Feliz 2013 desde Vida en Marte

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En las tripas de Enoshima (o el Triforce que no era un Triforce)

Enoshima 江ノ島

Y en estas que un fin de semana decidí ir a Enoshima. Mi objetivo principal era Kamakura, pero pasé de camino por la isla, y me quedé más tiempo de lo planeado. Muchas personas acuden a Enoshima con el buen tiempo, bien para hacer una barbacoa debajo del puente que lleva a la isla junto a la playa, para pescar, disfrutar de las aguas en la playa rocosa, o simplemente pasear por los templos, admirar el paisaje y sorprenderse ante la abundancia de este lugar.

La historia de Enoshima está directamente relacionada con la de dos deidades: Benzaiten y el dragón de cinco cabezas (Gozoryu). Pero también con el nacimiento de la biología marina en Japón, e igualmente se cuenta una leyenda sobre el nacimiento de la acupuntura tras un tropezón del maestro ciego Sugiyama Waichi.

Enoshima 江ノ島

El puente que lleva a la isla es el Enoshima Benten, o Bentenbashi. Es un paseo agradable, en el que se puede observar toda la bahía. Hasta 1891 a Enoshima sólo se podía ir en canoa. Fue en ese año (Meiji 24) cuando se construyó el primer puente de madera que conectaba la costa con la isla. Antes de la existencia de ese puente, el biólogo marino y humanista estadounidense Edward Sylvester Morse descubrió el montículo de Oomori en un viaje a Tokio desde la que era la residencia habitual de los oyatoi gaikokujin (extranjeros contratados) en Yokohama. Poco después instalaría un laboratorio en la isla, y comenzaría sus estudios sobre las especies autóctonas. La historia de Edward S. Morse estuvo muy ligada a Japón, y particularmente a la de la Universidad de Tokio, junto a otros grandes maestros de la época como el estadounidense con ascendencia malagueña Ernest Francisco Fenollosa, o el padre de la arquitectura moderna japonesa, Josiah Conder.

Enoshima 江ノ島

Al pisar la isla, nos da la bienvenida el antiguo torii de bronce, el Seidono Torii, que es Patrimonio Cultural de la Ciudad. Data de 1821, antes de la apertura de fronteras del país (el fin del sakoku o “país encadenado”). Tras el arco de bronce, tenemos una empinada calle abarrotada de tiendas que nos lleva hacia el Enoshima Jinja.

Enoshima 江ノ島

Esto no es nada. Aún quedan muchos peldaños por subir. Hay tarjetas de un día que permiten subir al faro de Enoshima, y también utilizar las escaleras mecánicas que hay en algunos tramos. Demasiadas escaleras, aunque por el paisaje (y los gatos) bien merece la pena el esfuerzo.

Enoshima 江ノ島

Enoshima 江ノ島

Ejercitando las piernas mientras nos vamos adentrando en la naturaleza, llegamos por fin al Enoshima Jinja, con tres pabellones en los que se venera a tres diosas: Tagitsuhime no mikoto, Ichikishimahime no mikoto y Tagirihime no mikoto. Además, de vez en cuando sitúan esta suerte de umbral que las parejas pasan, para luego hacer una plegaria, previo pago del impuesto revolucionario deífico. 

Enoshima 江ノ島

Aquí una muchachas colgando su mala fortuna. Los templos hacen su agosto vendiendo todo tipo de amuletos y con el tradicional Omikuji en el que un papel escogido al azar nos dice nuestra suerte para el presente año.

Enoshima 江ノ島

Muchos de los obsesos de The Legendo of Zelda ya habréis puesto los ojos como platos si no conocéis la historia del Triforce. En realidad, el hecho de que haya tantos Triforce en Enoshima es porque se trata del Mon o emblema de la familia Hojo, una casa que cobró mucha importancia en el país y llegó a gobernarlo en el siglo XIII.  La leyenda de su origen cuenta que Tokimasa Hojo (1138-1215) fue a rezar a una de las cuevas de la isla para pedir prosperidad para su familia. El propio Dios Dragón, protector de los pescadores, apareció ante él y accedió a sus plegarias, cediéndole tres escamas de su cuerpo, que luego pasarían a ser el emblema de esta casa: tres triángulos formando una pirámide. De ahí que la isla esté llena de Triforces y dragones, lo que le da a todo un aspecto más épico y fantástico.

