Mylord Box, Shinjuku, nishiguchi

Ayer justo volví de una semana de investigación intensiva en Tokyo. Por este motivo hace mucho tiempo que no publico nada, como suele ocurrir habitualmente. Mientras que pienso qué es lo próximo que voy a escribir, os voy dejando un pequeño entrante, compuesto por un video+foto, de una de esas chuladas que de vez en cuando aparecen en este país. Se trata de la Mylord Box, en Shinjuku, salida oeste junto a la línea Odakyu. La vi esta navidad, y la volví a visitar la semana pasada. Se trata de una caja de luz de unos dos metros de altura, con distintos diseños lumínicos que cambian a lo largo del día, y con los cuales se puede jugar posando la mano sobre las pantallas o bien colocándose justo delante de las mismas (cualquiera de ellas).

Mylord Box, efecto nieve
Mylord Box, efecto nieve

Esta navidad la gente se paraba bastante a jugar con el susodicho cacharro. En enero, cuando he vuelto a verla, parece que ya estaba un poco más olvidada. Aquí la gente se aburre deprisa de ciertas cosas.

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Mylord Box, Shinjuku, nishiguchi

El sabor de la Pepsi White ペプシホワイト (Pepsi & yogurt flavor)

Esta navidad mis ojos se posaron sobre la Pepsi White, el nuevo (relativamente nuevo) invento de Pepsi para el mercado japonés. No es que sea un fan de la Pepsi ni del yogurt, pero para todos vosotros, decidí probarla y testimoniar aquí su sabor y sus efectos. La he probado en dos fases:

1- Pepsi White con gas recién abierta.

2- Pepsi White sin gas, un día después.

Las conclusiones del experimento pueden estar un tanto sesgadas debido a la naturaleza subjetiva del investigador, que prefiere las bebidas sin gas. El color de la bebida, como podéis ver en la fotografía, tomada en el mismo supermercado, es blanco translúcido. No llega a ser blanco como la leche, sino más bien un poco más denso que el Aquarius. Lo primero que notamos al probarla es que se trata de una bebida dulce, of course. Luego, nos viene a lo que popularmente se conoce como “el cielo de la boca”, es decir, el paladar, una especie de sensación amarga a yogurt natural que no acaba de ser yogurt. El resultado es algo así como el sabor del Frenadol o de la Couldina, suavizado. Por supuesto, está el regusto de la soda que se nota en casi todas las bebidas con gas que venden en Japón.

Sin gas, el sabor de la Pepsi White es muy parecido al de la Pepsi normal, aunque más suave. El sabor del yogurt no se nota apenas, más bien es como una especie de sabor a cítrico. Sin embargo, el regusto amargo se queda en el paladar después de haber bebido.

Ingredientes: fructosa a partir del azúcar de uva, líquido edulcorante, aromatizante, corrector de la acidez, conservantes (Benzoato de Sodio), Cafeína.

Ahora bien, ¿por qué hacer una bebida como esta? Pienso que la Pepsi White ha salido al mercado para competir con la enorme oferta de bebidas de distintos sabores que hay en el mercado japonés. Esto no es España, donde tenemos sota, caballo y rey. Aquí hay una oferta de bebidas, con alcohol y sin alcohol, para aburrir. Con estos experimentos las viejas empresas buscan hacer su pedazo de pastel un poco más grande. Un ejemplo: la Fanta Grape, de uva, se ha instalado en el mercado japonés y sigue adelante. En Japón hay bebidas como el C.C. Lemon que tienen más éxito que la Fanta de Limón, por ello la vieja empresa necesita ofrecer algo diferente. Con Pepsi ocurre lo mismo, ante la implacable presencia de Coca Cola, Pepsi tiene que hacer esfuerzos por ofrecer algo nuevo, de lo contrario, tarde o temprano está fuera del mercado.

¿Qué futuro tendrá la Pepsi White? No puedo saberlo. Sospecho, sin embargo, que caerá en el olvido. Por si acaso me guardo la botella (tal vez compre otra llena), para el recuerdo. Que, además, dicho sea de paso, tiene un diseño muy “lolailo”.

El sabor de la Pepsi White ペプシホワイト (Pepsi & yogurt flavor)

Luces de fin de año en Tokyo

Después de un duro primer semestre, con una semana y media por delante de vacaciones de invierno, decidí marcharme a Tokyo a explorar el ambiente navideño. Sí amigos, la navidad, esa época en la que cualquier derroche energético parece estar justificado con tal de llenarnos del “espíritu” de estas fiestas que todos sabemos a qué se resumen: comer, beber, gastar. Hay belleza en todo eso, sin embargo.

En Japón la navidad se prepara con esmero, como cualquier fiesta marcada. No en vano desde primero de noviembre ya se podían ver por las calles a trabajadores afanados en la disposición de luces y adornos, aún con el calor encima. El resultado, por estas fechas, por supuesto, es excepcional. Hay quien dirá que es un poco cutre, pero yo le contesto: ¿y qué no es un poco cutre, o “coconut”, durante esta época? A pesar de ser la celebración del cumpleaños, por así decirlo, de ese personaje llamado Jesucristo, que según cuenta la biblia nació para redimir a la humanidad mediante un sacrificio de sangre. Y luego está el personaje ese llamado Santa Claus que casualmente entrega regalos el mismo día. Muchos japoneses no se enteran de esta historia, ni les importa, como es natural. Por eso nos quedamos con las luces y los adornos. En Shinjuku tenían preparado un buen espectáculo de luces azules para recibir al año nuevo.

También tuve la oportunidad de subir al Helipuerto (ahora Sky Deck) de la Mori Tower del complejo Roppongi Hills el día 25 por la noche. El espectáculo de la gran metrópolis era excepcional. Ver extenderse hasta donde alcanza la vista las luces de la ciudad sin cristal mediante y con el frío viento que corre a 238 metros de altura es una sensación estremecedora. Las fotos, lamentablemente, no hacen honor a la realidad, ya que el modo nocturno capta la luminosidad aumentada, y sin modo nocturno que valga, la ciudad parece un panel lleno de leds.

Espero que os hayan gustado las fotos. He hecho otras cosas en este merecido descanso: probar la Pepsi White, ir al Meiji Jingu el día 1 a ver cómo la gente regala millones de yenes, echar un vistazo a las peculiares rebajas, visitar el Yokohama Chûkagai. De todos esos otros momentos hablaré en próximos post.

Luces de fin de año en Tokyo