El dispositivo portátil de Panasonic para limpiarse el ojete en cualquier momento y lugar

Seguramente se me esté escapando algo muy importante al ver este invento, pero de verdad que no comprendo cómo el ser humano ha llegado a este extremo: la máquina portátil de Panasonic para limpiarse el ojete wherever you want.

Bidé de bolsillo de Panasonic

Es producto del mes en el Bic Camera de Shinjuku, y la sorpresa al verlo ha sido mayúscula. Así nos venden la máquina:

“¿Has probado alguna vez la última tecnología japonesa en asientos de inodoro que limpia y refresca tu trasero con un chorro de bidé? “Handy Toilette” es un dispositivo portátil con batería que te permite limpiarte el ojete en el momento que quieras”.

Bidé de bolsillo de Panasonic

Y cuesta nada más y nada menos que 90 euros, el condenado. ¿Os imagináis llevar eso a todas partes?
– Cariño, ¿llevas las llaves?
– Sí.
– ¿La cartera?
– En mi bolsillo.
– ¿No te dejas el móvil?
– En el maletín… Ah, espera, se me olvida la máquina para limpiarme el ojete en el trabajo.

Bidé de bolsillo de Panasonic

Tengo muchas, muchísimas preguntas sobre este producto. Pero la primera que quiero hacer a Panasonic-san es “¿Por qué?“.

Señores, este es el primer paso hacia las famosas tres conchas.

El dispositivo portátil de Panasonic para limpiarse el ojete en cualquier momento y lugar

Diez supersticiones populares de Japón

Takao san 高尾山

Japón es un país extremadamente supersticioso (¿Qué país no lo es?). Creo que ha llegado el momento de contaros algunas de las supersticiones que existen en este país, algunas de ellas verdaderas creencias, otras diversiones que a veces son tomadas muy en serio. Aquí tenéis una pequeña lista de 10 supersticiones a tener en cuenta en Japón:

1) Algo que jamás se debe regalar en una boda en Japón son instrumentos cortantes: cuchillos y tijeras. Para los japoneses, esto simboliza la posibilidad de que la pareja “corte”. Del mismo modo, no se deben regalar cosas que se puedan separar en partes o en conjuntos iguales (aunque a la hora de la separación es lo más útil).

2) Cuando alguien acaba de estrenar o de construir su casa, es costumbre hacer una visita de rigor y llevar un regalo. Jamás, jamás, jamás regaléis vajilla. Los japoneses ven en la vajilla que se puede romper unos pilares débiles para la nueva casa, un mal augurio para el futuro de la casa.

3) En el apartado de regalos, mucho cuidado también a la hora de visitar a un enfermo en un hospital. Lo normal en Europa es llevar unas flores (o al menos lo era). En Japón se debe evitar llevar al enfermo plantas en macetas, porque las raíces que se hunden en la tierra simbolizan para ellos que la enfermedad se agarrará al enfermo con fuerza, o que el enfermo “echará raíces” en la cama del hospital. También por el juego de palabras neduku 根付く (enraizarse) con netsuku 寝付く (quedarse dormido).

4) En las bodas debemos tener también mucho cuidado con las palabras que utilizamos. Los verbos hodoku 解く (desatar), kiru/katto 切る/カット (cortar), hanareru/wakeru 離れる/分ける (separar), y todo tipo de palabras que impliquen eso, dan mal agüero.

5) Los japoneses también están muy obsesionados con el éxito en los exámenes, y tienen toda una serie de supersticiones. Antes de un examen muchos japoneses toman katsu-don カツ丼. ¿Por qué? Pues sencillamente por el juego de palabras con el verbo katsu 勝つ, que significa vencer, llevarse la victoria. En las konbini, antes de los exámenes de ingreso en las universidades, algunas marcas venden snacks que hacen honor a este juego de palabras. También hay estudiantes que toman caramelos con forma pentagonal, por la similitud de la palabra gokaku 五角 (pentágono) con goukaku 合格 (aprobar). Por la misma razón, compran lápices con forma pentagonal para los exámenes.

