¿Existe realmente el ‘Japón pacífico’?

Recientemente ha sacado el diario Asahi Shinbun, uno de los periódicos de referencia en Japón, una nueva encuesta con motivo del Día de la Constitución. Los resultados a los que siempre se hace alusión con estos estudios son los relacionados con el artículo 9 de la constitución, que reza:

Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación, y a la amenaza o el empleo de la fuerza como medio de solucionar las disputas internacionales.
Con el fin de realizar el propósito expresado en el párrafo anterior, no se mantendrán las fuerzas de tierra, mar y aire, al igual que cualquier otro potencial bélico. El derecho de beligerancia del estado no será reconocido.

En esta nueva ocasión, el 66% de los encuestados se ha mostrado en contra de cualquier modificación que afecte a ese mismo artículo. No es que la constitución sea intocable -de hecho, el 56% desea algunos cambios en la Carta Magna-, sino que el artículo 9 representa una garantía, una especie de escudo o símbolo del ‘Japón pacífico’ que nace durante la ocupación norteamericana.

Es cierto, sin embargo, que Japón ha incumplido ese artículo bajo la presión del mismo padre y escriba de su constitución, los EE.UU. La primera excepción sucede justo después de abandonar MacArthur el país. En 1951 los americanos están en guerra contra el comunismo en Corea. Entonces es primer ministro japonés Shigeru Yoshida. La situación en Corea empujó al gobierno norteamericano a romper con la estrategia que MacArthur desarrollara para la neutralización militar de Japón. Pero para entonces los japoneses ya habían asumido el rol de nación pacífica. Las presiones para que Japón organizase un auténtico ejército, rompiendo con el artículo 9, no darían el fruto deseado, pero sí uno más deseable. Yoshida se negó rotundamente a proporcionar los 350.000 soldados japoneses que EE.UU solicitaba. Sin embargo, al menos 75.000 fueron a Corea vestidos con uniformes sobrantes del ejército norteamericano. En contrapartida, a cambio de respetar en parte la constitución japonesa, los EE.UU tendrían acceso ilimitado para instalar bases en territorio nipón, encargándose a su vez de la defensa del país. Esto último propició que el gobierno pudiese volcar sus esfuerzos en el crecimiento industrial hasta los años ’70. Este es también el origen de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.

Fue esta una de las primeras pruebas del nacimiento de un ‘Japón pacífico’, protegido por el escudo de la constitución. La segunda prueba de mayor valor para este análisis está en el suicidio de Yukio Mishima, o, mejor dicho, en la prácticamente nula acogida de su mensaje. Mishima pretendía devolver a Japón unos valores éticos y estéticos anteriores a la guerra, propios de una cultura amante de las ideas de Confucio. Su intención no era, como se suele decir, la imposición de un Japón marcial y expansionista. Todo lo contrario. Para criticar a aquellos le tildaban de fascista y amigo de los dictadores Mishima escribió la sátira Mi amigo hitler.

Mishima, no obstante, sí quería que las Fuerzas de Autodefensa se convirtiesen en un ejército. Ese fue uno de los motivos por los que eligió, finalmente, el ministerio de defensa como escenario para su muerte.


¿Pero este rechazo sigue vigente hoy día? Por parte de Mishima podríamos pensar que así es. Pero el gobierno envió hace pocos años a sus ‘Fuerzas de Autodefensa’ a Irak, durante el mandato de Koizumi, cumpliendo con los deseos de los EE.UU. ¿Las escasas protestas significan que la gran mayoría de la población estuvo de acuerdo con esa decisión? Más bien no. Es una muestra del escaso interés que cualquier japonés muestra por la política. De hecho, los asuntos ocurridos en el exterior tienen menos peso que la política desarrollada en el interior a la hora del voto.

Los intentos de normalizar las relaciones con los países de Asia-Pacífico están devolviendo la confianza a los actores internacionales sobre un Japón pacífico. A día de hoy, las antiguas protestas de China y las dos Coreas sobre un posible regreso del Japón beligerante sólo pueden ser interpretadas como arrebatos oportunistas sin ningún contacto con la realidad. La encuesta del Asahi Shinbun, aunque de relativo valor, arroja algo de luz sobre la conciencia colectiva respecto a la guerra. A Japón no le interesa más que Japón. El ejército puede esperar sentado.


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¿Existe realmente el ‘Japón pacífico’?

2 comentarios en “¿Existe realmente el ‘Japón pacífico’?

  1. Muy interesante. Yo también he leido comentarios que hablan de Yukio Mishima como un fascista, etc. pero a mi nunca me ha parecido tal cosa. Bajo mi punto de vista, Mishima lo que pretendía era recuperar el Japón del ayer para que no se perdiera en la carrera de fondo que suponía la modernización japonesa y sus esfuerzos por ser la segunda potencia económica como es hoy día. No tiene nada de despreciable luchar porque un pueblo no pierda su identidad y más todavía en el caso de los japoneses, que son como esponjas para todo tipo de tendencias culturales. Un saludo

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