Segundo Año Nuevo en Tokio: los lugares y las cosas

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Reconozco que llevo mucho tiempo sin escribir. Contrariamente a lo que pensaba cuando emprendí este proyecto, las cosas no han ido demasiado bien, y mi situación en Japón y en la vida ahora mismo es como un mesón, indiscutiblemente inestable.

Así y todo, sigo trabajando, estudiando y disfrutando de pequeñas cosas. La navidad me pilló trabajando, dedicado a una búsqueda muy infructuosa para un programa de televisión que por suerte no tendré que ver. El fracaso de esta tarea me ha animado a redoblar mis esfuerzos para encontrar un nuevo empleo, y lo que es más, para intentar por todos los medios trasladarme a Osaka, Kioto o Kobe. Una de estas tres ciudades, de la región de Japón que más me gusta a falta de conocer el norte y el sur más al sur.

Año Nuevo fue otra historia. Armado de ganas y de mi compañera de viaje, la pobre Nikon D3100 sobreexplotada, me dediqué a visitar algunos lugares de Tokio para captar el ambiente del último día del año. Es mi segundo Año Nuevo en Japón, ya que el primero lo viví en 2008, en Asakusa, con buena compañía, tomando café en un Starbucks al que también volví este año, y viendo a la gente esperar en el Kentucky Fried Chicken.

Año Nuevo en Tokio 2012-2013

El primer paseo del último día del año lo dí, cómo no, en mi barrio, Okubo y Shinjuku. Traspasando los pasajes de tiendas coreanas y clubs de dudoso gusto en la bastante concurrida Kabukicho, llegué al Hanazono Jinja. Eran alrededor de las 16:00, y apenas unas pocas personas de paso, cargadas de bolsas, paraban a rezar su plegaria en el templo. Lo que sí fue interesante ver fueron los preparativos. Cuidadosamente, un operario colocaba los faroles y enrollaba unos papeles alrededor de los remates de cada balaustre, en la escalera que conduce al altar. ¿Más plegarias? ¿Oraciones? Lo desconozco.

Año Nuevo en Tokio 2012-2013

El siguiente destino fue Ueno, y concretamente el mercado de Ameyoko, recomendado por mi amiga Yuriko. Ameyoko es un lugar bastante visitado, pero en Año Nuevo es otra historia. Casi era imposible caminar, y literalmente me tuve que dejar arrastrar por la corriente humana, aprovechando algún hueco para sacar un par de fotos y menos de un minuto de vídeo. Desde sus puestos, los comerciantes ponen especial ímpetu en vender sus mercancías, especialmente el pescado, para los que buscan allí el menú de la noche y el día siguiente.

Año Nuevo en Tokio 2012-2013

El último lugar de la noche iba a ser Asakusa. Cuando llegué al Sensô-ji, el frío me animaba a volver al peligroso confort de mi cuarto, a pasar la noche viendo la televisión, en Internet y leyendo. Cerca de la Kaminari-mon decidí tomarme un respiro y probar por 100 yenes un vaso de sake dulce caliente (mi sello de aprobación al mismo). Alrededor del templo, los puestos de comida ya estaban preparándose para el negocio del día, y una gran pila de barriles de sake sugería que esa noche la embriaguez sabría distinta a la nomikai (reunión para beber) con los compañeros de trabajo.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Año Nuevo en Tokio 2012-2013

En la Kaminari-mon y en los alrededores del distrito del Kabuki, muchas parejas pasaban las horas. Mi cámara y yo estábamos al límite, así que después del peor okonomiyaki que he comido en mi vida, en el cual pienso que confundieron los fideos con gomillas, quise revivir el año nuevo de 2008 en el mismo Starbucks y el mismo asiento en el que estuve ese día, prácticamente a la misma hora.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Mientras pasaba el tiempo frente a un Caramel Macchiato y una galleta de chocolate blanco y nueces de macadamia, decidí revisar en mi móvil, cosa que no hago frecuentemente, mi Twitter. En un mensaje, el recién llegado a Tokio @danikaze me sugería ir al Meiji Jingu de madrugada. Pese a hacerle esperar más de lo debido, porque la batería de mi cámara estaba hambrienta de carga, a las 22:30 nos reunimos en Shibuya, donde descubrimos un sucedáneo de Times Square de lo más absurdo. Podría decir que en Shibuya había extranjeros como yo y japoneses al 50/50. ¿Qué esperaban? Lo lógico sería suponer que en una de las muchas pantallas de los edificios aparecería algo parecido a una cuenta atrás para el año nuevo. Nada de ello sucedió. Una chica a la que pregunté me informó de que la gente hacía su propia cuenta atrás, y luego “empezaban a correr”. ¿A correr? ¿Una maratón? He oído que hay varias maratones de año nuevo en Nueva York, pero no sabía nada de Tokio.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Esperamos por lo tanto al año nuevo allí, pero nada extraño sucedió. Llegaron las 00:00, y la gente se volvió un poco más loca de lo que estaba, agolpándose en el centro de la carretera donde la policía trataba en vano de poner un poco de orden. Lo siguiente fue ir a lo seguro, seguir el plan y visitar el Meiji Jingu.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Año nuevo en Tokio 2012-2013