Enoshima 江ノ島
Enoshima 江ノ島

Pero no todo iban a ser escaleras y plegarias. Rodeando la isla, encontramos la playa rocosa y el acantilado de Chigo ga fuchi, donde la gente viene a pescar, pasear y disfrutar de las piscinas naturales. También es donde accedemos a las grutas, en las que nos ofrecerán una vela para hacer uno de los tramos. Desde esta zona, en días muy despejados, se puede observar el Fuji.

Enoshima 江ノ島

Simplemente sentarse allí y ver cómo rompen las olas contra las rocas es suficiente para olvidar el estrés y disfrutar de un día magnífico. Aunque para llegar hasta allí se requiere de unas buenas piernas. No hay atajos por tierra.

Enoshima 江ノ島

En las rocas encontraréis sobreabundancia de tiñuelas (ligia oceanica), también llamadas “cucarachas de mar”, aunque a mi me parecen más un híbrido entre gamba y lepisma. Hay millones de ellas, y huyen despavoridas a gran velocidad ante cualquier amenaza. Su abundancia no es nada especial. En esta isla abunda la vida: libélulas, águilas, gatos, arañas…

Enoshima 江ノ島

Obviamente, la cocina local es rica en productos del mar. Podemos encontrar amontonadas las conchas de los moluscos a la entrada de muchas tiendas del lugar. Las tiendas de Enoshima son muy pintorescas, no sólo por su aspecto antiguo, sino por la venta de bebidas ya olvidadas en otros lugares, en botellas que harían las delicias de muchos coleccionistas.

Enoshima 江ノ島
Enoshima 江ノ島

Llegados a uno de los puntos más altos de la isla, encontramos la Ryuren no kane, o Campana del Dragón Enamorado. Aquí vienen las parejas a hacerla sonar y prometerse amor eterno ante los dioses y el horizonte. También han colocado una reja que hoy está cargada de candados (maldita costumbre) para simbolizar la unión indestructible. Es muy simbólico e irónico que casi todos esos candados se oxiden y caigan rápidamente debido al aire cargado de sal oceánica. Todo se oxida, amigos. Hasta las relaciones humanas.

Enoshima 江ノ島 Cats

Y por supuesto los gatos. Son otro atractivo turístico en Enoshima. En el camino encontramos fotos e información sobre estas criaturas, que están ya tan acostumbradas a la presencia humana, que se acercan y se dejan tocar. Este dormía plácidamente en la roca y te lamía la mano si le tocabas la pata o la cabeza.

Los gatos, las olas, los dragones y las vistas. Enoshima sin duda se ha convertido en uno de mis lugares favoritos para vivir. Tal vez, con suerte, en un futuro pueda pasar más tiempo cerca de Enoshima. Hay mucho que contar sobre esta isla. Tal vez en futuros artículos, y en próximas visitas, pueda ofreceros una nueva perspectiva.

En las tripas de Enoshima (o el Triforce que no era un Triforce)

Un paseo por el Shakujii Kōen de Tokio – 石神井公園

Shakujii Kouen 石神井公園

Tokio está lleno de rincones entrañables que merecen la pena ser visitados, aunque no sean de por sí demasiado conocidos. Hace poco me quejaba estúpidamente de falta de planes para el fin de semana, así que pregunté a unos amigos japoneses sobre algún lugar agradable, en plena naturaleza, donde fuese interesante hacer un safari fotográfico. Sin dudarlo, la primera respuesta que me dieron fue el parque Shakujii 石神井公園. Este es uno de los parques más grandes de Tokio, situado al oeste de la metrópolis, y al que se puede llegar tanto con la línea Chuo de la JR, como con la Seibu Shinjuku o la Seibu Ikebukuro. En mi caso, al ser un ciudadano de pleno derecho de la Seibu Shinjuku, partí desde Toritsu Kasei 都立家政駅 hasta Kamiigusa 上井草駅, apenas 15 minutos.

Shakujii Kouen 石神井公園

Una vez llegas a Kamiigusa, y le sacas la foto de rigor a la estatua del Gundam (para algo es la ciudad del anime), hay que tomar un autobús que de deja en la entrada del parque, junto al estanque de los patos, y de las barcas con forma de cisne.

