El desarrollo japonés ante el mundo. (III) El coste humano del desarrollo

En los anteriores capítulos habíamos visto de manera muy resumida cómo Japón entró primero en una fase de desarrollo que se conoció como “el milagro japonés”, y en la que el trabajo, la ciudad y por consiguiente la sociedad sufrió un proceso de cambio importante. Posteriormente los fundamentos de ese mismo desarrollo serían el caldo de cultivo para la corrupción y para el surgimiento de la burbuja inmobiliaria y financiera que trajo la crisis de la década perdida, cuyo coste humano vamos a analizar en este último artículo.

El primer factor que afecta al nuevo periodo económico-social de Japón en los ’90 y hasta nuestros días es el envejecimiento de su población. Se denominan sociedades envejecidas aquellas cuyo porcentaje de población mayor de 65 años supera el 14% del total. La peculiaridad japonesa es que el país pasó de ser una sociedad en crecimiento a una sociedad envejecida en unos 24 años, una transición que normalmente suele suceder en un periodo de 40 años. A este hecho se le suma que la esperanza de vida en Japón pasó de ser 50 años para los hombres y 54 para las mujeres en 1947, a 69 para los hombres y 74 para las mujeres en 1970. Ya en 2001, la esperanza de vida se estimó en 78 años para los hombres, y 84 para las mujeres. Un incremento de más de 30 años, propiciado, obviamente por el rápido desarrollo económico de la nación. En 1998, Japón ya se había convertido en la población más envejecida del mundo.

¿Pero qué es lo que hace que la sociedad de Japón envejezca en un periodo de tan sólo 24 años? La respuesta a esto la encontramos en que el Baby Boom más importante que ocurre en el país tiene también una duración especial. El Baby Boom japonés más importante sucede desde el final de la guerra, pero termina en apenas cuatro años, al contrario que en otras naciones en las que este fenómeno continúa durante al menos 10 años. Una de las razones de esa “frenada en seco” fue la Yûseihogohô 優生保護法, o acta de protección eugénica, aprobada en 1948 y revisada en 1949, que básicamente aprobaba los abortos a petición, y cuya aplicación se tradujo en un descenso del 40% en el índice de nacimientos.

Este creciente índice de envejecimiento de la población (se espera que la población mayor de 65 años alcance el 28% en 2020), fue uno de los factores que trajeron consigo durante la década perdida de los ’90 una dura recesión de la que aún Japón cree a duras penas salir. Esta misma crisis es considerada, en algunos casos, como una traición al pacto social de postguerra, cuyo resultado no es, ni de lejos, el esperado. Una de las primeras consecuencias que debemos ver en este punto es el comienzo del fin de la hegemonía del Partido Liberal Democrático (PLD, Jimintô), en el gobierno desde su fundación en 1955. Aunque gobernará hasta 2009, el partido comienza a sufrir serias escisiones. La primera gran crisis gubernamental sucede  los años 1993 y 1994, en los que es expulsado del gobierno durante 11 meses. Cuatro años después las tensiones cristalizarán en el nacimiento del principal competidor del PLD con la unión de cuatro partidos distintos en el Partido Democrático de Japón (PDJ, Minshutô), que finalmente, favorecido por los escándalos del PLD durante los últimos años y la crisis económica global, se alza en el poder con Yukio Hatoyama a la cabeza en 2009.

En cualquier caso, los últimos 20 años en Japón son el reflejo de una catarsis cultural. Las nuevas generaciones y los que comienzan su vida laboral en los ’90 empiezan, tímidamente al principio, y marcadamente en la actualidad, a cambiar el modelo de vida estándar. En la segunda mitad de los ’90 los japoneses ya reconocen abiertamente haber perdido la confianza en su modelo económico. Encontramos a partir de entonces un auge en el modelo de vida individualista, y una separación de la idea de grupo, o incluso de la empresa como familia.

Antes de la gran recesión, la empresa japonesa forma parte casi inseparable de la familia, ya que se reconoce en muchos casos como soporte y sustento. En los ’90 la traición a la empresa comienza a hacerse patente, y los jóvenes, ante la lentitud del proceso que les permite escalar puestos en una misma empresa, comienzan a imitar el modelo norteamericano al cambiar de trabajo con el objetivo de “vender” sus aptitudes y así escalar puestos con mayor rapidez. Es el principio del fin de los sistemas de lealtad a la empresa.

Otro fenómeno de mayor actualidad, y de gran interés, es el de los Furitâ y Niito. El nombre del primer grupo proviene de la palabra free-arbeiter, y se trata de un estilo de vida alejado de la lealtad a la empresa, o de la dependencia de la misma. Es algo parecido a un trabajador autónomo, normalmente cualificado, que realiza labores por su cuenta sin contar con horarios o calendarios fijos, ni depender de la jerarquía de una gran empresa. Este primer grupo pertenece a esa generación de entre 25 y 35 años que se aleja del modelo del pacto social, y se vuelca en un estilo de vida más individualista, en el que el disfrute del tiempo libre tiene mayor valor que la seguridad económica. Se ha calculado que el número de furitâ alcanza en la actualidad los cuatro millones dentro de Japón.

Los niito, del inglés Neet (abreviatura de “Not in Employment, Education or Training”), son un grupo más joven, y bien distinto al anterior. Para este grupo de jóvenes el esfuerzo laboral tiene un marcado sentido negativo, y se muestran contrarios a cualquier tipo de sacrificio.