En el Meiji Jingu los Scouts japoneses guardaban el fuego que conducía a la gran masa que pacientemente esperaba llegar al pabellón del templo. Los Scouts ayudan en las labores de control de masas en los festivales con más público, como es el caso también de los típicos espectáculos de fuegos artificiales de verano en Asakusa.

La masa de japoneses que esperaba en el Meiji Jingu era sin duda abrumadora, y daba algo de miedo adentrarse en ella sin saber el tiempo de espera ni lo que uno se iba a encontrar en el destino. Utilizando la reducción al absurdo, digamos que son casi 3 horas de espera para lanzar una moneda a una gran manta blanca durante unos dos minutos en los que la policía te insistirá para que abandones el puesto y dejes a otras personas pasar. Pero es algo más. La avenida que lleva al templo, además de los faroles con las empresas y personas que han hecho alguna aportación económica, está gobernada por una gran pantalla en la que además de la información de la noche, los anuncios de pizza, empresas constructoras y juegos de cartas se repiten una y otra vez. Al girar la esquina, la puerta sur del templo aparece decorada con los motivos típicos del Año Nuevo japonés: la diana y la flecha, y la tablilla con el animal del nuevo año, la serpiente blanca de 2013.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Pasada la puerta del sur, la multitud corre a lanzar la moneda y alzar el rezo shintoísta, para que el nuevo año traiga algo mejor que el anterior. Después de eso, sólo queda volver a casa, a descansar y recuperarse del intenso frío que me dejaba los pies y las piernas insensibles durante cada rato de espera en la interminable cola de entrada.

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Año nuevo en Tokio 2012-2013

Algo que me perdí, que no hice y probablemente por ello sea castigado, es tomar el típico Toshikoshi soba 年越しそば, que los japoneses comen a las 00:00, y es el equivalente a nuestras 12 uvas de la suerte. Tal vez lo haga, con mucha suerte, en un hipotético Año Nuevo que me conduzca a 2014 en Japón, si me dejan continuar aquí.

Lo último que me queda por decir es que durante todo aquel día grabé más vídeo de lo habitual, porque tenía planeada una felicitación de Año Nuevo un poco más especial. En el vídeo, a partir del minuto 2:37, podréis ver todos estos lugares y algunos detalles más. Feliz 2013 a todos.

Segundo Año Nuevo en Tokio: los lugares y las cosas

Sonido rockabillero en Yoyogi – Levels Harajuku

Rockabilly in Yoyogi

De entre los muchos japoneses ya entrados en años con los que me cruzo a diario, tal vez estos sean algunos de los que más admiro: los Rockabillies. Todos los domingos, con lluvia (como el de las fotos), sol o viento, allí están contoneándose como en una cafetería de una carretera perdida de Kansas en los años 50, al ritmo del sonido rockabillero. Puro derroche de energía y pura ruptura del día a día.

Rockabilly in Yoyogi

Rockabilly in Yoyogi

Hay más grupos, pero entre ellos, aquí tenéis a los Satanases del Infierno a Levels Harajuku (¿tal vez querían decir “rebels”?). Viva ellos. Muerte a las corbatas.

Rockabilly in Yoyogi

Rockabilly in Yoyogi

De vez en cuando otra “panda” de Rockabillies se pone cerca, y empieza a hacer la puñeta con su música.

Rockabilly in Yoyogi

Rockabilly in Yoyogi

Rockabilly in Yoyogi

Pura afición, y no ese malsano gasto diario de moral con el “sí, bwana”, el “ganbare” vacío y la bebida vitamínica del mediodía como sustitución de un buen almuerzo.

