy curiosas, y entre todos los datos, ofrecen sendas explicaciones de la situación en la que entonces se encuentra la imagen. Al parecer, según cuentan, el proceso de modernización a marchas forzadas de Japón puso en serio peligro al gran buda. El bronce de la estatua entonces debía ser muy valioso, puesto que la imagen estuvo a punto de ser vendida por piezas, y sólo el pueblo de Kamakura salvó a su gran buda de la destrucción, en un ejemplo claro de iniciativa de “abajo a arriba” para la conservación del patrimonio artístico e histórico de una nación. Tomando un estracto de Kokoro, veamos cómo lo cuenta Hearn:

<<”Los ídolos de bronce empiezan a escasear. Antes los comprábamos y vendíamos como chatarra. ¡Lástima no haber apartado unos cuantos!¡Tendría Vd. que haber visto los bronces que nos llegaban de los templos en aquel entonces: campanas, jarrones, ídolos! Hubo un momento en que incluso estuvimos a punto de comprar el Daibutsu de Kamakura.

“¿Cómo chatarra?”, pregunté.
“Sí. Calculamos su peso y establecimos un consorcio. La primera vez ofrecimos treinta mil. La ganancia hubiera sido pingüe pues hay mucho oro y plata contenidos en esa estatua. Los sacerdotes querían vender pero la gente se opuso.”>>*
*Hearn, Lafcadio: Kokoro. Ecos y nociones de la vida interior japonesa. Pág. 121. Miraguano Ediciones. Madrid, 1986. Traducción de Jose Kozer.

Cabeza del Daibutsu

Pero hay otro dato curioso que no se cita en otros libros. El interior del daibutsu es accesible, y cuando se visita es normal entrar en él, aunque no alberga absolutamente nada. En aquella época, según cuenta en sus relatos Pierre Loti, parece ser que durante algún tiempo otras imágenes de dioses fueron conservadas en las entrañas del gran buda. La pregunta que me he planteado y que trato de resolver ahora. ¿Pudo ser esta otra estrategia para evitar el expolio o la destrucción del arte religioso de Kamakura? Más datos cuando resuelva el misterio, o cuando conozca si esto es realmente un misterio o alguien ha dado ya con la tecla.

En ambas fotografías podéis comparar el estado del Daibutsu a finales del siglo XIX y en la actualidad. La fotografía en blanco y negro pertenece al libro La sociedad japonesa, de André Bellesort. También hay una imágen iluminada muy interesante de la misma época realizada por Adolfo Farsari (click en el enlace para verla).

Daibutsu a finales del siglo XIX
Daibutsu en la actualidad




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