Un fenómeno ligado a la obtención rápida de dinero, y que afecta tanto a hombres como a mujeres jóvenes o incluso menores de edad, es el Enjo Kôsai 援助交際, en el que la compañía o prostitución voluntaria y sin intermediarios de jóvenes con adultos a cambio de dinero se convierte en un modo de subsistencia del que posteriormente resulta difícil salir, y que trae consigo acusados problemas psico-sociales. Este fenómeno es tratado abiertamente en la actualidad en series y cómics, o incluso en el fenómeno de las novelas para móviles, con el ejemplo imprescindible de la obra Deep Love.

Finalmente cabe mencionar brevemente a los adultos conocidos como Makeinu (perro perdedor), en el caso de las mujeres; y Parasite Single en el caso de los hombres. Obviamente con un marcado carácter peyorativo en las mujeres, este grupo está formado por adultos que tienen éxito en su vida laboral, pero que para ello han sacrificado parte de su vida social, terminando por superar solteros la barrera de los 26 años comprendidad en Japón como la edad ideal para contraer matrimonio. En el caso de los Parasite Single, también existe el problema de la emancipación, puesto que muchos de los integrantes de este grupo se niegan o no pueden abandonar la casa de sus padres.

En cualquier caso, el hecho de encontrar grupos aparentemente bien definidos y clasificados de nuevos adultos con distintos modos de entender su modo de vida es en parte ficticio. Esta clasificación deriva, en gran medida, de la necesidad cultural de Japón por ordenar para comprender. Es evidente que la realidad japonesa, como hemos visto desde el primer artículo, es cambiante y difusa, y no sólo eso, sino que se transforma a gran velocidad desde que terminase la Segunda Guerra Mundial.

El nuevo siglo político, económico y social para Japón, inaugurado con el ascenso al poder del PDJ, traerá sin duda un cambio en el sistema de valores que afectan a Japón, y el surgimiento de nuevos sistemas productivos, un nuevo panorama del mundo laboral, y una sociedad visiblemente renovada (no sabemos si para bien, o para mal). Al fin y al cabo, Japón, lejos de ser un fenómeno aislado y único, pertenece a la red global de naciones, y es emisor y receptor de nuevas tendencias que están transformando el mundo, en la actualidad, a pasos agigantados.

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El desarrollo japonés ante el mundo. (III) El coste humano del desarrollo

7 comentarios en “El desarrollo japonés ante el mundo. (III) El coste humano del desarrollo

  1. Impresionante análisis de la realidad japonesa actual. Información de primera mano con una expresión, permítanme el término, “jodidamente” envidiable xD. Tras los elogios, mi opinión:
    Había leído al respecto en el fantástico libro “Un geek en Japón” de Héctor García, que algunos conocerán mejor por “Kirai”. Me sorprendió el modelo empresa/familia japonés, donde considero que se niega absolutamente al ambición personal en pro del avance empresarial; para mí es una contradicción de términos, donde considero que el avance de un grupo se debe principalmente al avance personal de cada miembro, siempre que esto no sea malentendido como un “lo primero soy yo y el resto que se j***”, que es la lectura general en España. Creo que la “sociedad del bienestar” alcanzada en Japón desde hace ya 20 ó 30 años ha producido una generación desarraigada de los valores morales habituales en el país del Sol naciente, y estos jóvenes, hijos de la aldea global, ven como su gran esfuerzo (los estudiantes japoneses son considerados los mejor preparados del mundo) no será recompensado como querrían bajo este modelo. La tentación de una presta prosperación personal unida a un menor esfuerzo bajo otros modelos, pasan factura a la sociedad japonesa basada en la idea de Confucio (K’ung-fu-tzu) de la sociedad como individuo global.
    Siento realmente curiosidad por ver cómo lo solucionan, porque estoy casi seguro de que lo harán 😀

  2. Shalafi> ¡Gracias por tu interesante reflexión! Tengo mucha ganas de leer el libro del incombustible Kirai, seguro que tiene muchas cosas interesantes.

    Ahora me apuesto a que este post no recibe ni dos visitas y media. El tema del individualismo en Japón, desde mi punto de vista, es que gracias a ciertos mecanismos culturales de cortesía sigue siendo un individualismo volcado finalmente hace el bien colectivo. Es difícil de entender, porque, como siempre, cualquier sacrificio individual desinteresado que beneficie al grupo es un galimatías en las culturas latinas o mediterráneas.

  3. Muy interesantes los tres artículos Dani, gracias por el curro que te has pegado recopilando y ordenando esta información. Lo has explicado todo de una manera muy divulgativa, a pesar de ser un tema complicado.
    Yo conocía algunas de las cosas de las que hablas (el milagro japonés, la crisis, el enjo kôsai…) pero nunca había leído nada que lo pusiera todo en relación y la verdad es que dan ganas de profundizar más. Si escribes más artículos de este tipo cuenta con que una de las dos visitas es mía xD

  4. Albarian dijo:

    Muchas gracias por el esfuerzo y conocimientos que has demostrado en estos post. Una información muy interesante para todos aquellos a los que nos gusta saber algo más de Japón que no sean los tópicos.

  5. Takeda dijo:

    Interesante artículo, aunque me gustaría añadir un pequeño comentario. Ciertamente, desde la década de 1980, en Japón se ha incrementado el número de mujeres solteras con fuertes ambiciones profesionales. Por otra parte, el uso del término “make-inu” para referirse a mujeres solteras que superan los treinta años todavía es un fenómeno relativamente reciente (si no me equivoco, fue la escritora Sakai Junko la que popularizó la expresión hace unos años), aunque la propia palabra ya existía originalmente en japonés, con un significado diferente.

  6. Takeda-san> Cierto todo lo que dices. El término Make-inu con el significado que se le da ahora lo tomaron de la novela “Makeinu no toboe”. Se me ha olvidado hablar de los “Drop out”, pero eso ya será para otro post. Este la verdad es que ha sido un resumen muy corto de un fenómeno bastante amplio.

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