Shakujii Kouen 石神井公園

En este lugar, inaugurado como parque en 1959, la naturaleza se desata en forma de mosquitos, libélulas, arañas, cigarras (montones de cigarras en agosto), mariposas, y toda suerte de insectos. El parque tiene caminos de tierra, alguna zona de cesped, y zonas de hierba alta donde hay bastantes mosquitos, aunque afortunadamente ningún Pokémon salvaje. No ha habido necesidad, por tanto, de sacar las pokebolas en público.

Shakujii Kouen 石神井公園

Shakujii Kouen 石神井公園

Shakujii Kouen 石神井公園

Las variedades de árboles son un buen cobijo para pasear sin demasiado calor: arces, cipreses, sauces, zelkovas, y hasta cerezos. Con su altura y frondosidad dejan en la penumbra buena parte del paseo que rodea el lago Sanpō-ji 三宝寺池. Todo el camino, por cierto, se realiza sobre una plataforma de madera.

Shakujii Kouen 石神井公園

Shakujii Kouen 石神井公園

Situado en el distrito de Nerima, famoso por sus Daikon o nabos japoneses, este lugar es sin duda conocido entre los tokiotas gracias a la cultura popular. No en vano, el estanque es un lugar frecuentemente utilizado para rodar melifluas escenas en las que una pareja pasea en barca. El lugar posee sin duda una luz muy cálida y agradable al atardecer, y salvo por el concierto interminable de las cigarras en agosto (ríanse ustedes de las vuvuzelas), se trata también de un lugar silencioso.

Shakujii Kouen 石神井公園

Shakujii Kouen 石神井公園

Cuentan que este es el parque que aparece en numerosas ocasiones en Ranma ½, al tener lugar la historia en el mismo distrito de Nerima. Yo no lo puedo confirmar, pero si es así, y alguno o alguna es fan de la serie, que no dude en visitar este parque. Eso sí, en verano protección contra los mosquitos. Los enormes árboles ya se encargarán de protegeros contra el sol.

Un paseo por el Shakujii Kōen de Tokio – 石神井公園

Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

Como sabéis algunos por anteriores post, actualmente estoy viviendo en un barrio muy tranquilo llamado Wakamiya, cuya estación de tren es la de Toritsu Kasei. El pasado domingo, derrotado por el calor y harto de estar en casa, decidí salir a tomar algunas imágenes relajantes del entorno. Mi idea era ofreceros un vídeo con el que tratar de transmitir de la mejor forma posible no sólo los sonidos, los colores y las formas, sino también las sensaciones. Eso intenté cuando tomé las primeras imágenes. Para mi sorpresa, al doblar la esquina encontré a unas mujeres ataviadas con el típico traje del Awaodori, muy reconocible particularmente por el sombrero.

Así que aquí os ofrezco todas las sensaciones de la tarde del 29 de julio juntas: del paseo sosegado, al festival inesperado. Del final de la tarde, a los últimos desfiles del Awaodori. El bullicio, la comida, el sonido armónico e insistente del matsuri japonés.

Espero que os guste el vídeo. Varios apuntes: son 8 minutos y medio. Podéis ponerlo en 1080p o 720p para verlo en HD y en 3D.

Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Hoy es el último día del Mitama Matsuri(みたま祭り). Este festival, que se ha celebrado en 2012 del 13 al 18 de julio, tiene lugar en el templo más polémico de la geografía japonesa, Yasukuni Jinja(靖国神社). Allí, como recordaréis, se recuerda a los caídos en los conflictos bélicos en los que ha participado (o ha sido causante) Japón desde el siglo XIX, con el inicio de la era Meiji, entre los que se recuerda varios criminales de la Segunda Guerra Mundial (era Shôwa). Sin embargo, nos olvidamos momentáneamente de las polémicas políticas para poder disfrutar de uno de los festivales de verano más populares y atractivos de los que se celebran en Tokio.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Este festival, que comenzó a celebrarse en 1947 (Shôwa 22), se celebra en honor a las almas de los fallecidos, los que ya no están entre nosotros. La peculiaridad del mismo es que se iluminan en todo el recinto del templo, desde la entrada, alrededor de 30.000 linternas de papel. Por supuesto, como cualquier otro festival, cientos de puestos de comida se alinean a lo largo de la entrada y en los accesos. Entre la variedad, encontramos Takoyaki, Yakisoba, Monjayaki, Kasutera, Karaage… y por supuesto cerveza.