6) Otro juego de palabras se hace con el más moderno Kit Kat, que muchos nipones toman antes de exámenes o entrevistas de trabajo. En Japón lo relacionan con el juego de palabras kitto katsu きっと勝つ (ganar con toda certeza). Por la misma razón, hay que evitar los Kit Kat en las bodas, ya que también se podría leer kitto katto きっとカット (cortar con toda certeza).

7) Por otra parte, algunas de los verbos que nunca se deben decir cerca de un estudiante son suberu 滑る (resbalar, patinar), korobu 転ぶ (caer), ochiru 落ちる (precipitarse, desplomarse), Sakurachiru サクラ散る (el marchitarse del sakura, ya que lo relacionan con el suspenso).

8) Al igual que en España algunas personas se santiguan al paso de una ambulancia, algunos jóvenes japoneses ocultan los pulgares en el puño al paso de un coche fúnebre. ¿Por qué los pulgares? Pues sencillamente porque los pulgares son llamados en japonés oya yubi 親指 (Padres+Dedo), y con ello “ocultan” a sus padres ante el paso de la muerte.

9) También hay un par de cosas que nunca se deben hacer por la noche. Primero, silbar por la noche atrae a los fantasmas. Así de claro para ellos. Si el vecino se pone a silbar por la noche, está buscando una visita de la chica del pozo, del niño blanquísimo que vive en el desván, o de cualquier espíritu que ande por los alrededores. En segundo lugar, uno nunca se debe cortar las uñas antes de dormir o meterse en la cama o futón con los calcetines puestos. Los japoneses piensan que si uno hace una de estas dos cosas, no podrá ver a sus padres en el lecho de muerte, estará ausente en un momento tan importante.

10) Finalmente, una que ya conoceréis es la superstición sobre los números 4 y 9. En los hospitales y en algunos edificios no existen estos números. La razón está en las lecturas que tienen y sus asociaciones. El cuatro se puede  leer shi, que también es como se lee la letra para “muerte” 死. Por otra parte, el 9 se lee ku, y se relaciona con el Kanji de kurushii 苦しい (doloroso) o kurou 苦労 (sufrimientos, penalidades).

Y vosotros, ¿qué supersticiones conocéis?

Diez supersticiones populares de Japón

No escupir en la cara del conductor del tren

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En la estación de Ochanomizu me he encontrado hoy con este simpático cartel. Avisa de que el “tsuba kake”, el tradicional escupitajo, es un delito. Lo más curioso de la gamberrada es que la hacen, según veo, cuando el tren está partiendo de la estación y el pobre conductor nada puede hacer. Es una gamberrada delito un tanto retorcido, y digo yo que el cartel podría incitar a algunos copycats por su originalidad.

¡Ah! el maravilloso mundo de la cartelería de las estaciones de Japón.

No escupir en la cara del conductor del tren

Drop: “el papel higiénico más terrorífico de Japón”.

Hace poco mi director de tesis me ha regalado la popular obra del escritor de novela fantástica Kôji Suzuki titulada Drop, publicada en formato papel higiénico. El escritor (autor del éxito Ring) pensó en la costumbre de muchos japoneses de llevarse lectura al baño, y negoció con sus editores el curioso formato que podéis ver en las fotos. Gracias a la ayuda de la empresa Hayashi Paper, el escritor ha podido ver realizado su proyecto, y lo que es más, con un éxito apabullante, habiéndose convertido en todo un Best Seller en menos de un año. De hecho, la obra de Suzuki es vendida en algunas webs y librerías como “el papel higiénico más terrofíco de Japón”.

Ya tenemos Drop 1 y Drop 2 en un pack de dos rollos de papel higiénico. Si el éxito se traduce en una estrategia editorial real, los más “regulares” no se van a librar de sus 10 minutos (por un poner) de lectura diaria. Todo un visionario, Kôji Suzuki.




Drop: “el papel higiénico más terrorífico de Japón”.

