Graduarse la vista en Japón

Ahí va un tema menor. Desde diciembre del año pasado llevo gafas para ver de lejos (no demasiado lejos). Cuando llegué al instituto de la Fundación Japón en Ôsaka, comencé a notar que no veía bien la pizarra, que las letras de las canciones en la sala de Karaoke se me antojaban un poco borrosas, y que hasta para ver la televisión tenía dificultades. Ya llevaba yo imaginando un tiempo que tarde o temprano iba a tener que graduarme la vista y sucumbir a unas gafas. El caso es que el momento oportuno llegó en Japón.

Aproveché las vacaciones de navidad para ir a una óptica de Tokyo, concretamente a ‘Megane Super’. Allí me atendieron amablemente, y, después de elegir unas extraordinarias gafas dentro de un precio razonable, comenzó el examen de mi vista. Como en Japón el cliente es dios, por supuesto me trataron de maravilla. La chica que allí atendía se sorprendió de que pudiera hablar japonés, pero antes de comenzar el examen la noté algo nerviosa.

Y es que, amigos, para graduarte la vista en Japón, aunque me imagino que depende del sitio, es conveniente al menos conocer los silabarios hiragana y katakana. Creo que no habría problema puesto que debe haber alguna alternativa a los silabarios. No obstante, en mi caso, la chica respiró aliviada cuando le dije que ya estaba más que familiarizado con los silabarios (y con los Kanji), y que no tenía que preocuparse. Pero ojo, nada de sabérselo a medias. Si uno va de chulo y confunde la lectura de los hiragana o katakana, puede acabar en la calle con unas gafas a lo Barragán, y sin ver ni torta.

Cuando terminó el examen visual, la chica me puso unas aparatosas gafas y me sacó a la calle (momento vergonzoso) para que le dijera qué tal veía los carteles de lejos. Allí se aseguran bastante de que quedas contento con su producto, así que ni corto ni perezoso salí hasta la mitad de la calle con el cacharro en la cara, y miré hasta el último cartel que podía (era de la cadena Sukiya, si no recuerdo mal).

En unos días, mis gafas estaban listas con su garantía. 10.000 yenes me costó todo, así que mejor imposible.

En Japón la introducción de las primeras gafas marcaron la historia. Como sabéis, “gafas” en japonés se dice “megane” (sí, como el renault). Hay una piedra conmemorativa de las primeras gafas que entraron en Japón en el puente que nos lleva al pequeño templo del Shinobazu Ike, junto al Parque Imperial de Ueno. Debió ser una gran revolución para Japón la primera vez que se introdujeron las gafas en el país.

Un Megane-e
Un Megane-e

También vemos cómo en la historia del arte se llamaron Megane-e a aquellos primeros grabados que incluían puntos de fuga para crear una perspectiva.

Finalmente encontramos un antiguo panel para un examen de visión en la casa de un médico en el museo Meiji Mura. Realmente, salvo por los avances informáticos, en cuanto a contenidos no ha cambiado mucho la forma de examinar la vista a los pacientes.

En la casa de un médico, en Meiji Mura
En la casa de un médico, en Meiji Mura

Los servicios ópticos en Japón son realmente extraordinarios, a mi juicio. En España echo de menos unos puestos gratuítos donde cualquier transeúnte puede limpiar sus gafas si lo desea. Se trata de un par de cuencos metálicos a doble altura. En el más alto metes las gafas (sujetándolas siempre) y éstas se limpian con un líquido calentado. Después de un minuto, se meten las gafas en el segundo cuenco (abajo) donde se enfrían, y así terminas por tener unas gafas relucientes. Os dejo un vídeo que he encontrado en youtube de alguien sorprendido por uno de estos puestos. Echo de menos ese tipo de servicios.

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3 comentarios en “Graduarse la vista en Japón

  1. Manuel dijo:

    Vaya, yo también sentí esa sensación al sucumbir a llevar unas gafas para ver de lejos, salvo que yo cada vez voy viendo menos y ya las necesito casi todo el día.

    Por cierto, muy interesante lo que comentas de las obras megan-e, tiene una relación bastante curiosa en relación gafas-punto de fuga.

    Y otra curiosidad, que no sé si lo sabes: en las ópticas (al menos aquí en Huelva), limpiar las gafas es algo completamente gratis. Yo entré en una óptica y un amable joven me las limpió sin problemas mediante ultrasonidos.

    Un saludo.

  2. Manuel> Gracias por el aviso. No sabía que aquí te limpiaban las gafas gratis. Lo bueno de las ópticas japonesas es que el puesto de limpieza está en plena calle, y las puedes dejar listas en un minuto.

  3. Qué gran historia y qué buenas las anécdotas.

    Nosotros en el primer viaje también pensamos en comprarnos las gafas en Japón, pero temía precisamente lo que tú comentas de la hiragana y la katakana. Al final cayeron unas gafas de sol, pero si llego a saber que el pack está tan bien de precio no me lo hubiera pensado.

    Aunque haga tiempo que no comente te sigo leyendo 😉

    Un abrazo!

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