El festival comienza a las 18:00 y finaliza a las 21:30, hora a la que se comienza a apagar el alumbrado. Por lo demás, los contenidos suelen ser muy similares al resto de festivales que se celebran en Japón: pequeños puestos con típicos juegos de feria, bailes tradicionales, taiko y paseo de palanquines.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Una de las cosas más graciosas que he visto este año ha sido una especie de pasaje del terror basado en el personaje de “Hebi Onna”(蛇女), la mujer serpiente. Gracioso y encantador, con maniquíes que pretendían dar miedo manejados con cuerdas por una chica sentada en la misma entrada. Todo muy artesanal. Lo más curioso es que pese al aspecto rancio, las chicas gritaban y los niños lloraban. En esos momentos uno comprende que también el terror se entiende de otra manera en culturas distintas.

Os dejo con algunas fotos del festival, y con un vídeo en el que podéis escuchar el ambiente de un típico matsuri japonés.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Desayuno japonés vs. Café y tostada

desayuno en Osaka
Hace unos cuántos días me pidieron que hablase sobre qué se desayuna en Japón. Lo primero que tengo que advertir es que no soy un experto en el tema. Es cierto que llevo desayunando muchos años, por lo que no se puede achacar a una falta de experiencia, sino más bien a una falta de entusiasmo por este tema de investigación en particular. En Japón, como ya sabéis, suele ser habitual desayunar una serie de alimentos que paso a enumerar:

– bol de arroz.
– sopa de miso o de almejas.
– natto (soja fermentada).
– nori (un tipo de alga, con la que se enrolla, por ejemplo, el maki sushi).
– tamago yaki (especie de tortilla francesa, rectangular, esponjosa).
– tsukemono (verduras encurtidas).
– pescado a la plancha.

Muchos de estos elementos los podéis reconocer en la foto del desayuno imperial que la madre de una amiga de Osaka (sólo amiga) me sirvió el tercer día que pasé en Japón este año. La bebida, por cierto, es Mugicha, un té de cebada muy barato, que se sirve frío y deja un regusto a tostado, y es muy refrescante en verano.

No obstante no todos los japoneses desayunan así a diario. Seréis conscientes de que se trata de un desayuno que requiere su tiempo para la preparación, y que muchas personas que viven solas, o bien trabajan, o bien son especialmente y razonablemente perezosas, no pueden permitirse el lujo de paladear cada mañana. Por eso también está muy extendido el café y la tostada. Yo personalmente me preparo el café y la tostada cada mañana en mi casa, y continúo con mi costumbre onubense: desayunar leyendo las noticias antes de salir pitando a coger el tren.

Otros japoneses, sin embargo, quieren continuar con el desayuno a base de arroz, pescado, verduras, y tamago yaki. Por eso no es de extrañar que cada mañana, incluso antes de las 8:00, las cadenas de comida rápida japonesa como Yoshinoya estén llenas de gente desayunando un bol de arroz con anguila, con huevo, o con verduras.

Yoshinoya

También existen multitud de marcas de café en lata, a las cuales me aficioné durante una buena temporada cuando estuve aquí entre 2008 y 2009. En las grandes ciudades cada vez hay menos tiempo, y las Konbini (7/11, Lawson, Family Mart, Mini Stop, Sunkus, etc.) se han convertido en la “nevera” de muchos nipones que con un onigiri y una lata de café tiran hasta las 12:00.

Pero os tengo también que comentar un pequeño secreto. Mucha de la comida que compone el desayuno japonés (tsukemono, tamago yaki, pescado), son las sobras de la noche anterior. Así matan dos pájaros de un tiro, no tiran comida, cenan lo justo y desayunan fuerte para encarar el día. A mi me parece un plan perfecto, aunque para llevarlo a cabo sea mejor entre dos.

¿Vosotros qué tipo de desayuno tomaríais?