Aho Aho Man (Downtown), el héroe más estúpido

Suelo hablar poco de los Owarai (programas de humor) japoneses. Hoy quiero hablaros de Downtown, un manzai liderado por Matsumoto Hitoshi y Hamada Masatoshi, dos humoristas de gran prestigio en Japón. Concretamente, quiero ofreceros algo de información sobre uno de sus personajes más llamativos, Aho Aho Man アホアホマン.

Aho Aho Man es el “hombre tonto tonto” o “tonto tonto man”. Los sketches de este personaje suelen seguir una línea muy simple (como cualquier sketch en un espacio de humor): dos extraterrestres planean sus maldades contra la tierra, pero un chico (interpretado por Hamada) les sigue la pista. Cada vez que éste está en apuros, llama a Aho Aho Man, y entonces comienzan los despropósitos.

Como podéis imaginar por el nombre, Aho Aho Man no sabe más que ser idiota, y la gracia está en las idioteces que hace. Mención especial merece su traje, que describiremos enlazando la siguiente caricatura que aparece en la galería Nigao de Sugaikotsu Danchô (http://gutsweb.kt.fc2.com/chi01nigao.html).

Sugaikotsu Danchô
Autor: Sugaikotsu Danchô

Aho Aho man lleva una armadura musculosa con un trozo de pastel como emblema. Slips no demasiado presentables, calcetines altos de escolar, y una especie de mocasines. El estilo de su pelo, modo casco, resalta su estupidez. Una gran interpretación de Matsumoto Hitoshi.

De esta guisa, provoca las situaciones más estúpidas posibles. Podemos ver algunos vídeos que hay en Youtube, aunque advierto que algunas imágenes pueden herir sensibilidades.

Lo más característico, sin duda, después de su aspecto, es el baile de entrada. Encontramos una recopilación de estos bailes en Youtube.

Y para terminar, un último vídeo en el que comprobamos como el esquema del sketch suele ser siempre el mismo:

Esperando que os hayan entretenido los videos, me despido hasta que tenga cosas mejores que escribir.

Aho Aho Man (Downtown), el héroe más estúpido

Nombres desafortunados: ‘Kagaya’

Hoy, paseando por Shinbashi, en Tokyo, me he encontrado con un nombre desafortunado que sin duda invita al chiste fácil. Se trata de un bar llamado Kagaya.

Kagaya, en Shinbashi.
Kagaya, en Shinbashi.

Como este post ha sido corto, os dejo de postre al hombre guisante del Pachinko ‘Green Peas’. Por cierto, estaba tocando las maracas, y tiene más pinta de ser un “edamame”. Un día más ha pasado.

El hombre guisante, disfrutando de la vida.
El hombre guisante, disfrutando de la vida.
Nombres desafortunados: ‘Kagaya’

El sabor de la Pepsi White ペプシホワイト (Pepsi & yogurt flavor)

Esta navidad mis ojos se posaron sobre la Pepsi White, el nuevo (relativamente nuevo) invento de Pepsi para el mercado japonés. No es que sea un fan de la Pepsi ni del yogurt, pero para todos vosotros, decidí probarla y testimoniar aquí su sabor y sus efectos. La he probado en dos fases:

1- Pepsi White con gas recién abierta.

2- Pepsi White sin gas, un día después.

Las conclusiones del experimento pueden estar un tanto sesgadas debido a la naturaleza subjetiva del investigador, que prefiere las bebidas sin gas. El color de la bebida, como podéis ver en la fotografía, tomada en el mismo supermercado, es blanco translúcido. No llega a ser blanco como la leche, sino más bien un poco más denso que el Aquarius. Lo primero que notamos al probarla es que se trata de una bebida dulce, of course. Luego, nos viene a lo que popularmente se conoce como “el cielo de la boca”, es decir, el paladar, una especie de sensación amarga a yogurt natural que no acaba de ser yogurt. El resultado es algo así como el sabor del Frenadol o de la Couldina, suavizado. Por supuesto, está el regusto de la soda que se nota en casi todas las bebidas con gas que venden en Japón.