Sonido rockabillero en Yoyogi – Levels Harajuku

Pepsi de sandía con sal 塩スイカペップシー “El sabor refrescante del verano”

El otro día en Shinagawa, justo después de recoger mi tarjeta de residencia, y con la garganta seca como una mojama, entré en una Konbini para buscar algo que llevarme al gañote. Suelo beber café en lata, té o algún zumo, pero ese día, ya con la tarjeta y con ganas de celebrar este pequeño paso, me dio por probar algo nuevo. Así que me fijé en el lineal y no pude evitar clavar la mirada en una roja y aparentemente deliciosa bebida. Se trata de la Pepsi de sandía con sal, una bebida de venta limitada a este verano (palabra clave “gentei shouhin” 限定商品).

Pepsi de Sandía con sal

Hace años probé y escribí también sobre la Pepsi de yogurt, o Pepsi blanca, que creo que ha caído en el olvido. En esta ocasión han intentado llevar al buche de millones de japoneses un sabor típico de verano, como es el de la sandía. ¿Por qué con sal? Muchos de vosotros ya lo sabréis. En todo el mundo se toma la sandía con una pizca de sal, dicen, para hacerla más refrescante al gusto.

Personalmente no soy un fan de esa fruta, entre otras cosas porque al natural me causa unos dolores de estómago importantes. La bebida no me hace daño (creo), pero tampoco puedo decir que esté buena. Sigo prefiriendo bebidas sin gas y por otra parte, me pareció un tanto empalagosa. Aunque también hay gente que llama cada día con ahínco a las puertas del palacio de la diabetes. A esa gente le gustará esta bebida, como le puede gustar una tortilla de nutella con lacasitos.

Para compensar este post tan pobre, os dejo un mítico vídeo de Petey Greene sobre cómo se come una sandía (le fastidia que le echen sal).

Pepsi de sandía con sal 塩スイカペップシー “El sabor refrescante del verano”

Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

Como sabéis algunos por anteriores post, actualmente estoy viviendo en un barrio muy tranquilo llamado Wakamiya, cuya estación de tren es la de Toritsu Kasei. El pasado domingo, derrotado por el calor y harto de estar en casa, decidí salir a tomar algunas imágenes relajantes del entorno. Mi idea era ofreceros un vídeo con el que tratar de transmitir de la mejor forma posible no sólo los sonidos, los colores y las formas, sino también las sensaciones. Eso intenté cuando tomé las primeras imágenes. Para mi sorpresa, al doblar la esquina encontré a unas mujeres ataviadas con el típico traje del Awaodori, muy reconocible particularmente por el sombrero.

Así que aquí os ofrezco todas las sensaciones de la tarde del 29 de julio juntas: del paseo sosegado, al festival inesperado. Del final de la tarde, a los últimos desfiles del Awaodori. El bullicio, la comida, el sonido armónico e insistente del matsuri japonés.

Espero que os guste el vídeo. Varios apuntes: son 8 minutos y medio. Podéis ponerlo en 1080p o 720p para verlo en HD y en 3D.

Un Awaodori inesperado en Toritsu Kasei

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Hoy es el último día del Mitama Matsuri(みたま祭り). Este festival, que se ha celebrado en 2012 del 13 al 18 de julio, tiene lugar en el templo más polémico de la geografía japonesa, Yasukuni Jinja(靖国神社). Allí, como recordaréis, se recuerda a los caídos en los conflictos bélicos en los que ha participado (o ha sido causante) Japón desde el siglo XIX, con el inicio de la era Meiji, entre los que se recuerda varios criminales de la Segunda Guerra Mundial (era Shôwa). Sin embargo, nos olvidamos momentáneamente de las polémicas políticas para poder disfrutar de uno de los festivales de verano más populares y atractivos de los que se celebran en Tokio.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Este festival, que comenzó a celebrarse en 1947 (Shôwa 22), se celebra en honor a las almas de los fallecidos, los que ya no están entre nosotros. La peculiaridad del mismo es que se iluminan en todo el recinto del templo, desde la entrada, alrededor de 30.000 linternas de papel. Por supuesto, como cualquier otro festival, cientos de puestos de comida se alinean a lo largo de la entrada y en los accesos. Entre la variedad, encontramos Takoyaki, Yakisoba, Monjayaki, Kasutera, Karaage… y por supuesto cerveza.