Desayuno japonés vs. Café y tostada

Camino de regreso: recomendaciones antes de una locura

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Hace ya un par de semanas que regresé a Japón. Probablemente, el entusiasmo de esta tercera vez es menor que el de las dos anteriores, y eso puede explicarse por muchas cosas, pero entre ellas, que entre la alegría de volver a un país que me gusta está también la angustia, o el nerviosismo de saber que me acabo de embarcar en un proyecto personal bastante arriesgado. ¿Cómo he llegado aquí? Con mucho trabajo, ahorro, esfuerzo, y un punto de insensatez. Los que me seguís en otras redes sociales recordaréis que prometí escribir un post sobre los fundamentos de este proyecto. A grandes rasgos podría explicarlo, y por supuesto quedo a vuestra disposición para resolver las dudas que tengáis personalmente.

Como algunos ya sabréis, estoy asistiendo a diario a las clases preparatorias para el Noken N2 y N1 en la escuela Tokyo Kokusai Nihongo Gakuin 東京国際日本語学院 (Tokyo International Japanese School) en Shinjuku. Gracias a matricularme en esta escuela, que no es barata, pero que dentro del precio promedio de las escuelas en Japón, es de lo más asequible, he podido obtener el visado de Ryugaku 留学 (College Student), con el que además de estudiar, me permiten trabajar 28 horas semanales. El plan sería el siguiente: una vez obtenga el permiso (que puede tardar un poco más de un mes), buscaré trabajo de cualquier cosa legal que me permita mantenerme en Japón, y además recuperar poco a poco mis ahorros. Si os digo la verdad, ahora mismo no sé si eso será sencillo, o si estoy completamente loco y me he tirado de cabeza al río.

En fin. En cuanto a la matrícula en la escuela, por si alguno está tan loco como yo, os recomendaría que empezaseis a buscar en el momento en el que penséis que tenéis ahorros suficientes para sobrevivir una temporada hasta encontrar trabajo. Cuanto más holgada sea vuestra economía antes de venir aquí, menos padecimientos tendréis que pasar porque, y esto es MUY IMPORTANTE, Japón, y Tokio en particular, es bastante caro. Para que os hagáis una idea, en el supermercado de mi barrio en Toritsu Kasei 都立家政(línea Seibu Shinjuku), cuatro tomates cuestan alrededor de 4 euros; un brick de 1000ml de leche, 1,80 euros; un cartón con 10 huevos, 2 euros; un filete de ternera, 6 euros; una botella de zumo de frutas, 2 euros; una manzana, 1,20 euros, etc.

Por supuesto, podéis vivir en “economía de guerra” como yo hago ahora, aunque aún así, vuestros gastos serán notablemente superiores a los de vuestro país de origen, siempre que no seáis moscovitas o londinenses. Hay muchas tiendas de 100 yen, y hasta Konbini de 100 yen de Lawson donde podéis encontrar cosas incluso más baratas que en el supermercado. Siempre que os encontréis con el cartel de Lawson Store 100, entrad, insensatos. Aprovechad también las ofertas de los supermercados para hacer avituallamiento de Cup Ramen, Curry, Galletas y otros alimentos buenos para el día a día, y que no se estropean con facilidad. En cuanto a bebidas variadas, si no podéis evitar probar distintas bebidas, o caer en la tentación del café en lata, hay muchas máquinas de refrescos de “1 coin”, es decir, en las que valen 100 yen todas las bebidas.

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Dejando atrás la supervivencia económica (que de eso vamos a aprender un rato los españoles), en cuanto a la matrícula en la escuela, os recomendaría que contactaseis cuanto antes con el responsable de turno. Es importante que comencéis los trámites al menos 5 meses antes, ya que estas escuelas tienen que enviar los documentos a inmigración con unos tres meses de antelación a vuestra llegada. Aunque estéis muy orgullosos de vuestro japonés, os recomendaría con un poco de vergüenza que preguntéis TODO lo que os resulte confuso, e incluso que dado el caso utilicéis el inglés para resolver las dudas más importantes respecto al visado, al permiso de trabajo, al pago de la matrícula, y al inicio del curso. Tened en cuenta que los japoneses son extremadamente meticulosos para todo lo oficial, así que cuando escribáis vuestros datos, poned dirección, nombre, etc. Igual que aparece en el pasaporte, y el nombre de vuestra escuela y universidad en castellano. Para otros documentos, como el balance de cuentas, el certificado laboral, etc. Enviad una copia, y a ser posible una traducción.