Sin gas, el sabor de la Pepsi White es muy parecido al de la Pepsi normal, aunque más suave. El sabor del yogurt no se nota apenas, más bien es como una especie de sabor a cítrico. Sin embargo, el regusto amargo se queda en el paladar después de haber bebido.

Ingredientes: fructosa a partir del azúcar de uva, líquido edulcorante, aromatizante, corrector de la acidez, conservantes (Benzoato de Sodio), Cafeína.

Ahora bien, ¿por qué hacer una bebida como esta? Pienso que la Pepsi White ha salido al mercado para competir con la enorme oferta de bebidas de distintos sabores que hay en el mercado japonés. Esto no es España, donde tenemos sota, caballo y rey. Aquí hay una oferta de bebidas, con alcohol y sin alcohol, para aburrir. Con estos experimentos las viejas empresas buscan hacer su pedazo de pastel un poco más grande. Un ejemplo: la Fanta Grape, de uva, se ha instalado en el mercado japonés y sigue adelante. En Japón hay bebidas como el C.C. Lemon que tienen más éxito que la Fanta de Limón, por ello la vieja empresa necesita ofrecer algo diferente. Con Pepsi ocurre lo mismo, ante la implacable presencia de Coca Cola, Pepsi tiene que hacer esfuerzos por ofrecer algo nuevo, de lo contrario, tarde o temprano está fuera del mercado.

¿Qué futuro tendrá la Pepsi White? No puedo saberlo. Sospecho, sin embargo, que caerá en el olvido. Por si acaso me guardo la botella (tal vez compre otra llena), para el recuerdo. Que, además, dicho sea de paso, tiene un diseño muy “lolailo”.

El sabor de la Pepsi White ペプシホワイト (Pepsi & yogurt flavor)

La noche en la que el Katakana nos traicionó a todos

La siguiente historia no pasa de ser una pequeña anécdota sin importancia, pero con moraleja. Sucede en una noche de noviembre, durante la celebración del cumpleaños de nuestro amigo de la República Popular de Hu Jintao. Como ninguno tenía ganas de cocinar o quedarse enclaustrado en el Kansai Kokusai Sentâ, decidimos acercarnos al cercano y siempre visible Gate Tower Building de Rinku Town (no confundir con el anterior Gate Tower Building). Sin saber muy bien a razón de qué o por causa de quién, acabamos en la planta 53 en un restaurante caro llamado Stargate (punto friki para el título, pensamos),  que nos recordaba al que frecuentaba Bill Murray en el filme Lost in Translation.

Una vez “ahí arriba”, y ante la desconcertante presencia de los precios de la carta, decidimos que, ya que estábamos allí, teníamos que probar algo que no fuese cerveza o “soft drinks” como coca cola o melón-soda. Nada estaba más abajo de los 1.000 yenes, lo que vienen siendo unos ocho euros aproximadamente. Íbamos a tomar una copa, a ocho euros por cabeza. Y justo en la primera planta podíamos conseguir lo que quisiéramos por 120 yenes. Ironías del libre mercado.

El ambiente era, digamos, bueno. Pero claro, eso es algo que depende en gran medida de la gente. Lo cierto es que con nuestra llegada el ambiente se quebró, no por el ruido (que no hicimos), sino por el aspecto: jóvenes de clase media y baja celebrando un cumpleaños. Nuestros ojos se posaron sobre unas letras del silabario katakana, que juntas se leían “Shanguria” シャングリア. Pensamos, por lo tanto, que se trataba de la archiconocida “Sangría”, que algunos habíamos tenido el gusto de probar. ¿Por qué no? Llamamos a la camarera, que tampoco tenía mucha idea de lo que estaba sirviendo, y le preguntamos sin éxito si aquellas mágicas palabras (“Shanguria”), significaban la famosa bebida española (¿española?). La camarera, para trabajar en un restaurante que cobra no menos de 8 euros por copa, no supo respondernos ni decirnos procedencia o aspecto de la bebida. Ya había algo que no encajaba, además de que estuviera catalogada como “Non alcohol Cocktail”. Nuestro amigo de Kenia optó sabiamente por un Suntory que posteriormente yo inmortalizaría en lo que bien se convertirá en un poster: “In relaxing times, make it Suntory time”. El ambiente no podía ser más Lost in Translation.