El festival comienza a las 18:00 y finaliza a las 21:30, hora a la que se comienza a apagar el alumbrado. Por lo demás, los contenidos suelen ser muy similares al resto de festivales que se celebran en Japón: pequeños puestos con típicos juegos de feria, bailes tradicionales, taiko y paseo de palanquines.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Una de las cosas más graciosas que he visto este año ha sido una especie de pasaje del terror basado en el personaje de “Hebi Onna”(蛇女), la mujer serpiente. Gracioso y encantador, con maniquíes que pretendían dar miedo manejados con cuerdas por una chica sentada en la misma entrada. Todo muy artesanal. Lo más curioso es que pese al aspecto rancio, las chicas gritaban y los niños lloraban. En esos momentos uno comprende que también el terror se entiende de otra manera en culturas distintas.

Os dejo con algunas fotos del festival, y con un vídeo en el que podéis escuchar el ambiente de un típico matsuri japonés.

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

Mitama Matsuri at Yasukuni Jinja

En el Mitama Matsuri, festival de verano de Yasukuni Jinja

Camino de regreso: recomendaciones antes de una locura

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Hace ya un par de semanas que regresé a Japón. Probablemente, el entusiasmo de esta tercera vez es menor que el de las dos anteriores, y eso puede explicarse por muchas cosas, pero entre ellas, que entre la alegría de volver a un país que me gusta está también la angustia, o el nerviosismo de saber que me acabo de embarcar en un proyecto personal bastante arriesgado. ¿Cómo he llegado aquí? Con mucho trabajo, ahorro, esfuerzo, y un punto de insensatez. Los que me seguís en otras redes sociales recordaréis que prometí escribir un post sobre los fundamentos de este proyecto. A grandes rasgos podría explicarlo, y por supuesto quedo a vuestra disposición para resolver las dudas que tengáis personalmente.

Como algunos ya sabréis, estoy asistiendo a diario a las clases preparatorias para el Noken N2 y N1 en la escuela Tokyo Kokusai Nihongo Gakuin 東京国際日本語学院 (Tokyo International Japanese School) en Shinjuku. Gracias a matricularme en esta escuela, que no es barata, pero que dentro del precio promedio de las escuelas en Japón, es de lo más asequible, he podido obtener el visado de Ryugaku 留学 (College Student), con el que además de estudiar, me permiten trabajar 28 horas semanales. El plan sería el siguiente: una vez obtenga el permiso (que puede tardar un poco más de un mes), buscaré trabajo de cualquier cosa legal que me permita mantenerme en Japón, y además recuperar poco a poco mis ahorros. Si os digo la verdad, ahora mismo no sé si eso será sencillo, o si estoy completamente loco y me he tirado de cabeza al río.

En fin. En cuanto a la matrícula en la escuela, por si alguno está tan loco como yo, os recomendaría que empezaseis a buscar en el momento en el que penséis que tenéis ahorros suficientes para sobrevivir una temporada hasta encontrar trabajo. Cuanto más holgada sea vuestra economía antes de venir aquí, menos padecimientos tendréis que pasar porque, y esto es MUY IMPORTANTE, Japón, y Tokio en particular, es bastante caro. Para que os hagáis una idea, en el supermercado de mi barrio en Toritsu Kasei 都立家政(línea Seibu Shinjuku), cuatro tomates cuestan alrededor de 4 euros; un brick de 1000ml de leche, 1,80 euros; un cartón con 10 huevos, 2 euros; un filete de ternera, 6 euros; una botella de zumo de frutas, 2 euros; una manzana, 1,20 euros, etc.

Por supuesto, podéis vivir en “economía de guerra” como yo hago ahora, aunque aún así, vuestros gastos serán notablemente superiores a los de vuestro país de origen, siempre que no seáis moscovitas o londinenses. Hay muchas tiendas de 100 yen, y hasta Konbini de 100 yen de Lawson donde podéis encontrar cosas incluso más baratas que en el supermercado. Siempre que os encontréis con el cartel de Lawson Store 100, entrad, insensatos. Aprovechad también las ofertas de los supermercados para hacer avituallamiento de Cup Ramen, Curry, Galletas y otros alimentos buenos para el día a día, y que no se estropean con facilidad. En cuanto a bebidas variadas, si no podéis evitar probar distintas bebidas, o caer en la tentación del café en lata, hay muchas máquinas de refrescos de “1 coin”, es decir, en las que valen 100 yen todas las bebidas.