Respecto al alquiler, yo os recomendaría que si no tenéis mucho dinero, buscaseis algo barato como casas compartidas. Yo he decidido alquilar con Sakura House, ya que comparto una casa con otras 3 personas. En otras webs aparecen también habitaciones preciosas en casas compartidas con 9, 10, 12 y hasta 15 personas, así que ojo. Un baño compartido con 9 personas puede amargaros vuestra estancia en Japón. Los alquileres de habitaciones individuales en casas compartidas rondan entre los 50.000 y los 70.000 lo más barato, es decir, que podéis calcular una media de alquiler mensual de 500 a 700 euros. Lo bueno de esto es que muchas de estas casas incluyen la conexión a Internet, por lo que es un dolor de cabeza menos cuando lleguéis aquí.

Una recomendación más: podéis calcular con Google maps, o con la página japonesa de Yahoo, cuánto os costaría el transporte diario hasta la escuela. Esto, que parece una tontería, es extremadamente importante, porque dependiendo de dónde os vayáis, hablamos de una diferencia muy notable a final de mes. Da igual que el alquiler sea 100 euros más barato si está más lejos, porque fácilmente os podéis dejar unos 200 euros en transporte todos los meses. Así que yo os recomendaría que al alquiler suméis el precio del transporte de ida y vuelta por todos los días del mes que vayáis a vuestra escuela. Una vez hagáis el cálculo, decidid.

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No os olvidéis registraros en la oficina que corresponda según el distrito en el que viváis. El registro de extranjeros 外国人登録(がいこくじんとうろく) es muy importante una vez que lleguéis si obtenéis el visado de estudiante. Podéis obtener el seguro de salud al mismo tiempo que hacéis el registro. Si no os lo preguntan, decid en la misma ventanilla que queréis haceros el Hokensho 保険証(ほけんしょう). Con el Hokensho podréis hacer muchos trámites mientras esperáis a recoger la tarjeta de residencia o la tarjeta de estudiante que la escuela os tiene que facilitar. Si no tenéis estos documentos, es muy probable que os pongan pegas para contratar un servicio de telefonía móvil, abrir una cuenta en un banco, u otro tipo de trámites.

Yo he abierto una cuenta en un banco japonés. No obstante, lo que me recomienda gente con más tablas en este país es tener una cuenta en Citibank, para poder sacar dinero sin comisiones en Japón. Si de todas formas decidís abrir una cuenta en un banco japonés, os puedo decir que los requisitos varían dependiendo de la entidad. Por ejemplo, en el Tokyo-Mitsubishi UFJ, que es el más fuerte de Japón, piden la tarjeta de estudiante, además del registro de extranjeros y el seguro. Si no tenéis una de estas tres cosas, no podréis matar al dragón abrir una cuenta en ese banco. Otros bancos no ponen tantas pegas, aunque qué banco decidir es una opción personal.

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Hasta aquí una explicación a la que le faltan muchas cosas, y cuyas pocas cosas que tiene probablemente habrá que corregir. Así que no os perdáis los comentarios, que si los veteranos se portan probablemente os podrán enseñar mucho más.

Camino de regreso: recomendaciones antes de una locura

Kôya san y el tronco de monedas de un yen

Una de las escapadas que más gratamente recuerdo de 2009 fue la que hicimos Paolo, Yunhee y yo a Kôya san, en Wakayama, a una hora de Ôsaka aproximadamente. Estábamos dejando atrás el invierno, y aún en lo alto de la montaña quedaba algo de nieve. El frío calaba los huesos, pero aún así, la práctica ausencia de viento hacía el paseo muy agradable. Después de mucho tiempo en tren, llegamos a lo alto de la montaña y comenzamos a pasear por el cementerio, deteniéndonos de vez en cuando frente a los enormes árboles que apenas dejan pasar la luz dentro de la naturaleza del lugar. Entre las tumbas y las linternas de piedra, algunos grupos de turistas y jubilados haciendo el papel de peregrinos.

Un anciano camina por la avenida que cruza el camposanto y llega al templo

Por el camino natural, entre mucha maleza, varios tocones de árboles que debieron tener un tamaño considerable nos sorprendieron por estar decorados con una multitud de monedas de un yen. Un sólo yen. La mínima expresión monetaria convertida en instrumento de superstición, y decorando aquí y allá árboles, piedras y el fondo de algunas charcas. ¿Cuál será el motivo real? Hagan apuestas. Seguramente algo tendrá que ver con la buena fortuna en los negocios.

