Visita a una escuela japonesa

Una de las cosas que más disfruto de esta beca son las actividades que la Japan Foundation prepara para cada grupo. Aunque a veces no dejan tiempo ni para respirar, las experiencias son francamente enriquecedoras, y sin duda siempre dejan una hermosa huella en la memoria. La última de estas actividades ha sido una visita a una escuela japonesa, para ver cómo funciona y aprender (sí, aprender) de los niños cómo se vive en Japón. Sólo puedo decir que he quedado sorprendido con el nivel educativo de unos niños de apenas 11 años.

Además de todo aquello del respeto, que por supuesto se espera de una sociedad que parece en mayor grado respetuosa, algo que ya estaba descrito en el manuscrito de Luís Fróis allá por 1585; me agradó el orden y la concordia entre compañeros de la misma escuela. El silencio de cada alumno cuando un profesor o un compañero hablaba, sin necesidad de desgañitarse para conseguir callar el bullicio. La capacidad para actuar en grupo colaborando todos, sin estorbarse, cediéndose turnos y no mostrando la más mínima señal de egoísmo.

Uno, leyendo esto último que acabo de escribir, podría imaginar a un grupo de niños demasiado controlados, tristes o serios. Pues nada de eso. No paraban de hacer bromas, nos preguntaban mil cosas, reían continuamente, gritaban cuando tenían que gritar, iban de un lado a otro, e incluso se atrevían a reírse con nosotros cuando nos equivocábamos con alguna palabra en japonés.

Al llegar a la escuela, nos llevaron al salón de actos/gimnásio, y allí estaban todos, frente a sus instrumentos musicales, esperándonos para recibirnos con un aplauso (no sé por qué). Después de eso, nos ofrecieron tres canciones perfectamente ejecutadas, una de ellas a coro (el tema de ‘El castillo en el cielo’, de la animación de Estudio Ghibli, concretamente). Ni que decir tiene que pensando en mi tierra, recuerdo que cuando yo estaba en la escuela no éramos capaces ni de tocar el himno de Andalucía con la flauta dulce,  con el consiguiente horror sonoro que ha vivido cada vecino andaluz desde hace décadas. Esta es una prueba más de que hay una diferencia abismal entre el nivel educativo español y el japonés (sí, lo hay).

Después del concierto, hablamos un poco con ellos sobre nuestros respectivos países (Italia, China, Corea y España), y luego los niños nos enseñaron algunos juegos típicos de Japón. También nos demostraron sus habilidades con el taiko, la batería, el piano, el koto, el wadaiko, y otros instrumentos de los que dispone esta escuela (y muchas otras de Japón).

Al finalizar la visita, nos ofrecieron té y café en la sala de profesores. Cuando ya estábamos sentados tranquilamente, oímos un rumor por los pasillos. Efectivamente. Al ser los primeros extranjeros que visitábamos esa escuela, los alumnos de todos los cursos sentían curiosidad, y acudieron en masa para vernos desde la puerta de la sala de profesores. Lo único que pudimos hacer es intercambiar algunos saludos y reirnos un rato. Aquello parecía un zoológico y nosotros el espectáculo de la naturaleza. ¡Hasta nos pidieron autógrafos! Por supuesto, cada uno de nosotros firmó pacientemente, durante casi 20 minutos, en la libreta de cada chaval. Y sí, la mayoría guardaba especial interés por las representaciones europeas. Todo el mundo se marchó contento. Un diez en conducta, vamos.

Concierto en una escuela japonesa
Concierto en una escuela japonesa
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Visita a una escuela japonesa

4 comentarios en “Visita a una escuela japonesa

  1. migueloso dijo:

    Admirable

    Si yo fuera de la fundación, os llevaría a la versión “moraleja” y no a de “las3000”

    En cualquier caso, este es, me repito one more time
    admirable

  2. Migueloso!!!! Ni te imaginas lo que echo de menos tus charlas. Aquí me tienen hasta arriba de trabajo. Pero al menos es aprendizaje, aprendizaje, aprendizaje sin descanso. Algo que espero me sirva en este momento histórico tan jodido que vivimos.

  3. migueloso dijo:

    yo tb te echo mucho de menos, por aquí dicen q Obama “lovarreglá to” (benditos optimistas)

    eres de los pocos q hacen lo q realmente querian y se te nota tan feliz, enhorabuena por ser tan valiente como para perseguir tu sueño(mira estaba lejos)

    este sms lo podría firmar el mismo superñoño

    en fin, un abrazo desde el pais de la sgae

  4. Debe ser una experiencia muy gratificante.

    A nosotros nos encantó la vitalidad y el compañerismo de los niños japoneses. Además eran muy curiosos, ya que nos miraban con extrañeza y nos preguntaban en un inglés mejor que el nuestro 😉

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