Literatura: La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa

Hoy he terminado de leer un libro realmente extraordinario. La fórmula preferida del profesor (Título japonés, Hakase no aishita sûshiki 博士の愛した数式), traducido al castellano por Yoshiko Sugiyama y Héctor Jiménez Ferrer, es un inteligente y fresco relato sobre el tiempo, la memoria, el afecto, y la intemporalidad de las matemáticas.
El libro de Ogawa narra la historia común de una asistenta, su hijo “root” (por raíz cuadrada), y un viejo profesor cuya memoria sólo tiene una autonomía de 80 minutos. Tres personajes que están unidos por la verdad de los números, que fluyen en la belleza de las matemáticas y en la liviandad de un presente que está erosionado por un vacío de recuerdos contra el que sólo luchan pequeñas y fugaces notas que cuelgan de una americana.
Esta obra ha tenido mucho éxito en Japón, con más de un millón de ejemplares vendidos, siendo adaptada al cómic, a la radio y al cine. En castellano ha sido editada por Editorial Funambulista, en la colección LiteraDura.
Las leyes que protegen la obra me prohíben reproducir cualquier parte de la misma. Pero no puedo dejar de remitiros al que, para mi gusto, es el pasaje más hermoso e interesante de toda la obra. Si la leéis, espero que os entusiasme tanto como a mí lo que hay escrito entre las páginas 225 y 228. Habla del descubrimiento de la nada, que en el plano físico podría parecer contradictorio o simplemente una locura de aspirante a filósofo o charlatán, pero que en la verdad de las matemáticas es algo trascendente, rico, lleno de potencial. Y es que el vacío está en la misma raíz de las culturas de extremo oriente.
Os dejo con la secuencia final de la película (libre de spoilers), y con la recomendación de que leáis este libro.

Ogawa, Yoko: La fórmula preferida del profesor. Editorial Funambulista. 2008.

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Literatura: La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa

10 comentarios en “Literatura: La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa

  1. Paqui dijo:

    Estaba leyendo “El embarazo de mi hermana” tambien de Yoko Owaga y me acabo de comprar “La formula…” gracias a la recomendación de un amigo que me pasado la tuya. Ya te comentaré cuando lo acabe.

  2. Cruz dijo:

    Yo también lo he leido hace poco y estoy de acuerdo contigo en que es un libro maravilloso. Su narración es dulce y suave y uno no puede evitar amar los personajes. La traducción falla a veces, pero aún así no pierde frescura. Me he bajado la peli de internet y aunque está en japonés ¡pienso verla!

  3. Una madre soltera con un hijo de 10 años despierto y sensible asiste a un anciano solitario y enfermo con la memoria debilitada. Una historia con todas las papeletas para convertirse en sensiblera y pringosa que, sin embargo, es convertida sabiamente por la escritora en un homenaje convincente a la amistad, la generosidad y la preocupación por los demás.

    Lo que realmente nos hace felices está al alcance de la mano, parece decirnos, y no tiene nada que ver con las posesiones sino con descubrir al otro y darnos. Y esto se cuenta de una manera amable, sencilla y positiva.

    Pasan pocas cosas pero no aburre en ningún momento. Hay detalles de matemáticas, pero bien traídos y sin ofuscar al no especialista. El anciano tiene una autonomía de memoria de 80 minutos y se pega papeles en la chaqueta (si han visto Memento, de Christopher Nolan, pues eso), pero el amor puede traspasar hasta esa limitación, el amor de su juventud o el afecto por un niño.

    Un libro que recomiendo sin ninguna reserva.

  4. Agradezco de veras los comentarios, como editor del libro. Por cierto, el autor de este blog tiene mi permiso para reproducir un fragmento, o los que quiera, faltaría más. En cuanto a los fallos de traducción a que apunta un comentador… Hombre, es muy arriesgado afirmar eso, para empezar hay que saber japonés para poder afirmar tal cosa, yo he revisado a fondo la traducción, peor sobre todo me fío de la pareja que lo tradujo, ella es japonesa y doctorando de literatura española en la universidad de Barcelona y él es su marido y conoce muy bien el japonés. Pero, bueno, a todo traductor se le puede escapar algo, por supuesto. Un saludo muy cordial a todos y gracias de nuevo por compartir su entusiasmo por este maravilloso libro de Yoko Ogawa. Max Lacruz, editorial Funambulista.

  5. Gracias por comentar en mi blog, señor Lacruz. Tanto la traducción como la edición me parecen extraordinarias, y eso es muy importante para acceder con comodidad a una obra literaria. Es uno de los pocos libros que he podido devorar en una tarde. Le agradezco de veras que me permita reproducir algún fragmento de la obra. No obstante, prefiero que la gente lea el libro y encuentre el pasaje siguiendo la narración. Ahora he comprado el libro en japonés, y espero leerlo este verano si tengo tiempo, y de paso voy a devorar igualmente ‘El embarazo de mi hermana’ en cuanto vuelva a tierras hispanas y esté más relajado.

    Un abrazo, y enhorabuena por un trabajo excelentemente realizado.

  6. olga dijo:

    he terminado recientemente un libro de la autora que ha despertado en mí la necesidad que inspira el chocolate, siempre necesitas mas, Hotel Iris, siendo una historia dura es de una delicadeza sobrecogedora se la recomiendo.

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