La noche en la que el Katakana nos traicionó a todos

La siguiente historia no pasa de ser una pequeña anécdota sin importancia, pero con moraleja. Sucede en una noche de noviembre, durante la celebración del cumpleaños de nuestro amigo de la República Popular de Hu Jintao. Como ninguno tenía ganas de cocinar o quedarse enclaustrado en el Kansai Kokusai Sentâ, decidimos acercarnos al cercano y siempre visible Gate Tower Building de Rinku Town (no confundir con el anterior Gate Tower Building). Sin saber muy bien a razón de qué o por causa de quién, acabamos en la planta 53 en un restaurante caro llamado Stargate (punto friki para el título, pensamos),  que nos recordaba al que frecuentaba Bill Murray en el filme Lost in Translation.

Una vez “ahí arriba”, y ante la desconcertante presencia de los precios de la carta, decidimos que, ya que estábamos allí, teníamos que probar algo que no fuese cerveza o “soft drinks” como coca cola o melón-soda. Nada estaba más abajo de los 1.000 yenes, lo que vienen siendo unos ocho euros aproximadamente. Íbamos a tomar una copa, a ocho euros por cabeza. Y justo en la primera planta podíamos conseguir lo que quisiéramos por 120 yenes. Ironías del libre mercado.

El ambiente era, digamos, bueno. Pero claro, eso es algo que depende en gran medida de la gente. Lo cierto es que con nuestra llegada el ambiente se quebró, no por el ruido (que no hicimos), sino por el aspecto: jóvenes de clase media y baja celebrando un cumpleaños. Nuestros ojos se posaron sobre unas letras del silabario katakana, que juntas se leían “Shanguria” シャングリア. Pensamos, por lo tanto, que se trataba de la archiconocida “Sangría”, que algunos habíamos tenido el gusto de probar. ¿Por qué no? Llamamos a la camarera, que tampoco tenía mucha idea de lo que estaba sirviendo, y le preguntamos sin éxito si aquellas mágicas palabras (“Shanguria”), significaban la famosa bebida española (¿española?). La camarera, para trabajar en un restaurante que cobra no menos de 8 euros por copa, no supo respondernos ni decirnos procedencia o aspecto de la bebida. Ya había algo que no encajaba, además de que estuviera catalogada como “Non alcohol Cocktail”. Nuestro amigo de Kenia optó sabiamente por un Suntory que posteriormente yo inmortalizaría en lo que bien se convertirá en un poster: “In relaxing times, make it Suntory time”. El ambiente no podía ser más Lost in Translation.

¿”Shanguria”? Ahí había algo que no cuadraba. No obstante, optamos por pedirla. ¿Qué otra cosa podía ser? Pues otra cosa. Lo peor que nos podíamos haber encontrado. Una mezcla de soda con colorante. Una especie de Bitter Kas suave y con sabor a fregasuelos. Tal vez, fregasuelos. Ocho euros por una bebida de juguete. Pedimos la carta en inglés, para comprobar que no nos estaban engañando. Lost in Translation. “Shanguria” era “Shangri-La”. Nuestro gozo en un pozo.

Lo curioso del caso es que los japoneses en ocasiones, por muy caro y elegante que sea el sitio, meten la gamba con el Katakana. Parece que les diera exactamente igual. En realidad, nosotros también nos confundimos un poco, pero se nos disculpa porque preguntamos y no supieron respondernos. “Shangri-La” se escribe “Shangrira” シャングリラ en Katakana. “Sangría”, en cambio, se escribe “Sanguria” サングリア. Un error al 50 por ciento. Ocho euros a la basura. Un timo, vamos.

Esto me recuerda también al caso de las transcripciones de los nombres de ciudades. Sevilla, que es la ciudad donde estudiaba y trabajaba, puede escribirse de varias maneras. “Sebi-ja” セビージャ, “Sebiria” セビリア y “Sebi-rya” セビーリャ. Las reglas de transcripción se incumplen frecuentemente. Y en eso, se pierde mucho en la traducción. Luego ocurren los malentendidos.

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La noche en la que el Katakana nos traicionó a todos

4 comentarios en “La noche en la que el Katakana nos traicionó a todos

  1. migeloso dijo:

    precio de el fregasuelos, 8€
    una anecdota q contar a ls amigos y un buen poster, no tienen precio.

    ese poster demuestra q las asignaturas de publicidad no fueron el vano para tí, enhorabuena

  2. Migue!! Cómo echo de menos esas conversaciones donde poníamos a parir la estupidez humana!!

    Espero nuevos comentarios tuyos. Sigo pensando que haríamos un genial programa de Radio.

  3. migeloso dijo:

    te echo muchisímo de menos (dentro de la heterosexualidad 😉
    es mas, a veces, para distinguirte de los otros “danis”, me refiero a tí como “mi hermano desangre”, paro antes deq esto se pase de cursi
    seguro q haré muchos comentarios, haremos tb el programa de radio (antes o despues)la tecnología avanza rápido (+ en japón)

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