La larga apuesta que me mantuvo en Tokio (tal vez)

Shōdoshima

A veces llegamos al límite, y no tenemos más margen que depender de la suerte, sobrevivir al lento desfile de la moneda en el aire. Y a veces, sólo a veces, cae la moneda y queda a la vista la cara conveniente, la que nos da el aliento y el pasaje a una vida mejor.

Cuando mi yo agorero, el que siempre habla mucho y no deja dormir, anunciaba que estaba viviendo sus posibles últimas semanas en Japón, surgió una oferta de trabajo que me llegó a través de un amigo. Si os soy sincero, al principio rechacé enviar mi currículum ya que prácticamente lo daba por perdido. Había acudido a demasiadas ofertas de trabajo, había enviado demasiadas cartas, y el lugar en el que trabajaba en ese momento a “tiempo parcial” me había quebrantado toda autoestima y voluntad.

Pero esa misma oferta me llegó a través de cuatro amigos más, y por algún motivo, volví a leer detenidamente los requisitos. Y en realidad, era perfecto. Era el tipo de trabajo que yo, desde mi época de universitario, había querido hacer. Trataba sobre Japón en una miríada de aspectos, involucraba traducción, redacción, y corrección. Permitía afrontar nuevas responsabilidades. Y además, ofrecía el visado. No lo dudé un momento: en el último intento por estar donde quería estar, tenía que pelear de todas las formas posibles para conseguir ese trabajo.

Mientras tanto, me encontraba viviendo de prestado calculando el poco dinero que me permitiría volver a España, para enfrentarme al abismo, si las cosas seguían yendo tan mal. Un día de abril, cuando no esperaba nada, recibí la buena noticia. Desde entonces mi ánimo ha dado la vuelta. Mi voluntad, herida entonces, sigue reforzándose desde entonces. Y mi vida poco a poco va cambiando no a mejor, sino a mucho mejor.

Ahora estoy muy contento y orgulloso de formar parte del equipo de Nippon.com, donde trabajo, aprendo y disfruto cada día de lo que hago.

Aún mi visado está en trámite, pero sospecho, o espero (mejor dicho) que este sea el comienzo de una nueva y buena vida en Tokio. Por mucho tiempo.

Y no ha sido lo único bueno que ha ocurrido:

– Se publicó mi crítico y algo cínico capítulo en el libro Tadaima de la editorial Taketombo, del que ya os hablaré en detalle otro día.

– Se emitió el anuncio en el que participé como extra, y al aparecer en primer plano un microsegundo, recibí una remuneración mejor de la que esperaba.

– Gracias a esa remuneración pude ir a Shodoshima, Naoshima, Okayama y Kurashiki durante la Golden Week.

– Conseguí la mayoría de votos en el concurso de Global Asia ‘Enfocando a Japón‘.

Y mi nueva vida comenzó.

Eso sí, en diciembre tengo que aprobar el JLPT N1, sí o sí. Esto no acaba aquí, sino que empieza. Ha sido suerte, sí. Pero también he tenido que pelear y aguantar mucho para poder lanzar esta moneda. He rozado el umbral, he mirado dentro, y he vuelto.

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La larga apuesta que me mantuvo en Tokio (tal vez)

8 comentarios en “La larga apuesta que me mantuvo en Tokio (tal vez)

  1. Yo te dije que lo conseguirías (con más o menos sufrimiento pero lo conseguirías)
    Llámame lo que sea… pero con temas de trabajos y demás, cuando veo algo posible, nunca me equivoco desde hace muchos años 🙂
    Y por supuesto, felicidades! Ahora a disfrutar lo luchado y ganado!

  2. Manuel Bebop dijo:

    Te admiro, Dani. Te admiro muchísimio, de verdad.
    Te he leído todo este tiempo, he seguido lo que decías y al leer esto siento… siento como si fuera yo el que lo ha conseguido todo.
    Sabes que eres como la lente por donde miro mi futuro y todo un ejemplo a seguir para mí.
    Sinceramente, me alegro una barbaridad de que hayas conseguido el trabajo y esa estadía en Japón que tanto deseabas.
    Recuerdo mucho el ánimo que me has dado, las veces que hemos charlado y me has dado guías sobre cosas que podía hacer, el centrarme…
    Además de profesor, has sido (y eres) un gran amigo.

    ¡Mis más sinceras felicitaciones!

    Un abrazo enorme.

  3. Tras tantos problemas, altibajos y baches en el camino el haberlo conseguido al final debe dar un subidón apoteósico.

    Ahora a disfrutar de la vida en Tokio. Ya nos veremos en un par de años cuando vuelva para visitar Hokkaido y Okinawa. 😉

    Mis felicidades y un fuerte abrazo, Dani.

  4. ¡Qué buena sorpresa, Dani! ¡Enhorabuena! Yo también me alegro un montón por ti. Suerte en la nueva etapa, que tiene que ser más tranquila y menos angustiosa que la(s) anterior(es).

    Cuando dices «microsegundo» no exageras… ¡en 0′21″ y en 0′08″, exactamente! :¬) Qué bueno…

    Y si ya te atreves a escribir esa secuencia de caracteres… «JLPT N1»… miedito. Te atreves con todo, ¿eh? ;¬)

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