Subir al Fuji

Una de las mejores experiencias que he tenido en Japón fue subir al Fuji, la montaña más importante de todo Japón. En definitiva, pisar la roca volcánica, posiblemente, el lugar desde donde surgió gran parte del archipiélago. Fidel y yo fuimos con unos amigos, Yuya y Akiko. Salimos temprano, para conducir hasta un punto en el que es posible comenzar la marcha, a 2400 metros de altura. Y, efectivamente, como podéis ver en la foto, yo no eché ropa de invierno en la maleta, así que hice el camino con una camiseta de algodón. Y hacía frío, mucho frío.

Fuji 2400 m

Recordaré este día por muchas cosas. Entre otras, porque fue el día en el que se me jodió la cámara. Por eso en el vídeo podréis ver una persistente mancha oscura casi en el centro. Pero ya se va resolviendo, no es el tema importante. Subiendo el Fuji-san he podido ver paisajes que nunca antes había visto (al menos en persona). Es un camino sencillo, al menos, hasta el punto que pudimos subir. De hechos, nos tomó la delantera un par de viejecillas, esos sí, enfundadas en sus chaquetones de ‘Gore-Tex’, con la merienda debajo del brazo.

Fuji Camino

Una curiosidad. De TODAS las máquinas expendedoras de bebidas que he visto en Japón (y he visto muchas), la única vez que había una ligera variación al alza de los precios ha sido en el Fuji-san, es decir, ¡en la puta montaña! ¿Cómo pagar más ahora en España cuando vea que hay una diferencia de hasta 70 céntimos en el precio de una lata de coca-cola dependiendo de dónde me encuentre? Al haber comprobado esta y otras cosas, no he podido evitar acordarme de mi país, ese en el que, según dicen, se vive tan bien.

Máquinas expendedoras

De vez en cuando nos cubría una espesa niebla, pero podíamos ver lo que teníamos bajo los pies, así que tampoco corrieron peligro nuestras vidas. No obstante, los fuertes vientos te daban a veces la sensación de que podrían tirarte montaña abajo en cualquier momento. Eso hizo el camino bastante más emocionante. Las laderas muertas, llenas de basalto y escoria roja, me recordaban a los paisajes de Yamatai, en la versión cinematográfica de ‘Hi no tori’, un cómic clásico de Tezuka.

Llegamos a una de las cimas, que es una especie de gran cantera, donde hay algunos cúmulos de roca. Allí el tiempo se despejó un instante, y pudimos ver la cima. Por supuesto, hice lo típico de llevarme una piedra (que extraño recuerdo). Un trozo de basalto pulido que encontré en el camino, casi en el punto en el que decidimos volver atrás.

También nos cruzamos con gente de las fuerzas de autodefensa, que estaban allí marchando. Gente simpática, contrariamente a lo que pueda parecer. La tienda que hay justo al comienzo del camino es simpática. La llevan un par de ancianos, y se pueden encontrar típicos recuerdos rancios de la montaña, o bastones para “hacer el camino”. También reconforta bastante tomarse un buen tazón de udon o soba, aunque mi recomendación son unos cuantos bocadillos, o aguantar el tirón e ir a almorzar a un sitio un poco mejor.

Os dejo con el video, para próximos post, todavía hay más montaña.

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5 comentarios en “Subir al Fuji

  1. La subida al Fuji fue genial, uno de los mejores recuerdos de todo el viaje. La pena es que no supiésemos de antemano que íbamos a subir a pie, porque si hubiésemos llevado más ropa de abrigo podríamos haber llegado más lejos. En fin, para la próxima vez. 🙂

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