Un yen clavado en la madera húmeda por la nieve derretida.
Los yenes, clavados y esparcidos por la madera.

Pasando el templo, donde los monjes nos prohíben enérgicamente hacer fotos al vernos pasar con nuestras cámaras, encontramos una caseta cerrada, hecha para el descanso del viajero. Abrimos la puerta y pasamos a resguardarnos un rato. Frente a la misma, un elemento curioso. Un gong de perfecto sonido, fabricado con una pesada roca que cuelga de un gancho metálico.

Un sonoro gong de piedra.

Después de mucho caminar, de pisar la nieve y mojarnos los zapatos, llegamos a uno de los puntos más importantes del lugar: la gigantesca pagoda del Danjogaran, de tonos vivos. Llegamos justo a tiempo para ver cómo nos cierran las puertas. A lo largo del camino, muchas otras pagodas, hermanas pequeñas del coloso de madera que es la corona de Kôya.

Una gigantesca pagoda.

En realidad, no existe el monte o la montaña Kôya como tal, pero sí el pueblo. Se llama montaña Kôya a toda la zona montañosa que se extiende al sur de Ôsaka, en la prefectura de Wakayama. La fama del lugar, además de por sus paisajes, viene derivada de ser el emplazamiento elegido por la secta budista Shingon (“la palabra verdadera”) como lugar central de culto. Hoy es considerado como uno de los lugares sagrados de Japón, gracias además a la importancia de su fundador, el monje Kûkai (Kôbo Daishi), que llegó allí en el año 819. La UNESCO denominó a Kôya san como Patrimonio de la Humanidad en 2004, lo que, pese al turismo, está ayudando a preservar la naturaleza del lugar. Como se puede imaginar, es uno de los lugares más importantes donde estudiar la espiritualidad y el budismo en Japón.

Kôya san y el tronco de monedas de un yen

El museo Meiji Mura o el lugar de reposo de una época

Una cuestión que atañe especialmente al desarrollo de las urbes y a su modernización tiene que ver con la conservación del patrimonio. Si visitamos una gran metrópolis como Tokio, Nagoya u Osaka, podemos pensar que los únicos restos del pasado son varios templos y edificios anteriores a la Segunda Guerra Mundial. La presencia del Kindai Nihon, o Japón moderno, no es tan evidente a primera vista, pero en todo Japón siguen en pie bellos edificios de estilos importados en los que se introdujeron por primera vez elementos cerámicos. Estos edificios son una evidencia histórica de la influencia que los pueblos europeos tuvieron sobre esta cultura mucho antes de la ocupación norteamericana. Tal vez, también, del primer intento japonés de transformar su tradición arquitectónica.

Hoy día los principales edificios emblemáticos que han desaparecido de la ciudad pertenecían a la era Meiji, Taishō y Shōwa. Muchos de los antiguos templos y casas importantes de estilo puramente japonés (la mayoría de ellos construidos con madera y muros de tierra o tsuchikabe) se conservan gracias a la tradición de reconstruirlos con materiales semejantes. ¿Qué es lo que ha ocurrido con los de estilo occidental? Meiji Mura es una respuesta a esta pregunta.

Escuela secundaria de Mie y escuela primaria Kuramochi, 1888

La razón de ser de este museo dedicado a la arquitectura del Kindai Nihon viene, precisamente, de la necesidad de llevar a cabo una acción para la preservación del patrimonio que se estaba desmoronando o “estorbaba” en el desenfreno constructor de la posguerra. Esta acción puede ser discutible según los estándares occidentales de preservación de la imagen de la ciudad que a menudo obliga a la reutilización de espacios antiguos (en la mayoría de los casos, conservando la fachada y renovando el interior). El paulatino aumento de la población en las principales ciudades japonesas después de la guerra, y en especial de Tokio, fuerza en muchas ocasiones a recuperar solares que están ocupados por antiguas estructuras que en el mejor de los casos se habían quedado obsoletas y pequeñas, y en el peor tenían daños estructurales importantes que hacían peligroso su uso.