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Dejando atrás la supervivencia económica (que de eso vamos a aprender un rato los españoles), en cuanto a la matrícula en la escuela, os recomendaría que contactaseis cuanto antes con el responsable de turno. Es importante que comencéis los trámites al menos 5 meses antes, ya que estas escuelas tienen que enviar los documentos a inmigración con unos tres meses de antelación a vuestra llegada. Aunque estéis muy orgullosos de vuestro japonés, os recomendaría con un poco de vergüenza que preguntéis TODO lo que os resulte confuso, e incluso que dado el caso utilicéis el inglés para resolver las dudas más importantes respecto al visado, al permiso de trabajo, al pago de la matrícula, y al inicio del curso. Tened en cuenta que los japoneses son extremadamente meticulosos para todo lo oficial, así que cuando escribáis vuestros datos, poned dirección, nombre, etc. Igual que aparece en el pasaporte, y el nombre de vuestra escuela y universidad en castellano. Para otros documentos, como el balance de cuentas, el certificado laboral, etc. Enviad una copia, y a ser posible una traducción.

Respecto al alquiler, yo os recomendaría que si no tenéis mucho dinero, buscaseis algo barato como casas compartidas. Yo he decidido alquilar con Sakura House, ya que comparto una casa con otras 3 personas. En otras webs aparecen también habitaciones preciosas en casas compartidas con 9, 10, 12 y hasta 15 personas, así que ojo. Un baño compartido con 9 personas puede amargaros vuestra estancia en Japón. Los alquileres de habitaciones individuales en casas compartidas rondan entre los 50.000 y los 70.000 lo más barato, es decir, que podéis calcular una media de alquiler mensual de 500 a 700 euros. Lo bueno de esto es que muchas de estas casas incluyen la conexión a Internet, por lo que es un dolor de cabeza menos cuando lleguéis aquí.

Una recomendación más: podéis calcular con Google maps, o con la página japonesa de Yahoo, cuánto os costaría el transporte diario hasta la escuela. Esto, que parece una tontería, es extremadamente importante, porque dependiendo de dónde os vayáis, hablamos de una diferencia muy notable a final de mes. Da igual que el alquiler sea 100 euros más barato si está más lejos, porque fácilmente os podéis dejar unos 200 euros en transporte todos los meses. Así que yo os recomendaría que al alquiler suméis el precio del transporte de ida y vuelta por todos los días del mes que vayáis a vuestra escuela. Una vez hagáis el cálculo, decidid.

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No os olvidéis registraros en la oficina que corresponda según el distrito en el que viváis. El registro de extranjeros 外国人登録(がいこくじんとうろく) es muy importante una vez que lleguéis si obtenéis el visado de estudiante. Podéis obtener el seguro de salud al mismo tiempo que hacéis el registro. Si no os lo preguntan, decid en la misma ventanilla que queréis haceros el Hokensho 保険証(ほけんしょう). Con el Hokensho podréis hacer muchos trámites mientras esperáis a recoger la tarjeta de residencia o la tarjeta de estudiante que la escuela os tiene que facilitar. Si no tenéis estos documentos, es muy probable que os pongan pegas para contratar un servicio de telefonía móvil, abrir una cuenta en un banco, u otro tipo de trámites.

Yo he abierto una cuenta en un banco japonés. No obstante, lo que me recomienda gente con más tablas en este país es tener una cuenta en Citibank, para poder sacar dinero sin comisiones en Japón. Si de todas formas decidís abrir una cuenta en un banco japonés, os puedo decir que los requisitos varían dependiendo de la entidad. Por ejemplo, en el Tokyo-Mitsubishi UFJ, que es el más fuerte de Japón, piden la tarjeta de estudiante, además del registro de extranjeros y el seguro. Si no tenéis una de estas tres cosas, no podréis matar al dragón abrir una cuenta en ese banco. Otros bancos no ponen tantas pegas, aunque qué banco decidir es una opción personal.

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Hasta aquí una explicación a la que le faltan muchas cosas, y cuyas pocas cosas que tiene probablemente habrá que corregir. Así que no os perdáis los comentarios, que si los veteranos se portan probablemente os podrán enseñar mucho más.

Camino de regreso: recomendaciones antes de una locura