El artículo póstumo de Antonio Cabezas. La brillantez de una vida dedicada a Japón.

Los que hemos tenido la suerte de dedicarnos, con mayor o menor éxito, al estudio de Japón, o lo que algunos rechazan llamar “Japonología”, hemos conocido la obra de uno de los pioneros de este campo: Antonio Cabezas García. Hace dos años que el profesor Cabezas nos dejó, pero por suerte para nosotros y para los que vienen detrás de nosotros, su obra, eterna y llena de conocimiento y experiencia, siempre estará presente.

Recientemente su esposa, Cristina Lagura Cabezas, también una gran conocedora de Japón, ha publicado en Internet su último artículo, que resume brillantemente su visión y conocimiento profundo del Japón actual, y las importantes correspondencias que éste tiene con occidente. En él aporta su opinión, generosa y vitalista, optimista y humilde, sobre nuestra posición, la de los españoles, en el intercambio de conocimientos con Japón. De su texto, destacaría lo siguiente:

Quienes conocen a fondo Japón y alguno de los países occidentales – vamos a ceñirnos, para simplificar, a España – , saben que ni Japón ha aprendido todo lo bueno que tenemos, ni nosotros todo lo que ellos tienen de valioso. En España padecemos una serie de problemas que Japón tiene resueltos y viceversa, Japón se enfrenta a ciertas deficiencias, que nosotros tenemos resueltas. Cuando alguien en Japón propone ahora que aprendan de España para solucionar este o aquel problema, los patrioteros responden que Japón no es España. Y lo mismo responden nuestros patrioteros cuando proponemos que España aprenda de Japón esto o lo otro. Admirables perogrulladas.
Los españoles conocemos muy bien nuestras lacras actuales: la lucha armada contra ETA, la crispación política, el paro y los contratos basura, el deterioro de la educación, las listas de espera en los hospitales, la droga, la inseguridad ciudadana, el tráfico, la politización de la iglesia y la vivienda.
Y los japoneses conocen también sus deficiencias: el infierno de los exámenes de acceso a la universidad, una educación excesivamente memorística, las facciones dentro de los partidos políticos, el exceso de trabajo, demasiadas normas sociales, el indiferentismo religioso, un excesivo consumo de fármacos, el conformismo ante el estado y las grandes empresas, el mito de su unicidad cultural impenetrable.
Basta leer estas dos listas para llegar a la conclusión de que algunas de nuestras miserias no existen allí y algunas de sus miserias no las padecemos aquí. Lo lógico sería estudiar por qué, y cómo han conseguido los unos solventar problemas que los otros no consiguieron resolver y viceversa.

Antonio Cabezas, que vivió en Japón durante tres décadas, y conoció en profundidad sus virtudes y miserias, es la voz irrebatible de la que se pueden obtener grandes lecciones. Este párrafo que arriba reseño lo demuestra. Se me antoja como el argumento perfecto frente a todos aquellos que, o bien se empeñan en idealizar a Japón y no aceptan crítica alguna, o al contrario, se deleitan en la crítica destructiva hacia un país que ni conocen, ni llegarán a conocer tan a fondo como alguien que se dedicó a estudiarlo, lo respiró y vivió durante largos años.

Os recomiendo encarecidamente que leáis el excelente artículo del profesor Cabezas en la siguiente dirección.

http://elsigloibericodejapn.wordpress.com/2010/02/18/un-homenaje-personal/

Todos tenemos aún mucho que aprender.

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El artículo póstumo de Antonio Cabezas. La brillantez de una vida dedicada a Japón.

4 comentarios en “El artículo póstumo de Antonio Cabezas. La brillantez de una vida dedicada a Japón.

  1. Manuel dijo:

    Lo he devorado.
    Un artículo fenomenal en el que Antonio intenta, de cualquier modo, que la persona que lo lea abra los ojos, ya sea con frases y textos realmente bien argumentados o a base de obviedades que quitan el habla.

    Un saludo y nos vemos el martes, Dani.

  2. Creo que el párrafo que has seleccionado es muy acertado, y aún podríamos hacer más larga esa lista (tanto por un lado como por el otro).

    Hasta cierto punto veo normal la idealización que vemos a menudo por la blogosfera, sobretodo de parte de gente más joven (eso hay que tenerlo en cuenta). El problema es cuando no se supera esa primera fase de idealización, o cuando la forma de superarla es irse al extremo contrario, y a pesar de seguir siendo un “fan” de Japón, lo único que sabes hacer es criticar y criticar.

    Creo que es bueno hablar de lo malo para desmitificar (y eso es algo que intento hacer con mi pseudo-documental), pero tampoco hay que llegar al sensacionalismo barato habitual.

    En realidad, como todo en esta vida, ni es blanco ni negro, si no que hay una gran riqueza de matices.

  3. javi dijo:

    Es increíble el artículo. Gracias por la reseña porque si no, jamás me hubiera topado con el texto.
    Yo no llegué a conocer en persona a Antonio Cabezas, pero parece que todavía me puede enseñar mucho.

    Un saludo!

  4. Aitor dijo:

    Es increíble como en tan pocas palabras se puede plasmar una sabiduría que aunque debería ser obvia, es ignorada por la gran mayoría de la gente.

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