¿”Shanguria”? Ahí había algo que no cuadraba. No obstante, optamos por pedirla. ¿Qué otra cosa podía ser? Pues otra cosa. Lo peor que nos podíamos haber encontrado. Una mezcla de soda con colorante. Una especie de Bitter Kas suave y con sabor a fregasuelos. Tal vez, fregasuelos. Ocho euros por una bebida de juguete. Pedimos la carta en inglés, para comprobar que no nos estaban engañando. Lost in Translation. “Shanguria” era “Shangri-La”. Nuestro gozo en un pozo.

Lo curioso del caso es que los japoneses en ocasiones, por muy caro y elegante que sea el sitio, meten la gamba con el Katakana. Parece que les diera exactamente igual. En realidad, nosotros también nos confundimos un poco, pero se nos disculpa porque preguntamos y no supieron respondernos. “Shangri-La” se escribe “Shangrira” シャングリラ en Katakana. “Sangría”, en cambio, se escribe “Sanguria” サングリア. Un error al 50 por ciento. Ocho euros a la basura. Un timo, vamos.

Esto me recuerda también al caso de las transcripciones de los nombres de ciudades. Sevilla, que es la ciudad donde estudiaba y trabajaba, puede escribirse de varias maneras. “Sebi-ja” セビージャ, “Sebiria” セビリア y “Sebi-rya” セビーリャ. Las reglas de transcripción se incumplen frecuentemente. Y en eso, se pierde mucho en la traducción. Luego ocurren los malentendidos.

La noche en la que el Katakana nos traicionó a todos

Errores de diseño – resulta que la abuela era el abuelo

Hoy me encontré con esto en una tienda de los Hanshin Tigers, dentro de un centro comercial cercano al Museo Suntory de Osaka (edificio que, por cierto, es de Tadao Ando). Esta entrada es un poco extraña, friki, si queréis. Pero que no me digan a mi que en la foto no hay nada raro. Desde luego que yo algo raro veo. ¿Será porque tengo la cabeza ya bastante trastornada? En fin, que aunque el personaje es aparentemente una abuela osakeña, es sólo “aparentemente”. A ver si alguien me explica qué es.

ACTUALIZACIÓN: Resulta que no era un error de diseño. Pramundo me ha sacado de la ignorancia (¡Gracias Pramundo!), y me ha explicado que el muñecajo en cuestión se llama Marimokkori, y que de él ya habló largo y tendido Ikusuki en su blog. Japón es un país realmente WTF. Dos notas mentales: uno, tengo que comprar uno para regalárselo a mi hermano; y dos, tengo que leer más a Ikusuki.

WTF!!
WTF!!
Errores de diseño – resulta que la abuela era el abuelo

Cuidado con los “exhibicionistas”

El diccionario también registra el significado de “tocón” (si es en un tren), aunque se entiende por Chikan ちかん a un pervertido, acosador, viejo verde, depravado sexual, y todos los términos relacionados que se os ocurran. En la entrada trasera (también conocida como “la de las bicis”) del Kansai Kokusai Sentâ mi amigo Paolo me hizo notar la presencia de este curioso cartel que reza: chikan chûi!! ちかん注意!!, que se traduce por “¡Cuidado con los pervertidos!”. Otras acepciones para Chûi son “¡Ojo!” o “¡Atención!”. Como podréis comprobar, ambas traducciones, por su ambigüedad, no son buenas para referirnos a un aviso sobre depravados en la zona.

Luchando contra la perversión
Luchando contra la perversión

Seguramente una vez apareció uno y asustó/alegró el día a una anciana. Desde entonces pusieron un cartel. Peculiaridades de un país como este. La información nunca está de más. Sirve para luchar contra la entropía. En este caso, la entropía es un pervertido trastornado.

Cuidado con los “exhibicionistas”