Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

Como sabéis algunos por anteriores post, actualmente estoy viviendo en un barrio muy tranquilo llamado Wakamiya, cuya estación de tren es la de Toritsu Kasei. El pasado domingo, derrotado por el calor y harto de estar en casa, decidí salir a tomar algunas imágenes relajantes del entorno. Mi idea era ofreceros un vídeo con el que tratar de transmitir de la mejor forma posible no sólo los sonidos, los colores y las formas, sino también las sensaciones. Eso intenté cuando tomé las primeras imágenes. Para mi sorpresa, al doblar la esquina encontré a unas mujeres ataviadas con el típico traje del Awaodori, muy reconocible particularmente por el sombrero.

Así que aquí os ofrezco todas las sensaciones de la tarde del 29 de julio juntas: del paseo sosegado, al festival inesperado. Del final de la tarde, a los últimos desfiles del Awaodori. El bullicio, la comida, el sonido armónico e insistente del matsuri japonés.

Espero que os guste el vídeo. Varios apuntes: son 8 minutos y medio. Podéis ponerlo en 1080p o 720p para verlo en HD y en 3D.

Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Hoy es el último día del Mitama Matsuri(みたま祭り). Este festival, que se ha celebrado en 2012 del 13 al 18 de julio, tiene lugar en el templo más polémico de la geografía japonesa, Yasukuni Jinja(靖国神社). Allí, como recordaréis, se recuerda a los caídos en los conflictos bélicos en los que ha participado (o ha sido causante) Japón desde el siglo XIX, con el inicio de la era Meiji, entre los que se recuerda varios criminales de la Segunda Guerra Mundial (era Shôwa). Sin embargo, nos olvidamos momentáneamente de las polémicas políticas para poder disfrutar de uno de los festivales de verano más populares y atractivos de los que se celebran en Tokio.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Este festival, que comenzó a celebrarse en 1947 (Shôwa 22), se celebra en honor a las almas de los fallecidos, los que ya no están entre nosotros. La peculiaridad del mismo es que se iluminan en todo el recinto del templo, desde la entrada, alrededor de 30.000 linternas de papel. Por supuesto, como cualquier otro festival, cientos de puestos de comida se alinean a lo largo de la entrada y en los accesos. Entre la variedad, encontramos Takoyaki, Yakisoba, Monjayaki, Kasutera, Karaage… y por supuesto cerveza.

El festival comienza a las 18:00 y finaliza a las 21:30, hora a la que se comienza a apagar el alumbrado. Por lo demás, los contenidos suelen ser muy similares al resto de festivales que se celebran en Japón: pequeños puestos con típicos juegos de feria, bailes tradicionales, taiko y paseo de palanquines.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Una de las cosas más graciosas que he visto este año ha sido una especie de pasaje del terror basado en el personaje de “Hebi Onna”(蛇女), la mujer serpiente. Gracioso y encantador, con maniquíes que pretendían dar miedo manejados con cuerdas por una chica sentada en la misma entrada. Todo muy artesanal. Lo más curioso es que pese al aspecto rancio, las chicas gritaban y los niños lloraban. En esos momentos uno comprende que también el terror se entiende de otra manera en culturas distintas.

Os dejo con algunas fotos del festival, y con un vídeo en el que podéis escuchar el ambiente de un típico matsuri japonés.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Retratos de un matsuri

Estando en Tokyo, a pocas semanas del regreso a España, unos amigos nos invitaron a pasar por un matsuri que se celebraba en Asagaya. Se trataba de un pequeño festival, dentro del recinto de un templo, que tenía más de feria gastronómica y espectáculo de variedades que de celebración religiosa. Todo, sin embargo, estaba envuelto por la insignificante presencia de una rama de sakaki. Llegamos hasta un escenario atraídos por el repetitivo canto de sirena de los instrumentos japoneses. Aunque los tambores eran martilleados con fuerza y al compás, el sonido del shakuhachi se distinguía sin lugar a dudas. Esa amalgama de sonidos son un reclamo para cualquier festival japonés.

Espectáculo de música tradicional japonesa

Después de un concierto que poco duró desde que nosotros llegamos, nos fuimos a pasear por el barrio para ver a los portadores de los omikoshi. Muchos tienden a comparar este paseo de los dioses con la Semana Santa de España. Pero no hay relación. Mientras una es silencio ante todo, la otra es una celebración animada, ruidosa.


Al anochecer comienzan otro tipo de espectáculos, organizados por los vecinos del barrio, que contribuyen también con dinero para el templo. Se pueden ver cosas tan variadas como danza balinesa sobre un fondo japonés.


Detrás del torii, los puestos de comida y juegos, porque de eso se trata precisamente un festival. Hay rifas de todos los colores, desde las escopetas de corcho, hasta el típico juego de “tsuri”, la pesca de peces con una especie de panel de papel. En el apartado gastronómico: patatas, choco-bananas, takoyaki, yakitori, okonomiyaki, y otras muchas cosas.

Vendedor de patatas

La rifa

Tsuri

Al final de la jornada, antes de que salgan los últimos trenes, suena el AULD LANG SINE que anuncia que todo se acabó por hoy. Sólo quedan los encargados de recoger todo lo que se ha ensuciado, y una rama de sakaki atada al torii.

Sakaki

Retratos de un matsuri