Vista general de una de las calles de Meiji Mura

Fue a raíz de la demolición del Rokumeikan de Josiah Conder que los arquitectos Yoshiro Taniguchi y Moto Tsuchikawa reconocieron la necesidad de conservar los símbolos de la arquitectura de la era Meiji, que paulatinamente estaban siendo sacrificados y arrancados de la memoria colectiva. El 16 de julio de 1962 ambos arquitectos crearon una fundación con el objeto de trasladar y conservar estos edificios, y tres años más tarde, en 1965, se inauguraba Meiji Mura a orillas del lago Iruka, conteniendo entonces 15 edificios. Hoy el museo contiene casi 70 edificios, entre los que se encuentran el vestíbulo y la recepción del Hotel Imperial de Frank Lloyd Wright y Antonyn Raymond, una reconstrucción de la catedral de San Francisco Javier que se construyó en Kioto en 1890, o la casa de Ōgai Mori y Sōseki Natsume.

Interior del Hotel Imperial, 1923

A estas construcciones, algunas de ellas meramente reproducidas y no trasladadas, se les suma la recuperación de objetos, documentos y transportes de época, que cualquier visitante puede disfrutar. Una de las cosas más interesantes que tiene este museo, en el caso particular del Hotel Imperial, es que el vestíbulo sigue teniendo uno de sus antiguos usos como cafetería y restaurante, y que incluso se ha reproducido el mobiliario que diseñó Wright para el hotel.

El museo es muy extenso (un pueblo entero), y recomiendo que sea visitado durante un par de días. Nagoya también es una gran ciudad que tiene mucho para ver. Una gran desventaja es que, precisamente por el enclave natural donde se sitúa, está un poco lejos y se tarda alrededor de una hora entre tren y autobús en llegar. Lo bueno es que una vez dentro, uno dispone de libertad absoluta para pasear, disfrutar del paisaje y fotografiar arquitectura. Más fotos en el álbum de flickr sobre Meiji Mura.

Central telefónica de Sapporo, 1898
El museo Meiji Mura o el lugar de reposo de una época

Recuerdos como estampas

Uno de mis más alegres descubrimientos desde que en 2007 fuera por primera vez a Japón, fue la posibilidad de conseguir una marca de cada lugar que he pisado. Muchos de los que tenéis algún contacto con la cultura japonesa, sabéis lo amante que, culturalmente, es este pueblo de los sellos de tinta. Por ejemplo, cada persona tiene normalmente su propio hanko 判子 con el que sella o valida envíos u otras cosas. Este sello, por lo general, no sustituye en absoluto a la firma personal.

El sello tiene, en la cultura japonesa, una fuerza importante. Por ello, me entusiasmó ver que en la mayoría de las estaciones de tren de la JR de Tokyo, en museos y en lugares remarcables, existen sellos conmemorativos, que están al alcance de todos para marcar en un cuaderno un recuerdo del lugar. Yo, para participar de esta interesante iniciativa, me compré una pequeña libreta que voy rellenando cada vez que voy a Japón, y que así me sirve como prueba definitiva de la mayoría de los lugares en los que he estado. Sé que es algo que pocos adultos hagan en Japón, pero como turista o simple extranjero, os puedo asegurar que es gratificante.

Uguisudani
Uguisudani

Comencé esta colección (o caza de sellos) en Uguisudani, en la estación del barrio en el que viví cuando estuve en Japón por primera vez. En 2008 continué aumentando mi colección en las regiones de Kansai y en Nagoya, donde pude estampar enormes y arquitectónicos sellos dentro de Meiji Mura. Pronto espero poder completar mi libreta con los sellos del norte de Japón. Pero para eso necesito un poco de dinero, suerte o una beca.

Kanda
Kanda

A todos los que vayáis a Japón por primera vez, os recomiendo participar en la “caza de sellos”. Pero ojo, que la mayoría están dentro de las estaciones, antes de salir del picabilletes, por lo que tendréis que tener vista y memoria. Otros los podréis encontrar en las Midori no madoguchi. Y los de templos y museos creo que los encontraréis sin problema. De todas formas, si alguna vez se os pasa el sello de alguna estación, explicándoselo con modales al agente que está junto al picabilletes, por norma general no pondrá ninguna pega para dejaros pasar un momento y rematar la faena.

Mi libreta
Mi libreta

Posiblemente dentro de unos años mire mi libreta y recuerde con felicidad todos los momentos vividos en Japón, incluso si entonces estoy en Japón viviendo. Este tipo de cosas se convierten automaticamente en instrumentos de la nostalgia.

Desde Meiji Mura
Desde Meiji Mura
Recuerdos como estampas